El sentido cristiano de la Semana Santa

La experiencia de la Semana Santa no debe caracterizarse por un mero acto individualista, pues la presencia dolorosa de Cristo en la cruz, fue, es, y será, incluyente para toda la humanidad.

Torreón, Coahuila

Quisiera compartir una anécdota personal. En una de tantas ocasiones cierta persona se acercó a preguntarme ¿qué era la Semana Santa?

Mi respuesta espontánea fue lo convencional, lo que un cristiano común sabe, que es el tiempo religioso más intenso de todo el año, comenzando con el Domingo de Ramos y terminando con el Domingo de Resurrección.

En el Triduo Pascual se recuerda y se vive junto con Cristo su Pasión, Muerte y Resurrección. Cuando terminé de responder, me hizo otra pregunta ¿cómo debe vivirse?

Carlos Rubén Hernández es originario de Jiménez, Chihuahua, para la Diócesis de la Tarahumara. Cursa el primero de Teología en el Seminario Diocesano de Torreón.

Vivir la Semana Santa es acompañar a Jesús con nuestra oración, sacrificios y con el arrepentimiento de nuestros pecados.

En ese momento no comprendí la expresión de insatisfacción de la persona, es como si le hubiera respondido algo que ya sabía. Hoy, gracias a la formación recibida comprendo que la Semana Santa tiene un significado mayor al que expresé en mi respuesta.

Para muchos católicos se ha convertido sólo en una ocasión de descanso y diversión. Se olvidan de lo esencial de esta semana, viviendo en la superficialidad.

La Iglesia nos enseña que este tiempo lo debemos dedicar al ayuno, la oración y la reflexión sobre los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

Pienso que la importancia radica en la vivencia comunitaria, es decir, la experiencia de la Semana Santa no debe caracterizarse por un mero acto individualista, pues la presencia dolorosa de Cristo en la cruz, fue, es y será, incluyente para toda la humanidad.

Nosotros los cristianos solemos olvidar este sentido comunitario, con nuestras prácticas muchas veces egoístas, pues si acaso celebramos ciertos actos de piedad como el ayuno, y devociones, no siempre somos conscientes de la trascendencia que esto debiera tener hacia el trato con nuestros hermanos, sabiendo que Jesús en el

Evangelio nos ha dicho "misericordia quiero y no sacrificios".

¿Cómo sería la vivencia de esta Semana Santa, conscientes de construir la fraternidad en el trato de unos para con otros? El resultado sería una Iglesia al servicio de la construcción del reino, el cual se realiza desde el respeto, la solidaridad, la paz y el Amor.

No es posible pretender entrar en comunión con Dios y ser indiferentes para con nuestro prójimo. Pues la Pascua significa comunión con Dios y comunión con el hermano.

¡Vivamos, pues, esta Semana Santa en comunión con todos!