Redes sociales alteran comportamiento sexual de jóvenes

Así lo informó la sexóloga y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM),Elizabeth Ramírez Rueda.
En el taller de computación, a través de un software pueden utilizar el paquete de Office o bien manejar redes sociales.
(Fernanda Morales)

Toluca

Las redes sociales de Facebook y Twitter, así como la masificación del internet alteraron el comportamiento sexual de las nuevas generaciones, reduciendo la edad de inicio con una vida activa, consideró la sexóloga y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM),Elizabeth Ramírez Rueda.

Dijo que la existencia de diversos portales informativos, además de la facilidad para acceder a ella, provocó que la edad para comenzar con una vida sexual pasara de los 16 o 18 años a los 12 o 13.

“Muchas veces vienen niñas de esas edades porque ya tienen un embarazo, o he visto que en el primer encuentro sexual es a esas edades, y con el riesgo de contagio de VIH”.

Precisó que a través de la red, existe un cúmulo de información; sin embargo, los más jóvenes no saben qué hacer con ella debido a que carecen de orientación por parte de sus padres o profesores, hecho que puede generar estereotipos y conceptos erróneos.

“El problema no es que exista, de hecho mucha de ella es buena, pero si hablamos de niños de primaria, secundaria o preparatoria no tienen un nivel de conocimiento de la sexualidad llamada como sana. Están bombardeados por las redes sociales y cuando no se tiene un juicio bien fundamentado van a tener
conlictos”.

Añadió que exponerlos a imágenes, videos y comentarios discriminatorios sobre diversos temas puede generar estereotipos en ellos que los distorsionan, por ejemplo, los hombres piensan que el tamaño del pene es importante para llevar a cabo una relación sexual y entonces se obsesionan, piensan que no son lo suicientemente viriles o que nadie se ijará en ellos y se devalúan como personas.

Las mujeres son dañadas cuando contemplan imágenes de cuerpos esbeltos, genera adolescentes que aspiran tener cirugías estéticas o provocarse  enfermedades como la anorexia o bulimia.