Purga policiaca y rescate militar en Tamaulipas

Divide al estado en cuatro regiones y el objetivo principal es desmantelar  los dos cárteles que generan la violencia en la entidad: Los Zetas y el Golfo.
Jesús Murillo, Egidio Torre (atrás), Miguel Ángel Osorio y Vidal Soberón en el Parque Cultural Reynosa.
Jesús Murillo, Egidio Torre (atrás), Miguel Ángel Osorio y Vidal Soberón en el Parque Cultural Reynosa. (Saúl López/Cuartoscuro)

Reynosa, Tamps

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, anunció ayer el inicio con carácter inmediato del Plan Tamaulipas, un operativo federal de seguridad dirigido en esencia al desmantelamiento de dos de los más poderosos cárteles del narcotráfico del país y que hoy se disputan en batalla abierta las rutas de este estado fronterizo: Los Zetas y el cártel del Golfo.

“(Vamos a) desarticular en su composición y operación a las organizaciones delictivas”, prometió en conferencia conjunta con el gobernador Egidio Torre, ante quien —simbólicamente, incluso— se anunció el arranque del tutelaje federal de las fuerzas de seguridad estatales y municipales, a las que se someterá a un estricto régimen de depuración debido a los elevados niveles de penetración del crimen organizado en sus estructuras, como reveló MILENIO en su edición de ayer.

“Que quede claro: será un proceso transparente y en el cual no se tolerará a aquel servidor público que tenga vínculos con el crimen organizado o que haya cometido actos de corrupción”, advirtió, al término de una reunión privada con Torre y el gabinete de seguridad federal en el Parque Cultural Reynosa.

El gobernador Torre reconoció que los delitos de secuestro, extorsión, asalto en carreteras y enfrentamientos entre narcotraficantes se han incrementado sustancialmente y que ciudades como Tampico y Reynosa sufren por la violencia.

“La seguridad es un tema de resultados, no de esfuerzos”, aceptó, en referencia a la crisis que encaran sus propias estructuras de seguridad pública, rebasadas en las últimas semanas por un rebrote de violencia similar al de 2010, cuando el cártel del Golfo y Los Zetas se escindieron, detonando una batalla de varios meses.

En apenas unos minutos, Torre agradeció al gobierno de la República el envío de ayuda. “Nunca hemos tenido como a partir de hoy (ese) apoyo extraordinario”, dijo. 

PAUTA FEDERAL

Como parte de los acuerdos alcanzados ayer con el gobierno tamaulipeco, tanto la Secretaría de Seguridad Pública estatal como la Procuraduría General de Justicia, además de las policías municipales serán evaluadas en busca de traidores y topos; no se detalló si se tratará de exámenes complementarios a los que ya se han practicado a 75 por ciento de los agentes o si se volverá a reexaminar a todas las fuerzas del estado bajo lineamientos más estrictos.

Sin aceptar preguntas, Osorio Chong hizo alusión a la estrategia de decapitación de organizaciones criminales que se ha ejercido en Tamaulipas y otros puntos del país y aceptó que la actual crisis de violencia por la que atraviesa esta entidad tiene su génesis en el “debilitamiento” de las dos principales agrupaciones delictivas del estado; ocho de los 12 objetivos prioritarios de sus estructuras de mando, incluidos sus líderes, han sido “neutralizados”, según expuso.

El mensaje, que dio pie al inicio de la segunda gran aventura federal para pacificar un estado en lo que va del sexenio —una ofensiva que en dimensiones luce mayor y más difícil que la emprendida en Michoacán—, fue ofrecido bajo estrictas medidas de seguridad.

Su sede, el Parque Cultural Reynosa, fue transformado en un búnker vigilado desde el aire por no menos de 10 helicópteros artillados y rodeado en tierra por cientos de soldados, marinos y policías federales con armamento pesado.

Si bien Osorio Chong no fue tan lejos como para designar a un comisionado federal con poderes metaconstitucionales al estilo de Michoacán, sí adelantó que Tamaulipas será dividida en cuatro regiones operativas, que quedarán al mando de una estructura conjunta entre el Ejército y la Marina: Frontera, integrada por los municipios de Reynosa, Río Bravo, Valle Hermoso y Matamoros; Costa, con Altamira, Tampico y Madero; Centro, que incluye a Llera y la capital, Victoria; y sur, compuesta por Antiguo Morelos; Nuevo Morelos y el Mante.

La PGR, por su parte, coadyuvará en las labores de seguridad con cuatro fiscalías regionales encaminadas a sustentar jurídicamente los casos criminales.

Otra área que enfrenta una inminente federalización es el combate al secuestro: especialistas de la Agencia de Investigación Criminal se harán cargo de la lucha contra este delito, que en Tamaulipas tiene las cifras más elevadas del país.   

En paralelo a la llegada de miles de elementos federales de distintos cuerpos incluidas tropas de a pie, analistas de inteligencia y agentes antisecuestros, el plan anunciado ayer contempla además un traslado considerable de equipo de seguridad pública al estado para “sellar” las rutas de tres de los negocios más redituables del crimen organizado en México —armas, sustancias y personas— y que en Tamaulipas tienen algunas de sus vías más productivas, justo en la frontera con Texas.

“Redoblaremos la vigilancia en puertos, aeropuertos, así como las principales rutas terrestres”, aseguró el titular de la política interna.  

“Se realizará el despliegue de elementos y tecnología de vanguardia (…) realizaremos patrullajes las 24 horas los siete días de la semana”.