Celebra Reynosa sus 265 aniversarios

La ciudad fronteriza vive tradiciones cambiantes a lo largo de los años.

Reynosa

De la carne asada al marisco y de la polca al arpa jarocha, son algunas de las modificaciones que han sufrido las tradiciones y costumbres a lo largo de 265 años de la fundación de esta ciudad fronteriza, que se ha visto invadida por personas de otras entidades y países.

A lo largo de 265 años, esta ciudad fronteriza se ha colocado como una de las más importantes a nivel nacional, gracias su ubicación geográfica, infraestructura, recursos naturales y la productividad de su gente.

Reynosa está de fiesta, ya que este 14 de marzo se conmemorará el 265 aniversario de su fundación, fecha en la que el capitán Carlos Cantú fundó la Villa de Nuestra Señora de Guadalupe.

El presidente de la Sociedad de Historia de Reynosa, Carlos Nuño, refirió que el acelerado crecimiento urbano de esta localidad se debe a varios procesos económicos y sociales, entre los que se cuentan el dinamismo fronterizo que se experimentó a partir de los años 20.

Además del desarrollo que incluye la agrícola, la industria petrolera, el comercio, los servicios y más reciente la industria maquiladora.

En más de dos siglos, las costumbres, comida y actividades económicas han variado en esta zona, pues basta recordar que en el año 1759 la Villa de Reynosa estaba conformada por 223 personas, distribuidas en 52 familias, 41 de colonos y 11 de los soldados de la escuadra en comparación con los más de 609 mil habitantes que tiene en la actualidad, según el censo del año 2010.

Nuño dijo que a finales de la década de los 60 se establecieron las primeras maquiladoras en Reynosa, etapa que sería tanto o más importante que los distritos de riego, el algodón y el petróleo.

"Con el tiempo la oferta de empleos generados por la maquila convirtió a Reynosa en un poderoso imán que atraería no solo a mas veracruzanos sino a compatriotas de todo el país", dijo.

Agregó que a la oleada de nuevos visitantes se le sumaron técnicos y administradores procedentes de países como Argentina, Alemania, Francia, Corea, Japón, Estados Unidos y China, entre otros.

Recordó que el estado de Veracruz se convirtió en el principal abastecedor de mano de obra de la maquila, tanto de la no calificada como la de los técnicos medios y aun de los puestos ejecutivos y directivos.

El historiador mencionó que no fue esa la primera oleada de veracruzanos a Reynosa, había ocurrido antes en los años cincuenta con la llegada de Petróleos Mexicanos a la región.

Aunque dijo que esta segunda migración resultó mucho más abundante y duradera, a tal grado que hay quienes aseguran que la mitad de los actuales reynosenses son jarochos o hijos de jarochos.

Mencionó que el arribo de veracruzanos a Reynosa impactó de diversas maneras y junto a los restaurantes de carnes asadas y cabritos surgieron los especializados en mariscos.

"Junto a los conjuntos norteños aparecieron las arpas jarochas y brotaron asociaciones de veracruzanos que defienden a sus paisanos en esta ciudad en donde el plátano macho, los tamales en hoja de plátano, la cecina y el queso fresco se han convertido en un platillo típico de los actuales reynosenses", dijo.

Nuño señaló que el alto porcentaje de veracruzanos acentuados en esta frontera ha permitido que durante los últimos años se modifiquen las costumbres, cultura, gastronomía e incluso las tradiciones propias.

Refirió que los cambios y modificaciones que esta ciudad fronteriza ha experimentado en varios rubros, le han permitido convertirse en uno de los municipios más importantes de la frontera norte de México, que celebra 265 años de su fundación, conservando actividades tan añejas como la ganadería y la agricultora.