Planeación urbana, divorciada de la realidad

Falta instrumentar las políticas de contención y control de la expansión de la ciudad, señala Alberto Orozco.

Guadalajara

El problema de la planeación urbana en Jalisco y México es que suele no ser conectada a la realidad; por ejemplo, hay un discurso que tiende a señalar la importancia de aprovechar los espacios baldíos intraurbanos, pero no hay políticas para que esos terrenos, que en Guadalajara rebasan 20 mil unidades y ascienden a casi seis mil hectáreas, puedan entrar al mercado en condiciones aceptables para generar vivienda, señala el consultor Alberto Orozco Ochoa.

“Desgraciadamente todos estos lineamientos se muestran un tanto lejanos de nuestra realidad.  Por ejemplo, en otras latitudes, al suelo intraurbano no construido se le imponen costos de oportunidad [por ejemplo, impuesto predial con un costo adicional] con el objeto de disminuir la especulación de suelo, que como en el caso del área metropolitana de Guadalajara, por su localización dentro de entornos urbanos consolidados, deben reconocerse como parte de una agenda estratégica para el desarrollo urbano sustentable”, señala en un análisis realizado para MILENIO JALISCO.

Agrega: “Una mezcla de distintos factores explican nuestra realidad. Reconocemos un desarrollo urbano expansivo y fragmentado característico de las últimas décadas. Reconocemos también la problemática histórica y compleja que caracteriza a los asentamientos irregulares, tanto para incorporarlos a la provisión de los servicios públicos, como lo que conlleva su proceso de regularización”. Sin embargo, “no hemos sido exitosos en la necesidad de vincular ambos retos. Entender el estado actual de los asentamientos humanos es una tarea complicada que pocos atienden y que no termina de lograr la integración de un diagnóstico necesario desde su ubicación, condiciones y desafíos”.

El ejercicio numérico sobre los polígonos de subsidio de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) en el AMG es demostrativo. No solamente porque varía año con año y aumenta las posibilidades de expansión sobre la mancha urbana: de 2014 a 2015 creció sobre casi siete mil ha más, generando posibilidades de urbanización sobre más de 97 mil ha de la ciudad, pese a que esta apenas existe sobre 65 mil ha (ver edición de ayer de este diario); sino porque es evidente que responde a intereses muy precisos que tornan los polígonos de forma caprichosa y que afectan incluso áreas de riesgo.

Un caso especial es Zapotlanejo. Pese a estar al otro lado de la histórica y geográfica frontera de la ciudad, el río Santiago, ha logrado generar un polígono de estímulos sobre 1,797 ha en 2014, y de 1,803 ha en 2015, lo que hace viables realizar desarrollos de vivienda completamente desconectados del resto de la conurbación.

El ex director del Instituto de Planeación Metropolitana (Imeplan), citó el Programa Nacional de Vivienda 2014-2018 (http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5342865&fecha=30/04/2014) que tiene como objetivo “controlar la expansión de las manchas urbanas a través de la política de vivienda" donde se propone la implementación de cuatro estrategias principales: “uno, promover que el crecimiento y reemplazo del parque habitacional se concentre hacia el interior de los centros urbanos existentes; dos, establecer y aplicar criterios claros para que el desarrollo de vivienda contribuya al crecimiento ordenado de las ciudades; tres, promover mecanismos para hacer accesible el suelo intraurbano, evitando la especulación y subutilización del mismo; cuatro, diseñar mecanismos para que la construcción de vivienda contemple la integración social”.

En el indicador 1.1 de este programa “se establece a partir de un determinado porcentajes de viviendas en los polígonos de contención Urbana, un objetivo sectorial consistente: controlar la expansión de las manchas urbanas a través de la política de vivienda mediante una adecuada ubicación de las intenciones de construcción de los desarrolladores de vivienda”.