Personas con problemas mentales sufren discriminación

La vergüenza a ser identificadas por presentar un trastorno psiquiátrico evita que muchas acudan a atención médica o desapego al tratamiento.
La mayoría de la gente no entiende que son padecimientos
La mayoría de la gente no entiende que son padecimientos (Especial)

Guadalajara

“Lo conocí hace unos diez años, más o menos, teníamos quince y jugábamos futbol juntos e íbamos a paseos. De hecho íbamos a un grupo de la iglesia, pero de repente se alejó de nosotros un tiempo y desgraciadamente nos enteramos que está enfermito de la cabeza, no está bien de sus facultades mentales. Él era una persona muy alegre, muy sociable, nunca le conocimos que se drogara… esa enfermedad sí le afecta bastante, más que nada sus amistades que tenía lo rechazan, ya no lo buscan como antes. Yo pienso que se alejan de él, porque le tienen miedo”, narró Alonso Álvarez un joven empleado, vecino de Guadalajara. Su creencia refleja la de muchos y una realidad: En Jalisco, como sucede cotidianamente en muchas partes del mundo, las personas con enfermedades mentales sufren todavía estigma y discriminación.

De acuerdo con un estudio levantado por la encuestadora Gabinete y Comunicación Estratégica, la discriminación es una práctica común entre los mexicanos. La percepción de la sociedad es que la condición social (36.4%); el color de piel (14.4%) y la apariencia (13.9%), son los principales motivos de exclusión de las personas. El sexo, la edad, la religión y el estado de salud son otras causas, reveló la encuesta aplicada a 800 personas del país y publicada en junio pasado.

En cuanto a grupos, los encuestados opinaron que los más discriminados son los indígenas (28%), los homosexuales (20%), las mujeres y discapacitados (9.5%), los enfermos de sida (7%), los migrantes (6.9%), los ancianos (6.4%) y los enfermos mentales (2.2%).

La directora del Instituto Jalisciense de Salud Mental (Salme), Luz María Coronado Sosa, señaló que uno de los retos a resolver en cuanto a las personas con enfermedades mentales, es revertir las creencias en la población, no sólo para lograr la inclusión social de quienes las padece, sino para garantizar su atención médica.

“Lo más lamentable es que por las propias personas que pueden presentar algún trastorno de este tipo, se sienten limitadas a buscar ayuda, por pena o vergüenza a que sean identificados por presentar un trastorno psiquiátrico o un trastorno de salud mental”, indicó.

Además hay incomprensión entre la mayoría de la gente respecto a lo que son estos padecimientos. Igual que Alonso, cuando se inquiere a las personas si conocen a alguien con un trastorno mental, los que responden afirmativamente refieren casos como el de su joven amigo y evocan imágenes de personas con psicosis y fuera de control.

“La gente cree que son personas violentas, peligrosas”, opinó Karely, una estudiante de 19 años. Alonso agregó que “algunos enfermos mentales son agresivos… dicen que es por las drogas”. No consideran la depresión o la ansiedad, que son también trastornos de salud mental, y están causando estragos en los individuos que los padecen, por falta de un diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado, o por falta de apego al mismo o de seguimiento.

“Intentamos abatir esto, considerando que cualquier trastorno de salud mental, cualquiera, particularmente la depresión, es una enfermedad como cualquier otra: la diabetes requiere manejo prolongado, continuo, y entre más pronto se atienda es mucho mejor; la hipertensión igualmente. Éste es el mismo caso de la depresión, si la depresión es atendida a tiempo y en forma más oportuna, va a tener mucho más posibilidades de remitir en tiempo más corto”, ejemplificó la entrevistada en el marco del II Congreso Internacional de Salud Mental que se celebró en esta ciudad el viernes y sábado pasado. 


Incidencia

Luz María Coronado Sosa apuntó que los trastornos mentales tienen una alta prevalencia mundial y contribuyen de manera importante a la morbilidad, discapacidad y mortalidad prematura.

“En el año 2010, la enfermedad mental constituye una carga significativa a nivel social, familia, personal y económico. Una de cada cuatro familias tendrá por lo menos un miembro afectado por un trastorno mental. Actualmente 450 millones de personas en el mundo sufren de un trastorno mental o de la conducta”, citó. Subrayó que la exclusión social y las violaciones a los derechos humanos de quienes los padecen agravan aún más su situación.

En Jalisco, según estadísticas de atención del Salme, las principales enfermedades mentales que afectan a la población son: ansiedad, depresión, trastorno bipolar, esquizofrenia y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), en el caso de los niños. El Instituto no citó en el listado las adicciones a sustancias tóxicas –que atienden otros organismos- pero que de acuerdo al Colegio Mexicano de Psiquiatría esta causa se ubica en el tercer lugar de los trastornos mentales más frecuentes y se prevé su incremento. Del Alzheimer y las demencias seniles también, conforme envejezca la población.

Al respecto, el jefe del Departamento de Clínicas de Salud Mental del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara, José de Jesús Gutiérrez Rodríguez, se ha pronunciado por una mayor inversión en salud mental y que los servicios se amplíen en todo el estado, e incluyan la difusión para educar a la población, y a grupos específicos como son los maestros y médicos a fin de puedan identificar un trastorno y referirlo a una institución que tenga el servicio.

Reconoció que ha habido esfuerzos, pero aún insuficientes, y el ejemplo es doloroso: cerca del 70 por ciento de las personas que se suicidaron en Jalisco en los últimos años, habían acudido previamente ante profesionales de la salud. Sin embargo, el médico no detectó,  o no identificó el trastorno o no la canalizó a donde pudiera recibir atención.

La depresión mayor está detrás de un alto porcentaje de suicidios. Sosa Coronado explicó que esta enfermedad desafortunadamente no se puede identificar por ningún estudio clínico “pero se vive y se siente en la vida del paciente… con desgano, con abatimiento, con trastornos del sueño, con deseos de ya no vivir, con falta o desgano de hacer las cosas que anteriormente se hacían, etcétera. Siempre, la depresión va a ser el antecedente del preámbulo de un suicidio”, dijo.

Ciertamente, entre los varones hay reticencia a reconocer este problema y buscar atención médica; mientras que las mujeres, suelen achacarlos a “cambios hormonales”, a una situación que es “normal” y tampoco recurren a ayuda profesional.

“Estás loca” es una de las frases más comunes para describir una conducta y hasta una apreciación errónea, la cual resume la idea que en el imaginario mexicano prevalece. Así, entre el desconocimiento y el estigma, sociedad e instituciones postergan la atención de las enfermedades mentales.


Claves

De la salud mental

En el mundo

450 millones de personas sufren de un trastorno mental o de la conducta

Una de cada cuatro familias tiene un miembro afectado por un trastorno mental


En México

15 por ciento de la población padece algún tipo de enfermedad mental

Del total de personas con trastornos mentales, 5 por ciento accede a un tratamiento

Sólo 2% del presupuesto total de salud se destina a salud mental

Los principales trastornos de salud mental

Ansiedad

Depresión

Trastorno bipolar

Esquizofrenia

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), en el caso de los niños

Adicciones a sustancias tóxicas

Alzheimer y demencias seniles

Trastornos alimenticios


En Jalisco

El Salme ha brindado 30 mil 621 consultas*

26 mil 604 de psiquiatría

2 mil 762 de paidopsiquiatría

1 mil 255 de psicogeriatría

* De enero a julio de 2014

Fuente: Secretaría de Salud federal/Instituto Jalisciense de Salud Mental


CEDHJ llama a Estado a cumplir con atención de enfermos mentales

El presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHJ), Felipe de Jesús Álvarez Cibrián, hizo un llamado al Estado a cumplir con la atención de personas con trastornos mentales y a no buscar como en el pasado reciente, dejar esta responsabilidad en manos de instituciones particulares.

“Sobre todo en los temas de salud mental no puede haber retroceso, no puede ir para atrás, el Estado no puede asumir una política pública errónea, como se hizo en la Administración anterior, en materia de salud mental, porque se pretendió dejarle de forma irresponsable ésta tarea, a los particulares que lo hacen de forma noble, que lo hacen de una manera altruista que contribuyen con una gran vocación, pero que no es su responsabilidad. El derecho humano a la salud mental, le corresponde protegerlo y garantizarlo a las instituciones del Estado”, subrayó.

En su mensaje,  en el II Congreso Internacional de Salud Mental, el Ombudsman citó tres casos donde la CEDHJ observó esta política del gobierno de delegar obligaciones. Uno de ellos ameritó que en el año 2012, el organismo emitiera una recomendación, para evitar el cierre de la Unidad de Atención para Personas Indigentes (UAPI), donde 96% de los ahí albergados sufre algún tipo de trastorno mental.

“Afortunadamente se emite la recomendación, es aceptada, y actualmente la UAPI está volviendo a ser lo que era hace cuatro, cinco 5 años, un ejemplo en América Latina, como establecimiento público que atiende a las personas indigentes”.

El segundo caso fue el cierre en noviembre de 2012 del Centro de Terapias Especiales para niños y niñas con trastorno mental, donde la CEDHJ también emitió una recomendación. El lugar fue reabierto en marzo pasado.

El tercer caso que mencionó fue el del albergue Cien corazones, para atención de niños con discapacidad mental grave el cual tuvo una gran inversión por parte del gobierno estatal pero se dejó a cargo de particulares que no pudieron sostenerlo. “Fue un gran logro que se creara Cien corazones pero no era para derivárselo a los particulares”, dijo, tras aplaudir que el DIF Jalisco haya asumido su operación y Administración.

Álvarez Cibrián dijo que “Jalisco todavía tiene un rezago importante” para responder al derecho a la salud mental de la niñez. Esta vez, el Ombudsman no citó la carencia de un hospital psiquiátrico infantil, sobre lo que se ha pronunciado antes, pero sí que “faltan estructuras públicas suficientes” para que niñas y niños de escasos recursos puedan acceder a los servicios de un profesional ante situaciones de violencia escolar y violencia social.