“Prefiero mil veces a mi hijo preso a que esté en la calle haciendo el mal”

Aunque su hijo se encuentre en el tutelar por el delito de secuestro, María no baja la guardia y lo saca adelante.
Logró una beca en el Cecati.
Logró una beca en el Cecati. (Yazmín Sánchez)

Altamira

Sé que mi hijo tiene que pagar sus culpas, pero aún así no lo dejaré solo, yo trabajaré para llevarle comida al tutelar”, expresó con profunda tristeza, con voz entrecortada y a punto de las lágrimas María de Jesús Ovalle, madre soltera que para lograr superarse, a sus 56 años de edad, logró una beca para estudiar carpintería en el Cecati de Altamira.

La historia de María ha sido de lucha constante, hace 19 años quedó embarazada, su pareja la abandonó; fue en ese momento cuando su vida dio un giro radical.

Completamente sola inició su lucha por lograr lo mejor para su hijo, hoy la vida la pone a prueba una vez más.Hace dos años, el hijo por el que tanto luchó fue detenido, acusado de secuestro y se encuentra internado en el tutelar de menores donde tiene que purgar una condena mínima de 5 años.

María se mostró interesada por la elaboración de objetos  a  base de madera de pino y cedro, pero para mejorar la calidad de sus productos, buscó la manera de obtener una beca en el Cecati, se enteró de que en la institución educativa ofrecen capacitación para el trabajador y que en el lugar enseñaban todo lo relacionado con la carpintería.

“Yo aprendí sola a realizar todos los objetos de madera, solo estudie la primaria, no sé hacer otra cosa, de alguna forma vender estos materiales me han dado dinero para sobrevivir, no es mucho pero por lo menos vendo algo para poder comer y que mi hijo que está en la cárcel también pueda hacerlo”, indicó.

La meta de la señora María es poder instalar su negocio propio, tener un taller donde la gente la vaya conociendo y pueda vender a mejor precio sus artículos.  

Como toda madre, dijo que no puede dejar abandonado a su hijo, un adolescente que desde hace dos años se encuentra internado en el tutelar para menores, por el delito de secuestro.Ha aprendido a elaborar objetos de madera, que vende en su casa con la esperanza de que su negocio pueda crecer y  de esta forma poder sacar a su hijo del encarcelamiento, llevarlo a casa y hacerle ver que la vida tiene cosas mucho mejores, que se puede hacer mucho más trabajando honestamente.

“Mi hijo ya no está conmigo, pero sigue dependiendo de mí, lo visito diariamente en el tutelar de menores; lo único que quiero es verlo y darle todo mi apoyo, está encarcelado, se que tiene que pagar sus culpas y por ese delito que cometió, se fue por el mal camino, pero como madre no lo puedo abandonar”, refirió.

Refirió que ahora es mejor que su hijo esté la cárcel, porque en libertad no estudiaba, actualmente ya concluyó los estudios de secundaria y confía que la mala experiencia que enfrenta, lo haga cambiar para bien.

“Mientras yo estudio carpintería, espero que mi hijo también siga estudiando, prefiero mil veces que esté en el tutelar a que ande en la calle aprendiendo cosas malas, la vida no ha sido fácil para mí, no es justo lo que he vivido, pero aún así le agradezco a Dios, porque estamos vivos y de alguna forma sanos, he comprendido que hay luchar, aunque te caigas, no importa, te puedes levantar y seguir el camino”.

Por ella y por su hijo, María dice que no dejará de luchar, hasta el último día de su vida.