ENTREVISTA | POR MAURICIO CONTRERAS

Rodrigo Ambriz Restaurador de figuras religiosas

Sólo hay una imagen que no acepta restaurar: la de la Santa Muerte, porque dice tener temor de Dios.

Restaura, arregla y fabrica santos

Rodrigo Ambriz es restaurador de imágenes religiosas.
Rodrigo Ambriz es restaurador de imágenes religiosas. (Mauricio Contreras )

León, Gto.

Rodrigo Ambriz, de 51 años de edad, restaurador de imágenes religiosas, lleva más de 35 años de su vida dedicado a ese arte. Sólo hay una imagen que no acepta restaurar: la de la Santa Muerte, porque tiene temor de Dios.

"Yo aprendí este oficio de una señorita de San Pancho, ella tenía su negocio en la calle Álvaro Obregón, ella hacia cosas manuales, arreglos de XV años, bautizos y bodas", recuerda Rodrigo

"Un día llegué para que me arreglara un Niño Dios y ella estaba muy ocupada", comenta Rodrigo, "pero me dijo que comprara el material, regresé con ella y me enseñó cómo reparar mi Niño Dios".

"Se me facilitó mucho este trabajo, pues a mí siempre me han gustado mucho las cosas de la Iglesia. Yo antes trabajaba los candiles de todas las iglesias, me cansé de andar de aquí para allá.

"Y mejor puse este negocio aquí en el Barrio de San Miguel, en el bulevar Torres Landa, entre las calles Tierra Blanca y Rio Altar", apuntó el artesano

- ¿Le han llevado figuras valiosas?

"No, no, la gente nunca me ha dicho que su imagen que me trae es valiosa", responde Rodrigo, "simplemente me dicen que la quieren mucho, que ahí me la encargan, de que vale tanto dinero, no, no me han dicho nada".

- ¿Qué siente cuando le traen un Niño Dios roto o maltratado?

"Siento tristeza, porque la gente no cuida sus imágenes. Y cuando los arreglo, ahí se va un pedacito de mi vida", dice el artesano del Barrio de San Miguel.

- ¿Sólo arregla imágenes religiosas o restaura las que le traigan?

"Yo rechazo a las imágenes de la Santa Muerte, sí, sí me las han traído", contesta Rodrigo

- Al fin de cuentas es dinero, ¿por qué no las acepta?

"Porque no me nace arreglar esas imágenes, además de que me han pedido esas imágenes en venta y también me he negado", dice el restaurador, "porque tengo temor de Dios, por eso no las arreglo. Porque yo he visto a Nuestro Señor aquí mismo".

"Un día me trajeron un Niño Dios muy especial, ya que cuando abría el local, el niño Dios aparecía en un lugar diferente a donde lo había dejado y se oían risas de niños, parecía un kínder. Ese niño me lo trajeron de Corralejo, de por allá en Pénjamo", menciona Rodrigo Ambriz.

- ¿De qué partes le traen trabajos?

"De aquí de León, de San Pancho, de San Felipe, y de lugares más lejos, dicen que los dejo muy bonitos", platica Rodrigo.

- ¿Y qué precios maneja?

"Depende de cómo llegan de maltratados, los precios van desde los 250 ó más, además de que yo no uso yeso, utilizo una pasta que me traen de Italia, una vez dejé de trabajar un año entero por que no tenía esa pasta, esa vez se escaseó mucho, además de que su precio es en dólares", aseguró el artesano

- ¿Cuánto tarda en restaurar una imagen?

"Unas tres horas o más, por ejemplo los peregrinos, José y María, unas 4 ó 5 horas, según como vengan".

- ¿Se siente seguro rodeado de tantas imágenes?

"Sí, sí me siento seguro, pero con cuidado con las ratas porque hay muchas ratas por aquí, hace como cinco años me robaron unas imágenes religiosas y unos perfumes de Jafra", recuerda triste el artesano.

- ¿Estas fechas son buenas para usted?

"Sí, estas fechas son muy buenas, octubre, noviembre y diciembre son la fechas que me llegan los bebés (Niños Dios) para arrullarlos, y las posadas, los peregrinos".

- ¿Le han traído santos o vírgenes desconocidos?

"Bueno, más bien me han pedido", nos menciona Rodrigo, "yo les digo que me traigan una estampita del santo o la virgen que quieren y yo se los fabrico de madera, de patol, la cual es muy cara y delicada.

- ¿Y hasta cuándo va a seguir en esto?

"Hasta que Dios me dé licencia de seguir adelante con este trabajo, hasta que ya no pueda, yo creo que me voy a morir en mi tallercito", suspira Rodrigo.

- Y ha de tener muchas indulgencias por este trabajo...

"Ojala y Dios quiera", comenta entre risas Rodrigo Ambriz, artesano restaurador.