ENTREVISTA | POR HAIDE AMBRIZ PADILLA

Salvador Hernández Mondragón Atleta Paralímpico

Es Premio Nacional del Deporte en 2002 y ya calificó a los Juego Paralímpicos en Río 2016. Compartirá en Aula Milenio su experiencia y sus claves para fortalecer el carácter ante los retos.

La mayor discapacidad no es la física, es la mental: Salvador Hernández

Torreón, Coahuila

Salvador Hernández Mondragón reconocido atleta paralímpico, calificado para participar en los juegos olímpicos Río 2016, estará presente con su conferencia "Cómo alcanzar el éxito", como parte de un evento que organiza el suplemento Aula Milenio.

Se llevará a cabo el 27 de enero de nueve de la mañana hasta el mediodía en el Teatro Nazas, las conferencias están dirigidas a todos los alumnos de la Región Laguna.

El llamado Rey del Boxeo y calificado por la revista Sports Illustrated y la BBC como el Deportista del Siglo XX, Muhammad Ali, un día dijo:

"Imposible es sólo una palabra que usan los hombres débiles para vivir fácilmente en el mundo que se les dio, sin atreverse a explorar el poder que tienen para cambiarlo. Imposible no es un hecho, es una opinión. Imposible no es una declaración, es un reto. Imposible es potencial, imposible es temporal, imposible no es nada".

"A los jóvenes discapacitados yo los invito a que luchen por sus sueños y no se den nunca por vencidos, la mayor discapacidad no es la física, es la mental".

El michoacano Salvador Hernández Mondragón, ha alcanzado varios reconocimientos en el mundo deportivo. Fue galardonado con el Premio Nacional del Deporte en 2002, su lema es: "Con esfuerzo y perseverancia se logra el éxito, no daré ni un paso atrás, ni para tomar vuelo".

¿Cómo empieza el acercamiento de tu vida con el deporte?

Yo inicié muy joven, desde niño me gustaba mucho el deporte, recuerdo que veía los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980 y Los Ángeles en 1984, me ilusionaba tanto ser como esos competidores que gracias a su esfuerzo y rendimiento en el deporte, ganaban una medalla y se convertían en orgullo nacional.

Mi referente era Ernesto Canto ganador del oro en los Juegos Olímpicos de los Ángeles, tenía una gran admiración a esos atletas con sus cuerpos perfectos y la dedicación que tenían, eso me motivó para estar dentro del mundo deportivo.


¿Cómo fue la infancia de Salvador Hernández?

Fue complicada, mi discapacidad proviene de una secuela de polio, estudié en escuelas de gobierno y jugaba fútbol con los niños, me ponían siempre de portero, yo cuidaba la portería con mis muletas, nunca ví impedimentos para desarrollarme en la vida.

Seguí creciendo y los deportes siempre me llamaron la atención.

¿Nunca viste tu incapacidad como un obstáculo en tu vida?

No, realmente no. Quizá me llegó un poco la depresión cuando era adolescente y el despertar amoroso está en su apogeo, mi tristeza se debía a que me costaba más trabajo acercarme a las chicas, mientras mis compañeros hablaban de irse a los bailes, a la disco, yo no podía entrar en esa misma dinámica.

Pero mi niñez fue muy bonita, a pesar de que no falta el niño malicioso y cruel, que se burlaba de mí. En lo general me respetaban los otros niños y me apoyaban.

Vivía cerca de la escuela en la que estudié, tenía que ir caminando cargando libros y siempre alguien se ofrecía a ayudarme.

¿Sufriste bullying en tu etapa escolar?

Sí, sobretodo en la primaria, hay niños muy crueles y sin conciencia hacia las personas discapacitadas.

¿Cómo reaccionaba tu familia ante esta situación?

No me sobreprotegían, siempre me inculcaron que yo solo hiciera mi vida, que resolviera mis propios problemas, por eso aprendí desde muy chico a valerme por mí mismo.

Mi madre en su afán de que yo tuviera una buena rehabilitación, me internó en la Ciudad de México en un lugar que era resguardado por religiosas.

Yo convivía con chicos más grandes, todos ellos con alguna discapacidad, las religiosas nos hacían ser independientes, nos obligaban a asearnos a nosotros mismos, lavar nuestra ropa, ayudar en la limpieza del lugar, no importaba que trajeras muletas, sillas de ruedas, eso me enseñó a ser autosuficiente y valerme por mí mismo en la vida.

Mis hermanos y mi familia siempre me daban dinero, sin embargo, a mí nunca me ha gustado ser una carga, yo me valgo por mí mismo.

Somos una familia de diez hermanos, era una familia bastante numerosa, soy el séptimo hijo, soy de los más chicos.

Lo que yo le reclamaba a mi mamá es porqué sólo a mí me dio polio, la verdad le reclamé durante mucho tiempo el que no me hubiera vacunado, sin embargo, sí fui vacunado.

Hoy en día sé que en ese tiempo en el país importaron unas vacunas que salieron defectuosas, he conocido a varios compañeros que son discapacitados por secuelas de polio, de la misma edad, nos llevamos cuatro años máximo.

En ese momento fue una desgracia para nuestros padres, sin embargo, ahora son los padres más orgullosos del mundo al saber los grandes logros que se han obtenido en el mundo deportivo, con todo y discapacidades.

¿Cómo ves a México en cuestión de educación, infraestructura urbana, movilidad y atención a personas con alguna discapacidad?

México sí se ha sensibilizado un poco a través de los años, anteriormente la gente nos veía con lástima, hoy en día todo ha cambiado, la gente nos ve con admiración.

Los gobiernos de un tiempo a la fecha les ha dado a los niños la oportunidad de recibir rehabilitación en estos famosos CRIT, eso fue algo que no contamos los de mi edad, estos modernos centros de rehabilitación logran avances significativos en las personas discapacitadas.

Mi rehabilitación no fue tan oportuna, ni constante, ya que sólo en la Ciudad de México se tenían centros especializados en este tipo de terapias, mi madre tenía que viajar conmigo de Morelia a la capital, mi padre era campesino y mi madre, ama de casa, no teníamos los recursos necesarios para una rehabilitación constante.

Además los mejores hospitales estaban en la capital de la república, para llegar al hospital se viajaba en tren, luego en autobús, tenía que quedarme meses hospitalizado.

Hoy en día se ha avanzado bastante, en muchas ciudades ya hay rampas en todas las calles, los edificios están adaptados para personas con discapacidad, el transporte público es el gran pendiente.

Falta hacer conciencia en las personas que ocupan los espacios azules, desgraciadamente en México la gente se educa a través de multas que duelan en el bolsillo.

Vas luchando desde pequeño derrumbando obstáculos y te vas formando un temple de acero ¿cuándo te acercas al deporte que actualmente prácticas?

Mi padre muere de cáncer cuando yo era muy joven, como no me gustaba depender de mi familia todo el tiempo, me salí de la preparatoria, empecé a trabajar como checador de las combis colectivas en Morelia.

En un convivio se me acercó una persona con discapacidad y me invitó a formar parte de un grupo de personas que hacían deporte y se reunían en el Seguro Social.

Un día me decidí a integrarme a este grupo de deportistas discapacitados, al llegar me pusieron el reto de empezar a nadar, yo veía imposible que una persona sin piernas nadara, sin embargo, los compañeros me enseñaron que el mayor obstáculo en la vida es el pensamiento, no la discapacidad en sí.

"Imposible es sólo una palabra que usan los hombres débiles para vivir fácilmente en el mundo que se les dio, sin atreverse a explorar el poder que tienen para cambiarlo".

Después de practicar natación, incursioné en las carreras atléticas, había una silla para diez atletas. Cuando había carreras atléticas en Morelia pedíamos a los organizadores que nos incluyeran, de ahí competí a nivel nacional, clasifiqué para juegos Panamericanos y en Olímpiadas.

A pesar de que fuimos a varias competencias representando al país, el apoyo a los atletas discapacitados siempre ha sido poco.

¿La CONADE no apoya a los atletas discapacitados?

Hay un apoyo muy mínimo. En Atlanta competimos con una sola silla de ruedas (cuestan arriba de 160 mil pesos).

Ha tenido tiempos peores, en Sidney cuando estaba Nelson Vargas, era muy escéptico de creer en los paralímpicos, fuimos los que le salvamos su chamba, ya que la delegación se trajo 34 medallas, cuando los olímpicos lograron tres o cuatro medallas.

De ahí nos empezaron a apoyar con más becas, a patrocinar herramientas, nos incluyeron en el programa CIMA (Compromiso Integral de México con sus Atletas).

Nelson Vargas llegó a decir que los paralímpicos no éramos candidatos a este programa, ya que las empresas no les intreresaban los atletas discapacitados, además no éramos la imagen que el gobierno en turno quería para dar a conocer el deporte mexicano.

¿Qué les dirías a la juventud mexicana?

Que se incorporen a cualquier deporte, cualquier elección será una excelente opción para formar un carácter, los ayuda a superarse y salir adelante.

A los jóvenes discapacitados yo los invito a que luchen por sus sueños y no se den nunca por vencidos, la mayor discapacidad no es la física, es la mental.