Obispo de Saltillo a favor de la prohibición narcocorridos

Raúl Vera López, dijo que es más importante que se ataque la corrupción encerrando a los políticos que favorecen al narcotráfico.
Gerardo Ortiz y su Banda llevó lo nuevo de su música.
En Coahuila se propuso prohibir los narcocorridos. (AP)

Saltillo, Coahuila

Raúl Vera López, Obispo de la Diócesis de Saltillo, se dijo a favor de la prohibición de los narcocorridos toda vez que dañan a los niños y la cultura del narco se ha incrementado.

Sin embargo dijo, es más importante que se ataque la corrupción encerrando a los políticos que favorecen al narcotráfico.

"Eso (prohibir los narco corridos) es lo mínimo, vamos a agarrar a los corruptos que están en las estructuras políticas, en las estructuras financieras y empresariales, a los corruptos que apoyan, no con narcocorridos, con cosas muy efectivas".

"Está bien porque es una cultura que influye en los niños, sobre todo en los lugares donde es tan marcada la convivencia con los narcos de la sociedad y estoy hablando de comunidades acá en el norte, en Sinaloa hay un problema muy grave, porque se crea una cultura que además se ve como buena", comentó.

Señaló que prohibir los narcocorridos sólo es una parte mínima del gran problema que representa el negocio del narcotráfico, pues también debería atacarse la corrupción y cambiar el hecho de que las autoridades no están persiguiendo el lavado de dinero, "eso sí lo prohibiría".

En el tema de la legalización de la mariguana dijo que desde su punto de vista personal, una persona que necesita drogarse, doparse o enajenarse, es porque tiene una problemática de vida que no ha sido enfrentada y mientras eso no ocurra la droga no dejará de ser utilizada.

"Mientras no sea enfrentada una problemática fundamental de la vida humana como es la que están viviendo los pobres hacinados en la miseria, los jóvenes sin futuro, las personas sin techo, mientras nosotros no lo atendamos esto la droga seguirá siendo utilizada", expuso.

Agregó que los problemas de la vida humana se incrementan con las políticas públicas que no toman en cuenta para nada a la familia, como la Ley Federal del Trabajo que permite que un empleado trabaje 20 horas si se necesita y que por no perder su empleo no contará con tiempo suficiente para descansar y ver a sus hijos.