CRÓNICA | POR NADIA VENEGAS

“Roy está aquí y todos los desaparecidos también”

Ceremonia en la Plaza de los Toreros

Familiares de personas desaparecidas realizan un acto para exigir a las autoridades que las encuentren.


Monterrey

“Manos que abrazan a la esperanza de algún hijo que se va", se escucha acompañado de unos acordes en la guitarra, “manos de mujeres que han parido la verdad”.

Son las 18:45 y en la Plaza de los Toreros, en el centro de Monterrey, ya es de noche, pero no se nota la oscuridad, pues decenas de velas cubiertas de bolsas de papel alumbran este espacio donde se encuentra Lety, como la llaman de cariño, quien recuerda aquel suceso que destrozó su vida.

No es un día común, pues se cumplen tres años de aquella madrugada, el 11 de enero del 2011, cuando ella y sus dos hijos, Roy y Ricardo, estaban recostados mirando el televisor a punto de dormir, cuando escucharon golpes en el portón.

Asustados por el ruido, los jóvenes salieron a ver qué sucedía y se percataron de que había un camión de mudanza y hombres armados tratando de ingresar a su casa.

Roy subió para alertar a su madre, Irma Leticia Hidalgo Rea, mientras su hermano corrió por unos cuchillos a la cocina para defenderse.

Al ser golpeado Ricardo, Roy pidió a su madre que llamara a la Policía, pero fue grande su sorpresa cuando ella observó que algunos los sujetos que lograron entrar, que al menos fue una decena, portaban chalecos que los identificaban como policías de Escobedo.

Pasaron unos minutos y los hombres les pidieron abrazarse abajo de una colcha para que no pudieran verse y se retiraron.

Bastó un instante para percatarse de que Roy ya no estaba, se había ido y ésa fue la última vez que Lety lo pudo ver.

Hoy, a tres años, se han detenido a seis personas que relacionaron con el caso, pero el crimen sigue impune, pues falta resolver lo más importante: regresar a Roy a casa.

“No es que Roy no esté, Roy está aquí y todos los desaparecidos también”, menciona Lety con voz entrecortada y derramando lágrimas.

Un charco complica la instalación del monumento La Transparencia de la Víspera, como le nombraron al cristal que se encuentra en el centro de la plaza y que ahora llevará el nombre de nueve desaparecidos, de miles que hay en Nuevo León.

La exigencia es clara, se trata de presentar con vida a las personas víctimas de este crimen, la creación de un protocolo de búsqueda inmediata, la realización de un censo para obtener cifras claras de este problema y un banco de datos con las muestras de ADN de todos los desaparecidos.

“Hemos agotado los recursos al alcance, sin haber sido escuchados por la autoridad estatal a su cargo”, mencionó Lety en un discurso dirigido al gobernador Rodrigo Medina.

“Al negar respuesta a estas solicitudes, el estado no ha sido capaz de aceptar la magnitud de la tragedia, y por lo tanto, no facilita, como es su obligación, el acceso a la justicia”.

Aunque no se solicitó la autorización del estado o del municipio de Monterrey, se espera que se respete la toma de la plaza que llevará estos nombres.

“Ante esta situación, hemos decidido tomar esta plaza pública, de manera permanente, como un recordatorio a su Gobierno de la urgencia con la que debe actuar e invitamos a todos los familiares a colocar los nombres de sus desaparecidos y desaparecidas.

“Los invitamos a perder el miedo que ha hecho que en la mayoría de los casos ni siquiera se hayan presentado ante las autoridades las denuncias de desaparición”.

La manifestación y la toma de la plaza es apoyada por Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos (Fudenl), Contingente MX, Bordando por La Paz, el Movimiento por La Paz con Justicia y Dignidad, entre otras organizaciones.

Lety dirige sus manos a lanzar un globo de cantolla blanco con un mensaje escrito en letras verdes en su exterior, el cual llevará la esperanza de que Roy regrese a casa y pueda escuchar de nuevo su voz diciéndole: “Mamá”.

La guitarra vuelve a escucharse mientras el viento complica el vuelo de algunos de los globos soltados. 

“Manos que abrazan a la esperanza de algún hijo que se va... manos de mujeres que han parido la verdad”.