Presentaron 850 platillos en Santiago de Anaya

Este evento es el punto de partida para rescatar las tradiciones culinarias que se pierden en los centros urbanos.
Se trata de aprovechar los recursos al alcance.
Se trata de aprovechar los recursos al alcance. (Arturo González)

Pachuca

Aquello es lo más parecido a un hormiguero, las lonas cubren de los fuertes rayos del Sol a los miles de turistas que, atraídos por el olor que se percibe en el lugar, recorren los puestos de comida de la tradicional Feria Gastronómica de Santiago de Anaya en su edición 34, la cual inició desde el pasado jueves 17 de abril.

Siguiendo la inmensa fila de personas, uno llega al sitio central de la celebración, la muestra gastronómica, a la cual le dan forma más de 850 platillos hechos exclusivamente a base de productos originales de la región.

Entre ellos se cuentan los quelites, nopales, malvas, flores de garambullo, de palma, yerbas silvestres, así como fauna del Valle del Mezquital, escamoles, chapulines, ardillas, conejos y zorros.

Una mujer de 80 años, de cabello totalmente blanco y que apenas puede ponerse de pie para presumir el manjar que preparó, dice ya no recordar desde cuándo participa en el concurso de gastronomía regional que ahí se celebra, aunque tiene bien claro que en dos ocasiones ha logrado ganar.

El contraste se da más adelante.

Una joven de apenas 20 años, la cual puntualiza le encanta cocinar, con ropa de manda y trenzas bien atadas, platica de la importancia por tomar del campo los productos que han de alimentar a la población, pues asegura son altamente nutritivos y llenos de sabor.

El total de las 40 finalistas coinciden en algo: debe ser la Feria Gastronómica de Santiago de Anaya el punto de partida para rescatar las tradiciones culinarias que de poco en poco se pierden en los centros urbanos del estado de Hidalgo.

Aseguran que aun cuando la población no lo quiera, en un futuro no muy lejano serán los animales del campo como chapulines, ardillas y ratas, lo que alimentará a la humanidad, pues los precios de la carne y los productos procesados cada vez son más difíciles de costear.

“En la ciudad ya no conocen los escamoles o las chicharras, para esa población todo es jamón y salchicha, lo que nosotras orgullosamente buscamos es que no se pierdan nuestras tradiciones”, aclara Elba Ramírez.

La música regional suena fuerte y las cocineras participantes esperan sentadas alrededor de unas mesas mientras, con sus manos envuelven las cazuelas que contienen sus preparaciones.

No es raro ver volar xamues por el lugar o ver moverse por los platillos chicharras de madera seca de encino, pues para dar certeza a los jueces de la feria,  las participantes cargaron con los ingredientes de lo que presentan.

Los organizadores del evento dan el veredicto final, Edith Orta Tapia, Judith Cano Santiago, Porfiria Moreno Hernández, Edgar Estrada Olguín y Arely Barranca Cruz son las ganadoras del evento.

Sus platillos fueron: Ximbo de nopal con gualumbas y escamoles, ximbo de conejo en salsa de xamues, tortas de chapulín con escamoles a los tres chiles, ardilla en salsa agridulce de flor de garambullo y acelgas rellenas de elote.

En otro lado de la plaza central del municipio, una muestra artesanal alegra la feria, artesanos de diversos estados y particularmente de Hidalgo exponen sus productos al ritmo de la música en vivo que ya ha invitado a bailar a varios.

Un vecino de la región de Tulancingo, llama la atención de los turistas, expone en una mesa figuras de alambre, las cuales comenzó a fabricar por la falta de empleo que impera en el lugar donde vive.