Contradicciones en el robo de libros de texto

El 29 de octubre se supo que 95 mil libros de texto fueron sustraídos de una bodega de la SEDU en Saltillo. Primero se dijo que había afectación en varias escuelas y luego que era material de reserva.
En respuesta a una solicitud de información pública, la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos desmitió que existan lotes de libros que se guarden como reserva para reemplazo.
En respuesta a una solicitud de información pública, la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos desmitió que existan lotes de libros que se guarden como reserva para reemplazo. (Agencia Infonor)

Saltillo, Coahuila

El 29 de octubre se supo que 95 mil libros de texto fueron sustraídos de una bodega de la Secretaría de Educación en Saltillo y se dijo que irían a parar a una recicladora de papel surgió la duda: ¿por qué los libros estaban en una bodega y no con los alumnos a los que debieron llegar?

La pregunta era oportuna. El presunto robo ocurrió el 25 de octubre, a 68 días de iniciado el ciclo 2013-2014. Para entonces ya habían transcurrido 27 de los 200 días del calendario escolar. Era de esperarse, pues, que todos los libros de texto ya hubieran sido repartidos.

La explicación gubernamental fue errática.

La confusión

Primero, el 30 de octubre, se informó que varias escuelas resultaron afectadas porque con el desvío no recibieron el material.

Después, el 1 de noviembre, fue enmendada la versión cuando se afirmó que los 95 mil libros sustraídos y otros 91 mil que permanecían en la bodega forman parte de la reserva para posibles reposiciones. En resumen, ningún alumno se quedó sin libros de texto.

Pasaron semanas. Del caso se supo poco. Con el paso del tiempo surgieron datos que echan abajo la coartada.

La misma Secretaría de Educación que afirma que en la bodega de la que fue sustraído el material había 186 mil libros de texto –los 95 mil hallados en un domicilio particular y los otros 91 mil– de manera oficial reconoce, en respuesta a una solicitud de acceso a la información, que la reserva de libros de texto del ciclo 2013-2014 es de 71 mil 233, entonces 186,000–71,233=114,767.

Como se ve, la diferencia no es menor. No es menor sobre todo si se toma en cuenta que –entre peticiones de padres de familia, inspectores y escuelas, y el remanente que terminó por ser enviado a oficinas regionales–, se agotó la reserva de libros de texto de los seis ciclos escolares anteriores. La información también es oficial y está contenida en la respuesta a una solicitud de información.

Otro argumento contra la versión de la supuesta reserva de libros de texto llega de fuera, específicamente de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, que edita, imprime y envía a las entidades los libros de texto.

El organismo señala que no hay material que se guarde como repuesto.

"En ningún caso y para ningún tipo de material educativo, se entregan para conservar como reserva", respondió el organismo federal a una solicitud de información sobre la cantidad de libros de texto gratuitos entregados a las autoridades de Coahuila para conservar como reserva para casos de reemplazo.

Han pasado 48 días desde que se supo que 95 mil libros de texto fueron sustraídos de una bodega de la Secretaría de Educación Pública en Saltillo y de que se dijo que irían a parar a una recicladora de papel. La duda es la misma que al principio del caso: ¿por qué los libros estaban en una bodega y no con los alumnos a los que debieron llegar?