'Escarban' en el Río Aguanaval para sacar agua para beber

Familias del ejido Punta de Santo Domingo, municipio de Viesca a 150 kilómetros de la ciudad de Torreón, están obligadas a buscar el preciado líquido en donde sea. La noria que los abastecía no sirve.

Viesca, Coahuila

Alrededor de 75 familias del ejido Punta de Santo Domingo, ubicado a 150 kilómetros al sur poniente de Torreón, hacen hoyos a un lado de una pequeña corriente de agua que lleva el Río Aguanaval en esa región, con la única finalidad de obtener agua ya sea para beber o para usarla en sus actividades domésticas diarias.

Y es que, a decir de los lugareños de escasos recursos, desde hace casi dos meses se descompuso la noria que abastecía a esa población rural, perteneciente al municipio de Viesca, Coahuila, lo cual los ha obligado a buscar el preciado líquido donde sea.

Acarrear el agua diariamente, hasta en seis veces desde el ejido, a unos 600 metros de donde corre el arroyo, los niños, mujeres y hombres, se exponen a ser atacados por alguna serpiente.

El origen del problema -dicen- es la descompostura del transformador que alimenta de energía eléctrica a la noria y que les abastece del vital líquido, para lo cual les están pidiendo mil pesos por familia, pues la reparación oscila entre los 80 y 100 mil pesos.

Los que tienen dinero consiguen garrafones de 20 litros de agua purificada en 28 pesos (en San Juan de Guadalupe, Durango) y los que no tienen, la toman de los pocitos que hacen a un lado del arroyo del Río Aguanaval.

"Gracias a Dios que está escurriendo agua por un arroyo del Río Aguanaval y a un lado hacemos pozos, con nuestras manos, en la arena y las piedras y la llevamos en tinas y garrafones a nuestras casas para bañarnos, lavar la ropa los trastes y la casa, pero he sabido de personas que la beben, porque dicen que está buena, que está bien filtrada por las piedras y la arena”, dijo la señora Graciela Martínez Ramírez.

Señaló que muy a duras penas completan para comer tortillas y frijoles, con las ayudas de las despensas y el 'Prospera', incluso algunos de los jóvenes y esposos, se van a Torreón o a Gómez a buscar trabajo.

El acarrear el agua diariamente, hasta en seis veces desde el ejido, a unos 600 metros de donde corre el arroyo, los niños, mujeres y hombres, se exponen a ser atacados por alguna serpiente, que precisamente cuando hay humedad salen.

También se quejaron de que les duele el cuerpo, porque algunos transportan el vital líquido en carretillas, otros en sus cabezas y otros en burros -como “La Chispita”, una burrita de cinco años de edad, que diariamente hace hasta cinco viajes con dos bidones de 20 litros cada uno, rei rió la señora Martínez Ramírez.