Pilar Bordes comparte su arte en el taller de grabado “Imagen y Reflexión”

“En el arte jamás se llega a la perfección, siempre se puede mejorar”, señaló Bordes

Puerto Vallarta

Durante cinco días se llevó a cabo el taller de grabado “Imagen y Reflexión”, impartido por Pilar Bordes, con el apoyo del Instituto Vallartense de Cultura, a través del taller “La Raya” de Ireri Topete en el Centro Cultural Cuale.

La convocatoria sobrepasó con creces los pronósticos, con un total de 25 personas que han aprendido técnicas.

“El artista debe saber defender su obra y aceptar sus errores, estar consciente que jamás en el arte se llega a la perfección, siempre se puede mejorar”, señaló Pilar Bordes, quien agregó que con esta filosofía, los alumnos evolucionan constantemente en un taller por demás personalizado.

Pilar Bordes, es una mujer dedicada a la pedagogía del grabado, inició su gusto por la impresión al mismo tiempo que la lectura, sintiendo la textura de una vieja portada en buril y agua tinta, “ver libros con imágenes me llevó a leer”.

Su experiencia inició en 1983 cuando terminó sus estudios en la Universidad de Guadalajara y ese mismo año formó un taller de ediciones para dar cabida a diferentes artistas fueran o no grabadores. Viajó a Barcelona, con la prestigiada grabadora Concha Ibáñez, la cual le dio la idea de formar talleres autofinanciables, mediante cooperativas, para quitarse el peso económico y centrarse en la creación.

Pilar Bordes continuó con ese modelo cinco años, formando profesionales en el grabado. Ha sido varias veces beneficiaria del Sistema Nacional de Creadores. Su trabajo fue expuesto en numerosas exposiciones individuales.

Es fundadora de la Editorial Artistas de México, donde destaca la elaboración de varias colecciones de autores notables, como Leonora Carrigton, Vicente Rojo y José Luis Cuevas, esté último proyecto con el apoyo “Beneficio “2012” del Instituto Nacional de Bellas Artes y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Entre sus planes siguientes destacan la exposición de 40 libros en el Museo del Pueblo de Guanajuato, y una colección de doce, llamada “Exhumaciones Plásticas”, trabajo de investigación para rescatar artistas que no tuvieron el privilegio de ser reconocidos.