Preocupa rotación laboral de jóvenes en la industria

De los egresados del nivel medio superior solo el 42 por ciento accede a un trabajo que incluya atención médica, vacaciones y prestaciones.
En Nuevo León existe un déficit de miles de operarios.
En Nuevo León existe un déficit de miles de operarios. (Archivo)

Monterrey

Si los millennials con carrera universitaria duran en una empresa un promedio de dos años, los jóvenes con capacitación técnica permanecen apenas tres meses en un empleo.

Este fenómeno constituye un factor que ha agravado una importante problemática en la iniciativa privada: la rotación laboral.

Según información de Neo Jóvenes, una agrupación que se enfoca en insertar en el empleo formal a la juventud, destaca que se trata de una situación multifactorial, la cual también padece la industria de Nuevo León.

La coordinadora de Monitoreo y Seguimiento de la organización, Melissa Colter Siller, explicó que los directivos de las empresas les han externado el conflicto, cuya dimensión es tal que se han visto obligados a presupuestar la rotación.

“Los empleadores ya hasta tienen presupuestada la rotación. Nos han externado: a esta generación de jóvenes no sabemos ni por dónde llegarle.

“Estamos hablando de que son tres meses en promedio (de duración en el trabajo)”, precisó.

Datos de Neo señalan que incluso de sus propios egresados, la mayor parte dura menos de dos meses en un empleo, a pesar de la orientación que reciben.

“A veces solo te dicen: ‘no me gustó, me voy a quedar en mi casa a ver si sale algo’”, lamentó Colter Siller.

Carlos Buchanan Ortega, presidente de ERIAC Capital Humano, coincidió en que la rotación es una de las principales preocupaciones de las empresas.

“Uno de los principales problemas que tenemos en capital humano y en las empresas es la rotación. Otro (es) el saber cómo retener a la gente”, mencionó.

A ello se le suma la falta de personal técnico capacitado, tanto a nivel nacional como en la entidad.

“Tenemos una escasez de personal técnico graduado (...); el problema es la deserción que hay antes de que se gradúen”, comentó por su parte Jorge Jaimes García, vicepresidente del Foro Mundial de RH que organiza ERIAC. “En Nuevo León el déficit es de miles de operarios... Y eso, antes de la llegada de Kia Motors”, agregó.

Ante ello, las firmas han decidido adaptarse a los patrones de comportamiento de los millennials, quienes valoran más el “salario emocional” que el económico.

Jaimes García descartó que la variación en la conducta laboral represente un problema para las compañías, puesto que los mejores equipos de trabajo se conforman por miembros de diferentes generaciones.

No obstante, prevén que la siguiente generación, es decir, la Z, tendrá un mayor sentido de pertenencia hacia las empresas, dado el contexto socioeconómico en el que crecieron.

“La generación Z son igual o más digitales (que los millennials), pero sí tienen un sentido de pertenencia mayor hacia las compañías. Es un efecto aparentemente derivado del tema de la crisis económica mundial en la que vivieron”, mencionó Jorge Jaimes.

Por su parte, Efrén Castillo Ibarra, director de la Escuela Técnica Roberto Rocca, de Ternium, consideró que la iniciativa debe adaptarse a las nuevas necesidades de la juventud, optando, por ejemplo, por implementar esquemas de trabajo más flexibles en la medida de lo posible.

“Van a tener que abordar esquemas de trabajo flexible, más colaborativo, poder implementar maneras que les permitan a los jóvenes una mayor permanencia a través de beneficios adicionales”.

Obstáculos en la formación media superior

Según información de la Enilems 2016, el 60 por ciento de los jóvenes egresados del nivel medio superior logró encontrar trabajo en menos de un mes.

De los graduados con formación técnica, solo el 42 por ciento accede a un empleo formal que incluya atención médica, vacaciones o prestaciones como el aguinaldo.

Además, a un año de insertarse en el mercado laboral, los egresados ganan en promedio poco más de 4 mil pesos mensuales.

En dicha encuesta, el 48.8 por ciento dijo que la falta de experiencia o de conocimiento es la principal barrera para encontrar un empleo. El 22.8 por ciento mencionó como razón los horarios inadecuados; el 14.2 por ciento señaló que se trataba de opciones mal remuneradas o sin prestaciones; en tanto que el resto enumeró otras razones.

Pero conforme pasa el tiempo, el panorama es más alarmante. Tras dos años de egresar del nivel medio superior, el 36.5 por ciento declaró no estudiar ni trabajar; el 31.6 por ciento dijo solo estudiar; el 23.1 por ciento mencionó solo trabajar; y el 8.7 por ciento estudia y trabaja.