Rampas y banquetas de GDL, un vía crucis para los discapacitados

De lunes a viernes, vende bolígrafos a las afueras del Palacio de Gobierno para cubrir sus necesidades básicas, por lo que a diario lidia con la mala calidad de estos espacios.
Sin accesos para discapacitados.
Para Miguel Ramírez, las calles del centro de la Perla Tapatía se encuentran “madreadas”. (Alejandro Acosta)

Guadalajara

Banquetas agrietadas, socavones en las vialidades y, sobre todo, rampas “destruidas”, es el vía crucis que enfrentan diversos ciudadanos que se trasladan en silla de ruedas por la ciudad, como es el caso de Miguel Ramírez, quien vende bolígrafos alrededor del Palacio de Gobierno, en el Centro de Guadalajara.

En un ejercicio realizado por MILENIO JALISCO se comprobó que diversas banquetas y rampas de la ciudad se encuentran en malas condiciones, lo que hace aún más complicada la movilidad de las personas que ya cuentan con dificultad para moverse o subir escaleras, debido a la falta de piernas o que, inclusive, aunque las tienen carecen de movimiento en esta parte del cuerpo. 

Miguel Ramírez no es la excepción. Vive en la colonia Cruz del Sur, sitio desde el que se traslada de lunes a viernes al Centro Histórico, ya que no recibe pensión, por lo que ofrece plumas de tinta para cubrir apenas sus necesidades básicas.

En su viaje, lo primero con lo que lidia es con la rampa para discapacitados; si logra escalar a la banqueta, el siguiente paso es evitar caer en los hoyos, grietas y hasta alcantarillas que se encuentran en la misma infraestructura que “protege” al peatón.

Para el tapatío, el primer cuadro de la ciudad es una de las zonas donde las calles están más “madreadas” y en el que además las rampas están “destruidas” o simplemente no hay.

“(Las autoridades) necesitan arreglar todas las banquetas, porque batalla uno para subir y tiene uno que andar”.

Aunque Miguel Ramírez afirma que en más de una ocasión se ha caído de su silla rodante por tratar con esta maltratada infraestructura, él asegura que no rodea vialidades. “Voy derecho, cruzo como un buen militar”.

Tan solo en dirección al Palacio de Gobierno, el jalisciense de la tercera edad dice que al menos se encuentra con tres banquetas desechas en la calle Reyes Católicos, Donato Guerra y López Cotilla en Guadalajara.

La Norma Oficial Mexicana NOM-233-SSA1-2003, que se encarga de “los requisitos arquitectónicos para facilitar el acceso, tránsito, uso y permanencia de las personas con discapacidad en establecimientos de atención médica ambulatoria y hospitalaria del Sistema Nacional de Salud”, establece que estos espacios deben contar con adecuaciones específicas para que el transitar de los discapacitados sea fluido.

El documento publicado en el Diario Oficial de la Federación en términos del artículo 47 fracción III de la Ley Federal sobre Metrología y Normalización señala que los requisitos mínimos para brindar las facilidades al 2.3 por ciento de la población mexicana, que tiene algún tipo de discapacidad, son las siguientes: “Las rutas para desplazamiento de personas con discapacidad, deben ser francas y libres de obstáculos de equipamiento urbano y follaje de árboles. El acabado de pisos para el desplazamiento de personas con discapacidad, debe ser firme, uniforme y antiderrapante”. Además, las banquetas deben presentar las siguientes características: “Los cambios de nivel en piso se deben compensar con rampas ubicadas en esquinas y para distancias prolongadas se colocarán por lo menos cada 25.0 m y los peraltes máximos a una altura de 0.16 m”. Mientras que para obras exteriores como plazas y banquetas se debe contemplar “rampas para cambio de nivel en piso, con dimensiones mínimas de 1.00 m de ancho, pendiente no mayor de 8.0 por ciento para un peralte de 0.16 m y de 6.0 por ciento para desniveles mayores de dos peraltes o 0.32 m, con acabado antiderrapante, de color contrastante que indique su presencia y señalización”.