¡Resucitó!

Para el verdadero cristiano de hoy, la resurrección es motivo de alegría y de júbilo porque le permite ver más allá de los propios horizontes, le abre hacia lo trascendente.

Torreón, Coahuila

Si no resucitó Cristo... vana es su fe (1Cor 15,14), así lo expresa Pablo en la primera carta a los Corintios para resaltar lo esencial que es el hecho de la resurrección, el cual es el acontecimiento más importante para la Iglesia católica y para las confesiones que comparten la fe en Cristo.

Es un hecho fundante ya que Jesús después de su pasión y muerte en cruz no se quedó allí sino que resucitó, como lo narran los cuatro evangelios (Mt 28, 1-7; Mc 16, 1-8; Lc 24, 1-12; Jn 20, 1-18), donde se revela el sepulcro vacío y la alegría de los discípulos ante la noticia de que el crucificado ha resucitado.

Juan A. González Vargas es originario de Cieneguilla, Poanas, Durango. Alumno del Seminario Diocesano de Torreón cursando el segundo semestre de Teología.

La resurrección de Jesús cambió totalmente la vida de sus discípulos, convirtiéndolos de personas temerosas que huyen ante la aprehensión de Jesús y lo niegan (Jn 18,17), a discípulos valientes y audaces que arriesgan la propia vida por dar testimonio y anunciar lo que ellos mismos han visto y oído (Hch 4), de lo cual están plenamente convencidos.

El acontecimiento de la resurrección es lo que la Iglesia ha proclamado a lo largo de toda su historia, desde los apóstoles hasta los cristianos actuales.

Ser cristiano es creer en la resurrección de Jesús, creer que Él murió y resucitó, y que de la misma manera los que creemos en Cristo algún día después de morir, resucitaremos con Él. Este hecho da sentido y fundamento a toda la vida cristiana.

En la Tradición de la Iglesia Católica los días de celebración de la Pascua varían cada año, en correspondencia a la práctica judía de celebrarla cuando hay luna llena de primavera. En este año la celebraremos del 20 al 27 de marzo.

Para el verdadero cristiano de hoy, la resurrección es motivo de alegría y de júbilo porque le permite ver más allá de los propios horizontes, le abre hacia lo trascendente, despertándose en él una fuerza misteriosa que le lleva a ser capaz de transformar las situaciones de muerte que en esta vida le ensombrecen y buscan someterle.

Esto es lo que celebramos en la resurrección de Jesucristo, la afirmación hecha por dos hombres con vestidos resplandecientes que preguntan: "¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?

No está aquí, ha resucitado" (Lc 21, 4-6).