CRÓNICA | POR IMELDA TORRES

Quería visitar el mar y tener una fiesta de cumpleaños

Era una niña muy alegre, le gustaba tomarse fotos, se maquillaba con las pinturas de su mamá y a escondidas también se probaba sus zapatillas.

Dulce Ximena Reyes Rodríguez.
Dulce Ximena Reyes Rodríguez. (Imelda Torres)

Ciudad Valles

El 6 de octubre Dulce Ximena Reyes Rodríguez hubiera cumplido 12 años de edad pero murió antes de tener la fiesta que siempre había soñado.

Su cuerpo enterrado no muy lejos de la cabecera municipal de Tamuin, a unos metros de la carretera Valles-Tampico, fue encontrado a principios de julio del 2014, dos meses después de haber desaparecido, cuando tenía nueve años y casi terminaba el cuarto grado en la escuela primaria Revolución.

Soñaba con conocer el mar y tener una fiesta de cumpleaños porque en casa nunca hubo dinero para poder festejarla. Un día antes de desaparecer, Adela Rodríguez Santiago recuerda lo que platicó con su nieta.

"Fuimos a un mandado y en el camino le dije que cuando tuviéramos dinero la iba a llevar a Tampico y me dijo, amá tú siempre me echas mentiras que me vas a llevar. Ese día estaba un poco triste porque no había sacado ningún lugar en la escuela, siempre sacaba tercero o cuarto, le dije mija quiero que estudies para que seas alguien en la vida no como nosotros que andamos trabajando en las casas".

Ximena era una niña muy alegre, le gustaba tomarse fotos, se maquillaba con las pinturas de su mamá y a escondidas también se probaba sus zapatillas.

"Era una niña noble; como dos días antes el niño de mi hermana aventó unos pollitos arriba de la casa y ella estaba bien preocupada por ellos...yo me pregunto cómo ella salvó esos pollitos pero a ella nadie pudo salvarla", dijo llorando Daniela Reyes Rodríguez. Ellas también sufrieron la inoperancia de las autoridades y hoy temen que Filiberto Hernández Martínez no sea castigado.

La casa de donde salió Ximena se encuentra en la colonia Juárez, y el gimnasio y vivienda donde vivía el agresor está a menos de dos cuadras.

Fue ahí donde la mantuvo por varias horas hasta que le quitó la vida y la fue a enterrar a un predio conocido como La Puntilla, donde también enterró los restos de Elieohenai. Jamás imaginaron que el culpable era el ex militar instructor de karate con el que solo unas veces habían dialogado.

Con coraje recuerdan que en vez de apoyo solo recibieron la burla, críticas y omisión de las autoridades.

"Pedimos que revisaran los domicilios cercanos, en la noche fuimos con los soldados y les dijimos que nos ayudaran pero nadie nos hizo caso. Al alcalde (Santiago Ledezma Cano) le pedimos que nos ayudara a buscarla, que hicieran retenes para revisar que no la sacaran del municipio pero él y su esposa solo se burlaron y dijeron que yo la maltrataba, la gente se puso a criticarnos en vez de ofrecer ayuda".

La entonces directora de Alerta Ámber, Cristina Hurtado Barrera y empleadas de esa dependencia, una psicóloga y una abogada también ejercieron maltrato hacia la madre y abuela de Dulce Ximena al grado de acusar a la primera de su desaparición.

"Perdieron mucho tiempo en investigar al papá de Ximena y a mí porque aseguraban que yo la tenía". Cuando acudió al Servicio Médico Legal jamás vio el cuerpo, solo las prendas de vestir que le enseñaron y que identificó como las de su hija.


JERR