REPORTAJE | POR JAIME ZAMBRANO

Presentan fieles en el templo al Niño Dios

Día de la Candelaria, ceremonia católica

La tradición de la Fiesta de la Luz se cumplió en la Catedral, donde el obispo señaló que este festejo recuerda que Dios es luz que ilumina en las tinieblas, obscuridad en la noche

Puebla

Miles de poblanos cumplieron con la tradición de presentar imágenes arregladas y con diferentes motivos del Niño Dios en templos católicos para después comer tamales para celebrar el Día de la Candelaria.
En Catedral, el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, encabezó la celebración religiosa del 2 de febrero que se conoce como la Presentación del Señor, la Fiesta de la Luz o la Fiesta de las Candelas.
"En este día, vayamos al encuentro de Cristo en la casa de Dios. Lo encontraremos y lo reconoceremos en la tradición del pan mientras llega el día en que se manifieste glorioso. Por eso, a nuestra fiesta litúrgica, la conocemos como la Fiesta de la Candelaria porque bendecimos las candelas, bendecimos la luz que es Cristo. Cristo luz, ilumina nuestras tinieblas, nuestra oscuridad, nuestra noche", señaló Sánchez Espinosa.
Los fieles católicos reportaron que gastaron hasta 500 pesos para vestir la figura del Niño Dios; mientras que la tamaliza llegó a superar los 700 pesos, lo cual, dependió del número de personas que integran una familia.
Ante decenas de fieles poblanos que llevaron a su Niño Dios, Sánchez Espinosa resaltó que la fiesta del 2 de febrero es familiar y una de las más importantes para la religión católica.
"El 24 de diciembre ponemos en los nacimientos al Niño Dios, después lo levantamos el 6 de enero; y hoy, vestidito, con sus ropas muy bonitas, lo traemos a la presentación en el templo en el día de La Candelaria, el 2 de febrero. Es una fiesta de mucha devoción para los fieles católicos", manifestó.
El 2 de febrero también se celebra el Día de la Vida Consagrada, por lo que, durante la misa en el edificio religioso más importante de la arquidiócesis, religiosas renovaron sus votos de castidad y fidelidad.
"Las religiosas son una riqueza en la vida de la iglesia, ellas están presentes en las misiones, en la educación, en los hospitales, en la atención a los enfermitos y ancianitos, en los asilos, derechos humanos, en la pastoral indígena y en el trabajo parroquial", expresó.