ENTREVISTA | POR EDGAR GONZÁLEZ

Sergio Jiménez Cancino Fondista y entrenador poblano

El destacado atleta ha alcanzado diversos logros, entre los que se cuentan el séptimo lugar en el Campeonato Mundial Universitario de 1991, campeón del Centroamericano y del Caribe de Atletismo en 1995, preseleccionado mexicano para los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996

“Pertenecí a la época buena de los maratonistas mexicanos”

Puebla

Su largo recorrido en las pistas tras el sueño que inició desde temprana edad en su natal San Juan Ixcaquixtla, han hecho del entrenador y fondista poblano Sergio Jiménez Cancino, uno de los hombres más reconocidos en el rubro a nivel local, quien si bien no ha dicho adiós a las pistas a sus 48 años de edad, hoy prefiere se le destaque como alguien que comparte sus conocimientos y no como el corredor que ha cosechado un gran número de logros en el país y el extranjero.

Sergio no concibe la vida alejado del trabajo, del deporte que a él dio grandes satisfacciones, pues luego de haber intentado en repetidas ocasiones destacar en la actividad atlética, encontró casi por accidente su vocación como corredor, que prácticamente desde el comienzo le resultó todo un reto en el que nada lo detuvo en su afán de ser el mejor.

"Como cualquier chamaco que está ansioso se comerse al mundo, quise hacer básquetbol, voleibol, béisbol, pero en nada la hacía, en el atletismo tampoco, pero al ser los otros deportes de conjunto no me acoplaba", relata.

Su creencia en el talento local le hace pensar que en breve volverán los buenos tiempos, puesto que hay jóvenes con mucha capacidad; "le tenemos que poner motivación y mentalidad", dice


"En mi pueblo cada año hacen la carrera del 16 de septiembre, en una ocasión pensé que ahí la podía hacer, de inicio tampoco la hice, pero me entró esa sensación de que podía entrenar, que lo podía lograr", recuerda en tono nostálgico.

Sin embargo nunca conforme con lo hecho, su primera participación fue el detonante para arrancar una fructífera carrera, en la que nunca hubo mayores obstáculos más que los que él se ponía para superar, ya que sin importar lo que los demás dijeran, siempre quiso demostrar que tenía la fuerza y la capacidad de ganar.

"Me enseñaron a ir por metas progresivas, primero era terminar la competencia de dieciocho kilómetros, llegar era una meta exigente, se logró terminarla, después dije ahora quiero sacar un diploma de los veinte primeros, saqué el quinceavo lugar, pero el premio sólo llegó hasta los catorce", comenta.

Esfuerzo y superación

Y más aún, hace ver su lucha y esfuerzo por superarse. "Entrené para el próximo año, logré el tercer lugar, fue bueno porque estuve en el podio, pero yo quería más, eso terminó por prender bien el mechero, quise ser el primero, pasó otro año y lo conseguí, pero cuando gané me dijeron que había ganado porque no habían ido los buenos, eso me caló, me entrené para competir con los buenos, al año siguiente llegaron los mejores, fue una gran competencia, cerrada, final de fotografía, pero afortunadamente gané, eso me dio fuerza para no sólo ganar la carrera de mi pueblo, sino muchas otras competencias más".

Orgullosamente UAP

Egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), Jiménez Cancino reconoce que fue gracias a la máxima casa de estudios en la entidad que pudo lograr gran parte de sus sueños, los que comenzaron de manera oficial a edad temprana tras su paso por la Preparatoria "Alfonso Calderón", donde la idea de ser deportista de alto rendimiento cobró forma por completo.

"Agradecer a mi Universidad que es la que me ha dado la oportunidad de conocer un poco el mundo, fue la puerta para poder estar en un Campeonato Mundial Universitario, para poder ganar una medalla Centroamericana, de estar pre seleccionado para Juegos Olímpicos, ganar algunos maratones de nivel nacional e internacional, la Universidad fue mi puerta al mundo. Empecé por ahí de 1982 con el maestro Alfonso Gochez, empecé en la prepa Calderón, me fui a medicina y ahí me seguí".

Mundial, Centroamericano y Selección

Fiel a sus palabras llegó el momento de dar el salto a competencias internacionales, siendo el Campeonato Mundial Universitario en Inglaterra en 1991, la ocasión en que no sólo mostró a todos que era capaz de sortear las adversidades en la ruta, sino también las de la burocracia y favoritismos, que en primera instancia, le bloquearon el sueño, pero que gracias a su ímpetu, a su esfuerzo no le truncaron.

"Fue en Sheffield en Inglaterra, di la marca en el Maratón de Los Ángeles, metí mis papeles y resulta que no salí seleccionado, era cuando costaba trabajo ganarse su lugar y no iban los que se lo ganaban, sino los que querían. Me lo gané, no me lo dieron, agarré mis papeles, me fui directamente hasta Inglaterra, busqué mi oportunidad, ahí frente a los federativos, no los mexicanos, sino a nivel internacional, quince minutos antes de la prueba me dieron mi número con el que participé. Ese fue mi mayor logro, efectivamente tuve un logro deportivo con el séptimo lugar a nivel mundial, mi mayor logro fue haber superado toda la burocracia del deporte mexicano, en aquellos tiempos. Fue una sensación difícil de explicar, eso lo vives, lo sientes, cuando me preguntan qué se siente ganar, les digo en son de burla, se siente feo cuando llegas a la meta, pero al mismo tiempo hay las dos sensaciones, feo del esfuerzo, padre de levantar los brazos en primer lugar, pero haber logrado la representación de mi pueblo, de mi estado, de mi universidad, de mi país en un Campeonato Mundial, contra todo el mundo, ese para mí fue un gran logro".

Su séptima posición en la justa, fue una auténtica inyección de ánimo para alcanzar nuevos objetivos, que en su camino a él pusieron de cara en el Campeonato Centroamericano y del Caribe de Atletismo en 1995 de Guatemala, donde la medalla de oro fue lo que a él abrió camino a una preselección con miras a los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

"Ahí fue séptimo lugar pero para mí fue un logro tan importante que casi lo puedo equiparar con otros donde gané maratones, porque ahí era uno de los sueños importantes de mi vida. En el ´95 tuve esa oportunidad de ir al Centroamericano, ya para eso nos habíamos traído a mi entrenador, porque antes iba a la ciudad de México, pero mejor él se vino a Puebla, fue un motivador, un entrenador exitoso que compartió con varios atletas sus conocimientos, esa vez en Centroamericanos para México nos trajimos primero y segundo, de ahí esto empezó a crecer".

"Fue otro momento emocionante, me tocó en una etapa donde México éramos buenos, tengo la fortuna de ser, tal vez, la colita de la época buena de los maratonistas mexicanos, había mucha armonía, afinidad, compañerismo, eso era lo que nos hacía mejorar.", cita.

El haberse quedado a un paso de las Olimpiadas del Centenario no fue una derrota, sino una grata experiencia la cual recuerda con cariño, pues ahí formó parte de la crema y nata del deporte mundial, lo que en un futuro lo impulsó a buscar el camino de la enseñanza que hoy practica de manera recreativa y también en competencia.

"El tiempo que pedía el Comité Olímpico era bastante cómodo porque calificaban muchos, fue entonces que la Federación pidió tiempo de 2 horas con 15, yo como hice 2:15:16 tuve que hacer otro maratón para bajar mi tiempo, fui el número dieciséis de ese selectivo". "Estoy contento porque estuve con los mejores, Andrés Espinoza que había ganado Nueva York, Germán Silva que había ganado dos veces, tenían tiempo de 2:07, 2:09, había ido mejorando, en el selectivo estuvimos los dieciséis mejores, no alcanzó para ir a Juegos Olímpicos, pero estoy satisfecho, estoy contento, pero los que fueron, por equipos, México fue el mejor calificado por encima de los africanos, estar en esos lugares, la diferencia entre ganar y no ganar, son circunstanciales".

A enseñar el camino recorrido

Tras conocer las mieles de la victoria, pero también en ocasiones el amargo sabor de la derrota, llegó el momento de dejar de lado el trabajo de alto impacto y dar un paso de costado a los llamados a selección, para entonces comenzar lo que al día de hoy es su gran pasión, la enseñanza como entrenador, por lo que hace más de diez años decidió tomar ese camino, pero siempre avalado por la instrucción que a él le dieran armas para compartir todo lo que en su trayecto había acumulado.

"En 2001 y hasta el 2003, el Comité Olímpico Nacional hizo una capacitación, estuve ahí durante esos tres años, también me formé en el Club Rodolfo Gómez, que ha sido el maestro de muchas generaciones, fue el mejor corredor del mundo en los ochentas, ha hecho generaciones de atletas olímpicos y mundiales, tuve la fortuna de estar con él como alumno y después como médico. Era de alto rendimiento, ahora soy de rápido rendimiento, porque ahora se cansa uno rápido, no es que me canse, ahora tienes que apoyar, ya logré, ya crecí, ahora hay que transmitir ese conocimiento, los que vienen detrás que lleguen más alto, que lo hagan más rápido, que vayan más lejos".

Y es que experiencia a lo largo y ancho de los maratones en toda la República, así como su presencia constante en las justas más importantes del orbe como Los Ángeles, San Francisco, Chicago, Nueva York, Inglaterra, Canadá, Minnesota, Berlín y Rotterdam, entre otros, le ha generado una visión clara de lo que se debe tener para alcanzar el éxito y es justo lo que en la actualidad busca transmitir.

"Ahora hay bastantes jóvenes con mucho talento, con mucha capacidad, si a todo eso le ponemos motivación, le ponemos mentalidad, es algo que se puede conjuntar y eso hace que logren metas en las diferentes áreas, no sólo en la deportiva, también en la académica, como mexicanos tenemos mucha capacidad".

Y puntualiza, "hay tropiezos, cuesta trabajo tener la oportunidad, hay que preservar para ir logrando esas oportunidades. Hay que prepararse, porque sí la hay cuando la oportunidad llega a veces la desaprovechamos".

En su visión, lo que hoy hace falta para destacar de nueva cuenta en el medio fondo y fondo como en antaño, es ese sentido de nacionalismo que en aquel entonces caracterizaba a los grandes atletas, razón por la que esa es una de las conquistas que ha decidido emprender y de la que confía pronto obtener una nueva satisfacción.

"De repente se va perdiendo ese sentimiento de nacionalismo, yo creo que eso es algo que nos debe fortalecer, algo que debemos cuidar siempre, cuál es nuestro origen, cómo podemos ayudar al país, a nuestros semejantes, a la familia, a los compañeros, en el deporte que sea, que les guste, el estudio que hagan, todos hacemos alguna jornada, si todos tenemos la capacidad de ser algo importante, debemos buscar nuestro talento, lo que nos gusta, tendremos tropiezos, pero se pueden superar si estamos en lo que nos gusta, nada es imposible, tampoco es fácil, pero se puede lograr".

Su fe, su confianza en los jóvenes, en la gente que a él lo sigue como un ejemplo de vida, lo compromete a contribuir como una pequeña pieza del engranaje que debe echar a andar una vez más la máquina de talentos, los que sabe están ahí, pero no se les aprovecha como es debido, razón que lo lleva a no dejar por un momento su vida, la pista.

"Hay gente capaz, ahora tenemos que unirla, para sacarle provecho a todo esto que se tiene, no tenemos deportistas mundiales y olímpicos, no tenemos medallas, no por falta de capacidad o talento, necesitamos trabajarlo, pero trabajar todos unidos, iniciativa privada, administrativos, deportistas, que se vaya armonizando, estamos en ese proceso, ya hay instalaciones, pero se necesita que la iniciativa privada se involucre más, generar recursos y tener como meta la representación del estado y luego del país", finalizó.