Localidades deben tener más de 20 mil habitantes

Para ser un Pueblo Mágico además deben contar con la conservación de atributos simbólicos y una belleza arquitectónica, ser protagonistas de hechos trascendentales o leyendas, entre otras.
Pueblo Mágico de Parras de la Fuente.
Pueblo Mágico de Parras de la Fuente. (Miguel Ángel González Jiménez/Archivo.)

Torreón, Coahuila

Estaba muy difícil entrar a este programa para Lerdo. Los parámetros aparecen en el Diario Oficial de la Federación en el "Acuerdo por el que se establecen los lineamientos generales para la incorporación y permanencia de los Pueblos Mágicos", fechado el 26 de septiembre de 2014, con actualizaciones.

México tiene la intención de ser un destino turístico a nivel mundial, que se busca incrementar el número de inversiones y el mantenimiento de las reservas naturales.

En primera instancia, la localidad interesada debía tener una población de 20 mil habitantes y estar ubicadas a no menos de 200 kilómetros o dos horas de distancia terrestre de un destino turístico.

Aunque en algunos casos es peciales, el pueblo deseoso de ser mágico, si tiene más de 20 mil habitantes, puede proceder y se pone a consideración de un Comité su integración.

Por supuesto, los interesados en integrarse en esta élite, deben contar con la conservación de atributos simbólicos y una belleza arquitectónica, ser protagonistas de hechos trascendentales o leyendas.

Ser muy antiguos por historia y cultura, tener una cotidianidad intacta que se verá trastocada y finalmente que sus habitantes mantengan sus costumbres y tradiciones.

El protocolo indica que es la misma autoridad local la que hace la petición a la Sectur para agregarse a formar parte de los pueblos mágicos. Las autoridades turísticas deben visitar la población y valorar el potencial del lugar.

Tras un dictamen favorable, sigue el proceso de incorporación bajo documentos y lineamientos del programa. Cada localidad debe comprometerse a ciertas cosas para conservar su título y renovarlo anualmente en los parámetros de certificación del programa.

Además se intenta fomentar en estas localidades el llamado “turismo de aventura” y el ecoturismo, cuando en el caso de ecosistemas delicados, irrumpir en su balance es algo mortal, como en Cuatro Ciénegas.