Recuerdan a vocalista del Kombo Kolombia

La madre de Carlos Alberto Sánchez Aguirre, doña María Felicitas, dijo que no ha acudido con las autoridades, porque “no tiene caso… no vamos a regresar a nadie”.
Se reunieron en el panteón Jardín de los Arcángeles, en Apodaca.
Se reunieron en el panteón Jardín de los Arcángeles, en Apodaca. (Marilú Oviedo)

Apodaca

“Mi música es para siempre, desde el cielo con mi gente”, rezaba la leyenda marcada en la manta donde se encontraba la fotografía de Carlos Alberto Sánchez Aguirre, vocalista del poderoso Kombo Kolombia la tarde de este sábado, en el panteón Jardín de los Arcángeles en Apodaca.

Familiares y amigos del fallecido vocalista acudieron al cementerio para llevar serenata a un año de su muerte y de sus compañeros, donde sólo Dios puede dar el perdón  a los responsables del crimen, aseguraron los presentes.

La mamá de Carlos, doña María Felicitas Aguirre Torres, recordó a su hijo como una persona que luchaba por salir adelante día a día y a través de la música que desde niño le gustó.

Destacó que buscar a los culpables a través de las autoridades sólo sería dar vueltas y vueltas y no se resolvería nada… sólo Dios hará justicia, expresó.

“Hemos sufrido bastante por lo que pasó, se hizo mucho daño a todos, a todos los integrantes, no nada más a mi hijo, todos por igual duelen mucho, nunca voy a entender qué pasó, no se dan cuenta de todo el daño que hacen.

“Realmente yo no me he parado a preguntar nada, porque creo que no tiene caso, nos van  traer vuelta y vuelta y no vamos a resolver nada, no vamos a regresar a nadie. Si Dios quiere, que los perdone”, dijo.

“Somos puro Pueblo Nuevo, pura gente humilde trabajadora que luchamos desde abajo, que tratamos de salir adelante, pero ya ve lo que pasa, no nos dejan. Su vida eran sus canciones, y él siempre se la pasaba cantando desde niño siempre, siempre, yo creo que desde que nació era su vida”, añadió.

En el panteón la canción “Sólo tú me haces feliz” se dejó escuchar en la voz de Adriana del Valle, una de sus amigas, quien recordó a Carlos como una persona “buena onda”.

Ahí se concentraron más de 80 personas, quienes por momentos lloraron, otros cantaban algunas de las canciones de la agrupación.

A Carlos le llevaron un refresco de manzana, que era de sus favoritos; además colocaron una fotografía del grupo; llevaron arreglos florales y unos globos fueron lanzados al aire en señal de paz.  Y por supuesto, la música que a él, más le gustaba.