CRÓNICA | POR CECILIA ROJAS

Adultos mayores toman la Plaza de Armas para bailar

Desean que siga esta tradición de ya casi 16 años.

El ambiente es festivo, la galanura y la belleza están presentes en este espacio de Torreón. La vestimenta es de lujo para los asistentes.

Torreón, Coahuila

Personas de la tercera edad de La Laguna, esperan con ansias a que lleguen el sábado y el domingo para poder acudir a los bailes que en esos días por la tarde, se llevan a cabo en la Plaza de Armas de Torreón.

El ambiente es festivo, la galanura y la belleza están presentes siempre en este espacio de las personas ya mayorcitas, aunque también acuden jóvenes, disfrutan y conviven de manera sana.

Desde alrededor de las cuatro de la tarde, comienzan a llegar provenientes de las colonias céntricas, de ejidos como La Concha o de municipios cercanos como Gómez y Lerdo.

Una mujer enfundada en un par de leggings, blusa pegadita de tirantes, y zapatillas todo en contundente negro, llega partiendo plaza.

"Está bien buena", comenta uno de los abuelitos entre dientes, que a lo mejor no ve muy bien, porque la dama en cuestión es delgada, aún de buen ver, pelo rubio teñido y corto recogido, pero su carita ya evidencia bastante el paso de los años.

Sin embargo eso es lo de menos. Sin dudas ella será una de las que de inmediato consigan pareja para poder pasar la tarde a baile y baile.

Por su parte, los caballeros, bañados de loción dejan a su paso una estela de aromas tal vez del "Avón", pero que no hay duda de sus intenciones de ser galanes por esa tarde.

Vestimenta de gala

Sombrero con pluma de pavorreal, camisa vaquera de caballos, pantalón café y botas negras, es la vestimenta de uno de ellos, rasuradito, para verse más joven y pulcro.

La vestimenta es de gala para los asistentes, pero alguno que otro despistado se va como dios le da a entender, sin embargo, bailan porque como dicen ellos, el baile es vida y también tienen derecho a contar con un tiempo y un espacio de recreación sana.

Puede uno quedarse horas viendo como transcurren las cosas. Hay un sonido que se monta en la mitad de la Cepeda, entre Juárez y Morelos, colocan bocinas en una escuadra de la Plaza, para que la pista improvisada sea mayor.

La música favorita es la cumbia, aunque también los ponen a bailar las calmadas con música suave, que permite el abrazo y el acercamiento entre ellos, lo que propicia el amor.

"Canita al aire"

Han habido ocasiones en las que algunos que sí son casados, se quieren aventar una "canita al aire" y de pronto les cae "el chahuixtle", o sea la esposa, llevándoselos de las orejas.

En esos casos, intervienen los organizadores, separando a las furiosas amas de casa de los vagos de sus maridos, incluso defendiendo a la bailarina que ajena al drama marital, se queda sorprendida o bien, pone pies en polvorosa.

Muchas parejas se han conocido aquí. Almas solitarias que acuden también para poder encontrar de nuevo el amor, desde viudos hasta solterones, dejados y divorciados.

Durante un tiempo se celebraron aquí matrimonios colectivos. Ahora hay muchas parejas que viven en unión libre y que quisieran que estas ceremonias regresaran. Para solventar gastos, los organizadores pasan un botecito entre los bailarines.

Algunos ocurrentes de vez en cuando le ponen lo que ellos llaman "rondajas" o rondanas tal vez, en vez de poner dinero, causando la indignación de los que sí cooperan, pues de ahí se paga el sonido.

No se permite que bailen personas alcoholizadas y si los detectan, se les pide a sus parejas que los mantengan tranquilos o si no, los sacan discretamente de la pista.

Casi 16 años de tradición

No terminan tarde, porque muchos se trasladan en camión. Desean que esta tradición de ya casi 16 años siga, porque los corazones no envejecen.

Nunca han detenido el baile, ni siquiera en los años en los que la violencia estuvo más fuerte en Torreón.

Entonces, cuando tronaban los balazos, salían todos a resguardarse y después de que pasaba la tronadera, se regresaban. Las inclemencias del tiempo tampoco los hace huir, porque incluso cuando llueve, así mojados y todo, el baile, la vida no paran.