Polémico hasta el final, así fue Joaquín

Una de las principales características de Hernández Galicia fueron sus declaraciones, las cuales MILENIO Tamaulipas logró plasmar
El ex líder petrolero visitó MILENIO Tamaulipas en varias ocasiones.
El ex líder petrolero visitó MILENIO Tamaulipas en varias ocasiones. (Jose Luis Tapía)

Tampico

La característica de Joaquín Hernández Galicia fueron sus fuertes y controvertidas declaraciones, criticando a los que llamó “sus enemigos” como también sus confesiones, y la oportunidad que tuvo para buscar la gubernatura de Tamaulipas, que decidió rechazar.

Tanto en los temas referentes a Petróleos Mexicanos como en el ámbito político, La Quina siempre tuvo frases singulares, señalando a presidentes y funcionarios federales, y en contra de la privatización, consignándose en las páginas de MILENIO Tamaulipas.

Durante el 2006, cuando se encontraba en cama enfermo, habló sobre la ordeña de pozos, en una coyuntura política cercana a la reforma petrolera. Decía que las excusas para privatizar Pemex se han construido de a poco, y el PAN fue pieza clave con los Contratos de Riesgo del Vicente Fox y los de Obra, que a decir del ex líder petrolero “son trinquetitos por todos lados.

Trinquetes por todos lados” que “saquean al país porque se están robando el petróleo no la gasolina”.“Los contratos múltiples se pagan en dólares a compañías extranjeras, comprando plantas descontinuadas, simulando que son nuevas, las reparan, las acoplan y las echan a andar pero se paga en dólares lo que antes hacíamos nosotros; conmigo la petroquímica era del país, conmigo no hubo un camión extranjero trabajando dentro, conmigo no hacían estas fregaderas, había delitos pero no robo a la nación, no lo permití jamás”.

En el 2009, cumpliéndose 20 años del Quinazo, y fuera de prisión recordó aquel 10 de enero. “Golpearon la puerta a culatazos, yo abrí y me encontré con dos peladotes de dos metros de altura y con el rostro pintado de negro que me preguntaron: ¿Usted es La Quina? Yo respondí: así me dicen, pero me llamo Joaquín Hernández Galicia, ¡pues jálele! Y me introdujeron en la cabina de un camión verde”.

Avaló el plan anticrisis que presentó el ex Presidente Felipe Calderón, que fue congelar el precio de las gasolinas. “La experiencia nos ha demostrado que, desde (Luis) Echeverría los aumentos a la gasolina no aumentan los ingresos, destruyen los ingresos del pueblo, de la nación, hasta los nopales se encarecen. La gasolina nunca debe aumentar como impuesto, porque destruye la economía de los pobres”. Meses después, comenzaron los gasolinazos en el país.

En octubre del 2012, previo a la sucesión presidencial y del regreso del PRI a la Presidencia, La Quina reconoció el fin de los líderes sindicales. “No hay (líderes), no hay, acabaron con los eléctricos, acabaron con los telefonistas, acabaron con los petroleros, hay puro gato. Sindicalismo no hay, y sobre todo lideres no hay, y los que había se hicieron viejos”.

Además, soltó otro dato que lo conservó ligado a la política, en este caso de Tamaulipas. “A finales de los sesentas Fidel Velázquez me ofreció ser gobernador y le dije que no, ya tenía compromiso con Praxedis Balboa y no podía echarme atrás. Según Fidel, el entonces Presidente Adolfo López Mateos me prefería a mí de gobernador que a Praxedis porque (éste último) estaba muy viejito, y bueno, (Miguel) Hidalgo era un anciano cuando empezó la independencia, pero era mejor Balboa porque tenía más experiencia que yo, y más colmillo porque creó el PRN, el papá del PRI, y fue diputado 3 veces antes de que modificaran la Ley Federal del Trabajo”.

La última se dio en Tragaluz, en junio de este año. Ahí, se refirió de Carlos Salinas de Gortari como “traidor a la patria. ¡Y a los traidores a la patria no se les perdona, se fusilan! Que dé las gracias a Dios de que no lo mandé matar, porque no soy matón, porque hubo gente que lo quería matar. Y lo quieren matar todavía”.

Igual expresó que Carlos Romero Deschamps es un “emblema de la corrupción. Él la encabeza en Pemex”; y en el presagio de su muerte, y confesando que jamás mató, torturó, se arrepintió y pidió perdón, quería morir “como hombre sencillo, como tenemos que morir todos: pobres con el trabajo, dignos hasta la muerte”.