Recibe Sanjuanita a millones de fieles en La Candelaria

El Mariachi acompañó la celebración junto a las danzas autóctonas que ofrecieron los grupos organizados y las personas que alistaban los castillos de fuegos artificiales.
Fueron cerca de 3 millones de asistentes durante el fin de semana, según cálculos de las autoridades.
Fueron cerca de 3 millones de asistentes durante el fin de semana, según cálculos de las autoridades. (Gustavo González)

San Juan de los Lagos

Fieles de todo el país volvieron a demostrar su devoción por la Virgen de San Juan de los Lagos o la Sanjuanita, como es conocida a nivel regional. En este 2 de febrero, día de La Candelaria, más de un millón de personas acudieron a visitar a la imagen mariana, patrona de Los Altos de Jalisco y, por adopción, de muchos mexicanos más.

Desde tempranas horas del día, el río de peregrinos, entre apretujones y por casi una hora bajo el sol, buscaba entrar a la basílica de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, a ver por unos minutos a la venerada imagen. El cansancio en muchos era evidente, así como las pieles marcadas por las inclemencias del camino y la transpiración.

En la periferia de esta pequeña ciudad alteña, cientos de autobuses, la mayoría de modelo atrasado, estaban estacionados en lo que sus ocupantes caminaban alrededor de 15 o 20 cuadras que los separaban de la basílica; sin embargo, la mayoría llegó a pie o en caravanas ciclistas.

En el atrio el caos estaba al máximo, pese a las indicaciones de una voz escuchada por medio de altavoces, para que los fieles que salían de la iglesia lo hicieran por un lado y los que entraran, lo hicieran por el otro. Gente de Protección Civil y Seguridad Pública estaban alerta por cualquier imprevisto, mientras, la misma voz salida de los parlantes avisaba de carteras perdidas, niños extraviados y gente que era buscada por algún motivo.

En el altar, de forma apresurada, sacerdotes y seminaristas, con cubrebocas para evitar contagiarse de la influenza, rociaban agua bendita indiscriminadamente a los que se acercaban con todo y réplicas de la virgen de San Juan, Niños Dioses o algún crucifijo gigante, para luego ser conminados a que abandonaran la basílica y dar lugar a los siguientes peregrinos.

La basura, de lo que muchos lugareños se quejan, se veía hasta dentro del templo; las abejas estaban al acecho a las nieves de 5 pesos que compraban los fieles, atemorizando a los mismos por una posible picadura. Gente que no daba más se acostaba en cualquier rincón del atrio o de la vía pública; ya no importaban la incomodidad ni el qué dirán de los demás.

Y el que no alcanzó la rociada de líquido bendecido todavía podía adquirir afuera de la basílica una botella de "agua de la Virgen de San Juan", que a cambio de cualquier cantidad de dinero, era entregada a quien lo pidiera y así podía regresar a su lugar de origen con tan preciada sustancia.

También, en el atrio, las notas de los mariachis se mezclaban con las notas de las danzas autóctonas que ofrecían grupos organizados, que se movían en medio de la gente y de las personas que alistaban los castillos de fuegos artificiales, que habrán ardido en la noche de este 2 de febrero.

Y así poco más de 3 millones de fieles, según cálculos de las autoridades de San Juan de los Lagos, cumplieron su promesa un año más, de visitar a su venerada Sanjuanita, para luego regresarse a bordo de sus vehículos adornados con papeles y flores de color azul y blanco, pidiendo a la misma imagen sagrada vida y fuerza para volver en 2015.