Abandonados 38 pacientes del Hospital de Salud Mental

Los gastos o requerimientos que se presentan en la atención de estas personas son absorbidos por los Servicios de Salud, informa la doctora Nayeli Ortiz Jurado, directora de esta institución.
La mayoría de los pacientes en el hospital son de sexo masculino, 26 y 13 mujeres.
La mayoría de los pacientes en el hospital son de sexo masculino, 26 y 13 mujeres. (Silvia Ayala)

Durango, Durango

Desde hace más de 30 años, 38 personas se encuentran recluidas en total abandono en el hospital de Salud Mental de la ciudad de Durango.

Se encuentran totalmente bajo la custodia y atención de la Secretaría de Salud e incluso tuvieron que ser "registrados" con el apellido del fundador del hospital para poder contar con un nombre de identificación.

"Desde hace más de 29 años, la ciudad de Durango cuenta con un instituto dedicado a la atención y servicio de enfermedades mentales".

La atención psiquiátrica no es un tema fácil y menos económicamente hablando, sin embargo cerca de 40 personas reciben este tipo de servicios de manera gratuita en el hospital de salud mental "Miguel Vallebueno" sin contar con el apoyo de algún familiar.

La doctora Nayeli Ortiz Jurado, directora de este hospital nos adentra un poco en la historia de estos pacientes, pero también en los antecedentes de la formación de esta noble institución.

"Los antecedentes de la psiquiatría en Durango se encuentran desde 1902, cuando se tenía un lugar en el antiguo hospital Civil el cual al ser derrumbado, los pacientes fueron llevados al hospital General hoy conocido como Hospital Materno Infantil, excepto los del área de salud mental que eran alrededor de 140 personas".

"Es entonces cuando el clero y algunas personas de la sociedad tomaron en sus manos el asunto, para no dejar desprotegidos a estos pacientes y apoyados con algunos profesionistas que ya existían en esa época en esta ciudad capital, como era el psiquiatra Miguel Vallebueno y Rodolfo González Covarrubias".

Con apoyo del Padre Castañeda se consiguió una casona que a brindó habitación a estos pacientes durante varios años, hasta que hace 20 se logró trasladar a estos pacientes al hospital psiquiátrico hoy hospital de Salud Mental de Durango.

A lo largo de los años, algunos pacientes fueron falleciendo y otros se incorporaron a su hogar, detalla la entrevistada.

"Actualmente se tienen 38 pacientes viviendo en el hospital, más los años que estuvieron internados en las instituciones anteriores", detalla la directora.

La mayoría son de sexo masculino, 26 para ser exactos y 13 mujeres, de edades que pasan los cincuenta años.

"Hay una gran cantidad que tienen un nombre de pila y que hace años se les afilio al Seguro Popular y se buscó un registro pero como no tenían documentación todos tienen el apellido "Vallebueno" y de esta manera se les pudo registrar en el seguro, para que puedan recibir apoyos, medicamentos y servicios".

Destacó que en muchos casos no se sabe donde nacieron, de dónde vienen o si tienen familiares o no y de los pocos que si se tiene información pues lamentablemente ya no hay antecedentes de familiares o ya no se les ha podido localizar.

"Realmente tenemos muy pocos que no son adultos mayores y desafortunadamente, de muchos de ellos ni siquiera hay un registro".

Otros si han recibido visitas pero no se ha podido entablar la responsabilidad que tienen como familia, porque los pacientes en su mayoría tienen un diagnóstico de retraso mental o un trastorno secundario a lesión o disfunción pero son independientes a vestirse, comer, asearse y deambular y no necesitan un grado de atención mayor y perfectamente podrían vivir en su familia porque no son agresivos.

Ante esta situación, los gastos o requerimientos que se presentan en la atención de los 38 pacientes son absorbidos por los Servicios de Salud, porque son pacientes que llevan una alimentación diferente.

Es mayor la ingesta de alimentos, lo que triplica el gasto de operación de este hospital, sin embargo cada uno de ellos, recibe sus tres comidas y dos colaciones al día, además de sus medicamentos y atención, situación que seguramente prevalecerá mientras cada uno de ellos tenga vida.