REPORTAJE | POR VIRIDIANA MARTÍNEZ

Piden precio justo a la producción de maíz; rechazan los subsidios

Campesinos de San José del Rincón

El año pasado, el temporal sonrió a los agricultores, las lluvias se prolongaron y las heladas "hicieron pocas apariciones". La emoción es desaliento ahora ya que el kilo de maíz deberá comprarse en 2.50 pesos. Su única opción de venta es la Federación de Productores de Edomex que revenderá a Diconsa en 3.20 pesos.

“No dan ganas ni de sembrar porque no tenemos para los fertilizantes”, afirmaron.
“No dan ganas ni de sembrar porque no tenemos para los fertilizantes”, afirmaron. (Iván Carmona)

San José del Rincón

San José del Rincón, uno de los municipios con mayor rezago económico en el Estado de México, tiene en sus tierras y en los campesinos un tesoro que no ha sido aprovechado para su crecimiento económico. La solución no está en los programas de desarrollo social que se promueven, sino en las milpas, en la herencia de la siembra que perdura pese a que pareciera que el tema no importa, consideraron labriegos de la demarcación.

El año pasado el temporal le sonrió a los agricultores del territorio mexiquense, las lluvias se prolongaron y las heladas "hicieron pocas apariciones". Sin duda sería la oportunidad de obtener mejores ganancias después de las generosas cosechas; sin embargo, la emoción se convirtió en desaliento cuando anunciaron que el kilo de maíz deberá comprarse en 2.50 pesos, una cantidad que no alcanzará para financiar la próxima temporada de siembra.

De acuerdo uno de los entrevistados del lugar, quien pidió omitir su nombre, actualmente la única oportunidad de que les compren su maíz a buen precio es a través de las bodegas que instaló la Federación de Productores de Maíz del Estado de México, la cual está acaparando la semilla para venderla luego a Diconsa por un precio de 3.20 el kilo debido a un acuerdo que tienen ambas instancias.

"Solo les aceptan maíz híbrido pero no lo producen porque la tierra es muy seca, por lo tanto, la semilla criolla es relegada".

Solo aceptan maíz hibrido y ese tipo de semilla no la producen en San José del Rincón porque la tierra es muy seca, por lo tanto, la semilla criolla es relegada, lo que los orilla a vender a bajos precios su producción.

Por ello piden al presidente de la República Mexicana, Enrique Peña Nieto -quien se presume acudirá mañana al municipio-, que les apoye no con subsidios, sino con un precio justo de su maíz.

Y es que la cantidad es irrisoria y desalentadora para quienes saben del trabajo que implica tener cuarteadas las manos por labrar la tierra o pasar hasta medio día bajo el sol.

Si el temporal es bueno, logran juntar por una hectárea hasta 3 toneladas, por las que les dan máximo 7 mil 500 pesos (2 mil 500 por cada una), mientras que ellos invierten más de 8 mil pesos entre el abono, semilla y el pago para barbechar, sembrar, deshierbar a mano o comprar herbicidas y otros gastos que genera esta actividad.

"Es un robo lo que nos están haciendo, con este precio prácticamente no dan ganas ni de sembrar porque no tenemos para los fertilizantes. El año pasado hubo escasez de maíz, ahora Dios nos socorrió con algo", pero es el precio el que no les favorece.

De mal en peor

La situación empeora conforme pasan los años. Recuerdan que en el periodo del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, la gasolina tenía un precio que distaba del costo del maíz alrededor de dos pesos, mientras que hoy en día, el precio del grano reduce y es aproximadamente 10 pesos más barato que el combustible.

"Si logran juntar por una hectárea hasta 3 toneladas, les dan máximo 7 mil 500 pesos, 2 mil 500 por cada una".

Ahora, para adquirir un kilo de tortilla, que ronda los 13 pesos, los campesinos tendrían que vender 5 kilogramos de maíz, un hecho que consideraron, injusto, pues aunque para hacer las tortillas requieren de otros insumos como el gas, la cantidad es incomparable, además de que requieren de vender 4 toneladas de maíz, para comprar una sola de fertilizante, precisaron.

Cuando todavía el presidente de la República Mexicana era gobernador, los incitó a "tener muchos granos, nos dijo: hay que hacer el granero en el Estado de México, se preocuparon porque no teníamos maíz en el país. Nos dijeron: vamos a sembrar, a trabajar fuerte y en este año lo hicimos y ahora no tenemos apoyo. De 5 pesos que vendíamos el año pasado, hoy lo baja a mitad a 2.5", así que "preferimos no venderlo porque es estarlo regalando, pero nos están estrangulando, es un robo lo que están haciendo", menciona otro campesino.

"Lo que necesitamos es la mejora de precios, aunque retiren su Procampo porque al final de cuentas lo único que nos hacen es volvernos más huevones, flojos porque nada más estamos esperanzados de que ya va a llegar el apoyo y hay gente que le da buen uso pero otros ni siquiera tienen las tierras que dicen".

Fuente de empleo

"Aquí no hay otro trabajo más que el del maíz, es a lo que nos dedicamos y nos esforzamos por tener mejor cosecha cada año".

Que no haya un pago justo por el grano implica no solamente que las personas perciban menos dinero, sino que decidan irse a Estados Unidos porque saben trabajar la tierra y les pagan mejor allá.

Aseguran que por lo menos cada familia tiene un integrante allá, en Canadá o en la ciudad de México.

"Los que se van al Distrito Federal regresan a veces hechos unos delincuentes, es una cadena. Hay problemas que conllevan a otros por no darle atención a lo que te pueden generar fuentes de empleo y tener una mejor sociedad", refiere una de las hijas de los agricultores.

Pero está además la importación de maíz derivada del Tratado de Libre Comercio ya que continúa afectándolos, pues que sea un maíz más barato provoca que el criollo quede relegado e incluso se vaya perdiendo, pese a que es más nutritivo que el que traen del extranjero.

"Ese tipo de maíz lo conocemos como bofo porque no alimenta, no llena, comiendo ese tipo de tortilla te comes hasta medio o un kilo, nosotros que consumimos este maíz que sembramos nos comemos cuatro tortillas", menciona otro de los afectados.

"Los que nos quedamos aquí es como si fuéramos los valientes, nos tiene que dar la cosecha porque nos tiene que dar, estamos aferrados a nuestro campo. Pero sí necesitamos apoyo, no lo dejamos porque es la herencia de nuestros padres y abuelos".