Vender ropa usada, su única opción laboral

Mercedes Delgado junto a su hermana, tratan de obtener algo de dinero para comer vendiendo prendas en la calle y aunque no es mucho, reciben ayuda de sus hijas que viven en Estados Unidos.

Matamoros, Coahuila

A sus 65 años Mercedes Delgado busca ganarse la vida vendiendo ropa usada.

Y lo hace en compañía de su hermana toda vez que a sus hijas les pidió que se fueran a los Estados Unidos en busca de otras oportunidades.

"En las ventas de segunda nos va regular porque no le podemos decir que nos va muy bien, verdad, porque todo está muy bajo en todos lados, no nomás aquí sino también en las tiendas", sentenció.

Así pues, debe pagar de vez en cuando 12 pesos a un muchacho que pasa del municipio a cobrar plazas.

Con un permiso anual de 250 pesos que le permite vender ropa usada en la calle, Mercedes tiene esta única opción laboral en su madurez.

"De vez en cuando viene aquí el que cobra 12 pesos. Esta alternativa, el vender ropa usada como quiera nos da para comer, no digamos para todos los gastos porque como yo rento casa, a veces mis hijas me mandan de los Estados Unidos para pagar la renta".

"Son emigrantes, no le voy a echar mentiras pero sí me mandan para la renta, todas estamos buscando la vida, no nos ponemos (en la calle) porque tengamos ganas, sino porque tenemos necesidad, porque todas queremos tener un poquito más".

Estas dos hermanas se hacen fuertes juntas, en tanto las hijas de Mercedes trabajan, estudian y forman familia en los Estados Unidos.

"La niña que le digo, le dije que se fue para el otro lado, yo fui y la dejé porque ella quería estudiar más para arriba, la Universidad".

"Ella quiere estudiar administración de empresas y está estudiando para eso, se llama María Guadalupe Arguijo".

"Yo sigo luchando porque como no tengo pensión a pesar de que ya estoy grande, voy para los 65, ahorita no tengo ni la pensión que da el gobierno, por eso me dedico a lo que la ropa me da".

"No nos quejamos, sí nos da para la comida, pero para otras cosas no, se batalla, por eso me mandan mis hijas".

Su otra hija, refirió, se llama María Lourdes, tiene muchos años en el extranjero e incluso ya tiene dos hijas que le nacieron en los Estados Unidos.

"Ella no se quiere venir por la inseguridad y la otra porque la gente aquí estamos muy pobres. Yo para poder llevar a la más chica tuve que vender todos mis muebles y lo que pude porque no crea que pasé por el puente, pasé por el río".

"Hace poquito, porque tengo seis años que no las veo, casi siete, me quise pasar por el río y no pude y ni el dinero que perdí. Fueron 25 mil pesos, 2 mil dólares".

"Fueron tres veces las que quise pasar y al último hasta nos tiró balazos la migración, fue muy duro".

"Antes sí logré pasar, gracias a Dios, pero me gasté una pequeña fortuna para poder ir".

Mercedes asegura que aunque se gastó una pequeña fortuna, lo hizo pensando en que su hija tuviera opciones para estudiar, trabajar y enamorarse.

"Yo lo hice porque quería que mi hija tuviera opciones, que no se fuera a casar aquí con un pobre igual que ella y estuviera sufriendo lo que yo estoy sufriendo, todas las madres queremos lo mejor para nuestros hijos y yo lo logré".

"Ella trabaja y estudia, es una niña que quiere superarse. Yo le digo que una persona sin estudio no tiene nada", concluyó.