Proponen modelo para manejo integral de residuos sólidos

Su presencia ha aumentado casi 200% en los últimos 60 años.
Se debe enseñar importancia de separar la basura desde los primeros años.
Se debe enseñar importancia de separar la basura desde los primeros años. (Ricardo Castelán/Cuartoscuro)

Pachuca

Miembros del Centro de Investigación Avanzada en Ingeniería Industrial, del Instituto de Ciencias Básicas e Ingeniería (ICBI) Jaime Garnica González, Arturo Torres Mendoza y Heriberto Niccolas Morales, proponen un modelo de manejo integral de residuos sólidos aprovechando la energía que producen los desechos orgánicos en su descomposición, para lo que se requiere separar la basura, algo que ni la gente ni el servicio de recolección hace. 

Los residuos orgánicos en su descomposición producen gas metano, que puede ser aprovechado como combustible. El gas que se utiliza en casas habitación para calentar los alimentos o bañarse, es gas butano, por lo que el gas metano, tratándolo químicamente, funciona de la misma manera que el gas butano.

Plantean que los residuos sólidos han aumentado 184 por ciento; en la década de los 50’s cada habitante generaba 300 gramos de residuos sólidos por día, a la fecha se incrementó a más de 853 gramos al día en promedio, lo que se debe a que las costumbres de la población están orientadas al consumo de artículos desechables y a abandonar las zonas rurales para concentrarse en centros urbanos, donde se genera más basura.

No hay separación de la basura y mucho menos se piensa en aprovechar los residuos orgánicos como combustible.

Los académicos generaron un Modelo Integral de Residuos Sólidos para aplicarse en Pachuca y su zona conurbada, el cual propone disminuir la cantidad de residuos sólidos generados, separarlos para su futura recolección, y aprovechar los residuos orgánicos para generar energía.

Los residuos sólidos deben mantenerse separados desde su generación hasta su tratamiento, reciclado y disposición final, pero hasta la fecha la empresa Cambio Verde no separa la basura, lo que dificulta la reutilización de los residuos al contaminarse y revolverse con la demás basura.

Para recolectar los residuos sólidos tienen que dividir adecuadamente los desechos, pero esos camiones ni siquiera tienen compartimentos y aunque la población separe su basura, en el camión todo cae a granel.

Si se quiere reducir la cantidad de residuos sólidos habrá que concientizar, capacitar y educar a los habitantes de la ciudad para preservar la salud y frenar el deterioro ambiental, subrayan que desde los hogares los residuos deben ser separados en orgánicos, inorgánicos y peligrosos y depositados en contenedores específicos, como se hace ya en España y en varios países de la Unión Europea.

Para el manejo de residuos sólidos municipales e industriales, explican, se tienen tres opciones: La primera es no generar residuo, pues el mejor residuo es el que no se produce. “Se puede evitar la producción de residuos comprando artículos con menos empaque, como alimentos al por mayor y se pueden reusar artículos como bolsas y recipientes”.

La segunda opción es reciclar y producir abono. “Muchos tipos de vidrio, papel, plástico, metal, son reciclables, o sea que es tecnológicamente posible descomponer estos materiales y transfórmalos en productos nuevos, pero para que sea económicamente posible, es necesario que la gente compre productos hechos de materiales reciclados”. Además, con los residuos orgánicos se puede producir composta y gas metano que se puede utilizar como combustible.

La opción final para aquellos materiales que no son fácilmente reciclables o transformados en abono es depositarlos en rellenos sanitarios mediante combustión y recuperar la energía que se genere con ello.

En los municipios se deben establecer convenios con empresas que compren los residuos sólidos para reciclar; también entre grupos de ecologistas, gobierno federal, estatal y municipal, cadenas de tiendas de autoservicio, instituciones educativas y empresas, con el fin de promover la conciencia de reciclar, separar los residuos sólidos que la producción industrial genere envases con materiales que se degraden y no contaminen.

Todo ello para evitar los focos de infección, plagas y la contaminación del agua potable, de forma que se mejoren las condiciones ambientales y con ello la calidad de vida.