"Ruedan" cerca del peligro en carreteras del estado

Los atletas dijeron que en sus recorridos aún los cuida la autoridad, pero cada vez es menor el apoyo que reciben de los municipios.
Durante los trayectos no se está exento de recibir claxonazos, insultos o participar en percances.
Durante los trayectos no se está exento de recibir claxonazos, insultos o participar en percances. (Raúl Palacios)

Monterrey

El riesgo es parte del camino, y este domingo en particular es igual de palpable que los 30 grados de temperatura; ellos lo saben y por eso se mantienen juntos.

Pedalean como cada fin de semana desde hace siete años; todos son o fueron atletas de alto rendimiento, aún participan en triatlones o se dedican de modo profesional al ciclismo.

Apenas el sábado Heliodoro Rodríguez dejó su vida en el asfalto de la carretera Nacional cuando un conductor en estado de ebriedad lo arrolló junto a un grupo de compañeros, dos más se encuentran severamente lesionados.

Van abanderados por dos camionetas; una adelante y otra atrás, esta última equipada con estrobos y una parrilla para colocar las bicicletas, en el vidrio trae una calcomanía www.brunobike.com.

Aunque transitan por el carril de baja velocidad, no están exentos de los claxonazos y gritos; incluso un vehículo compacto los rebasó y les gritó insultos.

Eduardo Graciano dirige el grupo, tiene 27 años como ciclista, es entrenador y dice que los accidentes como el que le quitó la vida a Heliodoro son un peligro latente para quienes practican este deporte.

No sólo los conductores intoxicados, sino también aquellos imprudentes o simplemente egoístas que no quieren compartir las vialidades con los ciclistas son un riesgo con que siempre han tenido que lidiar.

“Ha habido accidentes por negligencia de los conductores que a veces no respetan nuestro deporte, creemos que no afectamos a nadie, si acaso les quietamos unos 10 segundos de su tiempo, en lo que nos rebasan y de ahí su enojo.

“La gente debe saber que debe respetar al deportistas, sea cual sea su deporte, y los ciclistas que estamos en la carretera somos de alto rendimiento, no sólo es paseo o entretenimiento, necesitamos más espacio”, dijo.

Agrega que la cantidad de tráfico ha ido complicando el deporte en los últimos años, pero también la falta de cultura de respeto al ciclista.

Graciano dice que deportistas y autoridades deben unirse para realizar una campaña para fomentar el respeto, de compartir las vialidades, y reconoce que también muchos ciclistas deben ser más conscientes, para ello necesitan el apoyo de las autoridades.

“Necesitamos el apoyo de los gobiernos desde Allende, Santiago y también de Monterrey, antes si nos cuidaban y aún lo hacen, pero cada vez son menos, nosotros traemos nuestro vehículos y todo, pero sí hacen falta los rondines y que busquen que los conductores respeten la velocidad permitida”.

No hay cultura vial: corredores

En la historia reciente el área metropolitana de Monterrey es sede preferida para eventos deportivos como maratones, triatlones, carreras, rodadas, sin embargo los automovilistas se rehúsan a compartir sus espacios.

Durante la realización del 5 y 10k Diezmo, organizado por la Arquidiócesis de Monterrey se entrevistó a los participantes para conocer de viva voz sus experiencias.

Insultos, embestidas de automóviles y en algunos casos la indiferencia de las autoridades cuando solicitan resguardo, son algunos de los retos a los que se enfrentan.

“Estamos casi al 50-50, por lo regular en ocasiones hasta te gritan groseramente a uno como corredor, como que ellos lo ven como que nosotros estamos estorbando la vialidad de alguna manera”, dijo el corredor don Abdón Ramírez Verástegui.

La respuesta de los deportistas al preguntarles si existe cultura por parte de los automovilistas para ceder un carril, fue común: falta mucha conciencia.

“Ahí sí que nos falta bastantito, algunas personas se enojan porque están esperando a que cruce todo el contingente y algunos son buena onda que hasta porras  nos echan. Deben tener conciencia, esto es deporte que une a la gente”, señaló una participante.

Los corredores promovieron este tipo de eventos como una oportunidad de sana convivencia para familias completas.