Seminaristas salen de la 'burbuja eclesial'

El encargado de la Promoción Vocacional en el Seminario Santa María Reyna de Torreón afirmó que los muchachos llegan para empezar los procesos pero no se les obligamos a quedarse.
Los seminaristas llevan pláticas de desarrollo humano, psicología y afectividad.
Los seminaristas llevan pláticas de desarrollo humano, psicología y afectividad. (Manuel Guadarrama)

Torreón, Coahuila

Las alternativas de vida ofrecen una amplia gama de posibilidades. Desde luego, siempre y cuando los jóvenes puedan realmente tener acceso como la educación.

Pero en el mismo mundo hay graves problemas: la violencia, esa falta de oportunidades lacerante, los mensajes encaminados a promover la vida de lujo a costa de lo que sea. Una de las alternativas de vida es el sacerdocio o la consagración monacal en hombres y mujeres.

En estos momentos las circunstancias de la vida son difíciles y la Iglesia Católica se ha visto también imbuida en problemas muy severos, como los casos de pederastia por mencionar un tema sumamente álgido.

Ismael José García, es el encargado de la Promoción Vocacional en el Seminario Santa María Reyna de Torreón. Es muy joven y entró en 1996, hace un mes se ordenó por fin como sacerdote.

Lo más importante destaca el padre Ismael, es descubrir que quiere Dios de nosotros, ser felices sanamente, alegres y desarrollarnos para lograr la plenitud en nuestra vida.

“Ha cambiado mucho la manera de pensar de los jóvenes, incluso el mío. Va todo cambiando conforme va pasando el tiempo. Pero esto es algo que se da en la historia”, indicó.

Los jóvenes de hoy, destacó, los percibe como más sanos, libres, con una opción vocacional en la que como todas, se busca que es lo que Dios quiere de ellos. Esto refuerza en sí, la vocación religiosa como tal. La respuesta se va buscando desde el primer año, el Introductorio, y hasta el octavo de Teología.

Para la Iglesia, a partir del Concilio Vaticano II, ya no hay discriminación entre los religiosos o laicos y no se habla de una Iglesia encerrada, pues todos son hijos de Dios, con diversas responsabilidades para dar servicio a los demás.

Sobre la violencia, destaca el padre Ismael, existe al interior del Seminario una Pastoral de la Paz. Hace alrededor de 15 días hicieron una marcha desde el Seminario hasta la Cruz del Nazas, promoviendo la paz y en apoyo a Ayotzinapa.

“No acostumbramos al seminarista encerrado, fuera de la realidad, que desgraciadamente hay algunos todavía, pero tenemos estas respuestas de servicio y de ayuda y buscamos desde la formación que los jóvenes salgan de una burbuja eclesial. Son jóvenes que se preocupan y van hacia afuera”.

Como ejemplo, los seminaristas van a Viesca y compran dátiles a precio justo y luego los venden acá en la ciudad. Si hay desastres naturales, se instala centro de acopio, labor con migrantes. Realizan pastoral social en colonias y como se dice, “le entran”.

Sobre los casos de pederastia, manifestó que desgraciadamente en una sábana tendida se ve primero la mancha o el agujero. Pero esto no solo pasa en la Iglesia, sino también en el sector magisterial, entre los burócratas, en todos lados pasa, por unos la llevan todos.

Sin embargo, no minimiza esos casos terribles de gran impacto mediático. “Pero tenemos la oportunidad de ser mejores y cambiar el futuro. Nos preocupamos por el que piensan, pero queremos ser distintos y ofrecernos a Dios y servir a las personas”.

Los seminaristas llevan pláticas de desarrollo humano, psicología, de la afectividad en el manejo de sentimientos, el cuerpo y la sexualidad, para que se vaya descubriendo el don del cuerpo, regalo de Dios que se manifiesta en las relaciones personales, con muestras de afecto como abrazos o besos para la familia o amigos.

“Antes se decía, el que viene al Seminario a un retiro, se va a quedar. Ahora no vienen, por que tienen miedo. Pero la promoción vocacional se ha abierto. Vienen los muchachos al empezar los procesos pero no los obligamos a que se queden”.

Previamente a algunos se les “lavaba el coco”, pero ya no se hace eso, se debe detectar la verdadera vocación. "Desgraciadamente, se han detectado jóvenes que no cuentan con proyectos de vida, pero no nada más aquí, en todas partes. Les preguntas y no saben contestar”.

"Nos acostumbramos al seminarista encerrado, fuera de la realidad, que desgraciadamente hay todavía, pero tenemos estas respuestas de servicio y de ayuda, y buscamos desde la formación que los jóvenes salgan de una burbuja eclesial”.

El sacerdocio le ofrece a un joven, el poder ser feliz viendo la felicidad del otro, en una época en la que los jóvenes ansían la justicia, lo dice con orgullo, por estas nuevas sensibilidades.

A fin de cuentas, la vocación no se enfoca solo a la vida religiosa. Lo más importante destaca el padre Ismael, es descubrir que quiere Dios de nosotros, ser felices sanamente, alegres y desarrollarnos para lograr la plenitud en nuestra vida.

“Independientemente de la religión, matar es lo mismo, también fuera de la religión, robar, mentir, la infidelidad, la pederastia”, todo esto es pecado, pero la idea del infierno, se rebasa con la misericordia de Dios, siempre que el arrepentimiento sea sincero.

Actualmente en el Seminario Santa María Reyna, hay 52 jóvenes seminaristas en los ocho grados que existen. Dos de ellos están en la llamada Etapa de Magisterio, apoyando en una parroquia a un sacerdote. Pero cada proceso es distinto.

Se lucha constantemente para que cada vez se acerquen más personas a llevar una vida dedicada a Dios desde el Seminario, una congregación religiosa y desde luego, desde la vida cotidiana de los laicos que también podemos servir a los demás, para agradar al Padre.