Turismo comenzó programa de 'Pueblos Mágicos' en 2001

Parras de la Fuente fue el primero bajo esta denominación en Coahuila. Sigue el testarudo interés por autoridades del municipio de Lerdo en Durango por lograr el nombramiento.
Parroquia del Santo Madero en el Pueblo Mágico de Parras.
Parroquia del Santo Madero en el Pueblo Mágico de Parras. (Miguel Ángel González Jiménez/Archivo.)

Parras, Coahuila

Tras un año de haber asumido la presidencia de México Vicente Fox, en 2001, a la secretaría de Turismo del gobierno se le ocurrió esto de los Pueblos Mágicos.

Según la página de Internet de la Sectur: "Un Pueblo Mágico es una localidad que tiene atributos simbólicos, leyendas, historia, hechos trascendentes, cotidianidad, en fin magia que te emanan en cada una de sus manifestaciones socio-culturales, y que significan hoy día una gran oportunidad para el aprovechamiento turístico.

El testarudo interés por autoridades del municipio de Lerdo en que se nombrara también bajo esta denominación. Los que no lo logran, se quedan en la categoría de “Rancho Embrujado”.

El Programa Pueblos Mágicos contribuye a revalorar a un conjunto de poblaciones del país que siempre han estado en el imaginario colectivo de la nación en su conjunto y que representan alternativas frescas y diferentes para los visitantes nacionales y extranjeros".

Algunos tienen su magia en un pasado indígena, otros se afincan en la época colonial, acontecimientos ocurridos que marcaron historia también están en los parámetros de nombramiento.

En 2001 surgieron los primeros mágicos: Huasca de Ocampo en Hidalgo, Mexcaltitán en Nayarit, Tepoztlán en Morelos y Real de Catorce en San Luis Potosí.

Para el año 2002 se agregaron San Miguel de Allende en Guanajuato, Taxco en Guerrero, Tepotzotlán en Estado de México, Tapalpa en Jalisco, Comala en Colima, Pátzcuaro en Michoacán, Dolores en Hidalgo, Cuetzalán del Progreso en Puebla e Izamal en Yucatán.

A estas alturas y tras el nombramiento reciente de varios nuevos Pueblos Mágicos, ya se cuenta con 111 en 26 entidades federativas. Las “privilegiadas” son Puebla y el Estado de México que tienen nueve cada una.

Parras de la Fuente fue el primer Pueblo Mágico que tuvo el Estado de Coahuila y la misma región Laguna en 2004. Para 2012 se agregaron Cuatro Ciénegas y Viesca, al igual que Mapimí en Durango.

Cabe señalar que el comité que da los nombramientos también los quita, como sucedió en los casos de Mexcaltitlán y Papantla, por que no cumplieron con los estándares del programa.

Así mismo, el testarudo interés por autoridades del municipio de Lerdo en que se nombrara también bajo esta denominación. Prácticamente se puede decir que los que no lo logran, se quedan en la categoría de “Rancho Embrujado”.

Candela y Guerrero en Coahuila fueron integrados a principios de este mes de octubre. El gobernador Rubén Moreira manifestó que se esperan recursos federales para realizar obras en estas localidades, por el monto de 200 millones de pesos.

Los pueblos mágicos más cercanos no tienen mucho de haber sido nombrados. El hecho es que por ejemplo en el caso de Viesca o de Mapimí, no se cuenta con hoteles y en Viesca ni siquiera hay algún hostal.

Hay que señalar también que las condiciones entre las diversas regiones del país son radicalmente diferentes.

El caso de San Cristóbal podría o no replicarse en Coahuila o Durango, pero por desgracia el “avance” representa en muchas ocasiones lo contrario: retroceso y en este caso en calidad de vida.