Persecución de periodistas: crónica de dolor y angustia

Debido al ejercicio leal de su profesión, Sanjuana Martínez compartió los momentos que ha tenido que pasar por esta "cacería de brujas" que se complica cuando son "colegas" los que la realizan.
La periodista San Juana Martínez señala el dolor y la angustia que vivió, al ser víctima de persecuciones por el ejercicio de su oficio.
La periodista San Juana Martínez señala el dolor y la angustia que vivió, al ser víctima de persecuciones por el ejercicio de su oficio. (Miguel Ángel González Jiménez)

Torreón, Coahuila

Víctima de persecuciones, amenazas, acoso y hostigamiento por el ejercicio de su oficio, la periodista Sanjuana Martínez es contundente al señalar el dolor y la angustia que se genera en el entorno en el que ha tenido que ejercer su trabajo en distintos medios de comunicación por persecuciones políticas, del crimen organizado, entre otras.

Autocalificada como una "romántica" que cree que México puede cambiar convirtiéndose en una verdadera democracia con respeto de los derechos humanos y una distribución equitativa de la pobreza.

En su visita a la Universidad Iberoamericana Torreón, en donde impartió una conferencia "Somos lo que queremos ser", ante alumnos de la institución educativa, se le entrevistó.

"La persecución que hace más daño, es la de los periodistas contra los mismos periodistas, o porque están vendidos o que por alguna razón de envidias o rencillas te atacan".

Más allá de los temas de corrupción política, crimen organizado, desaparecidos, en donde su experiencia como periodista e investigadora es muy reconocida, se le cuestionó su sentir al ser perseguida, amenazada y tener que vivir con esto en el ejercicio del periodismo de investigación.

"Yo nunca dejo de ser periodista, pero tengo otra vida además de la de ser periodista, que es mi vida personal con mis hijos y esto se combina; pero yo nunca dejo de ser periodista".

"Mis hijos han aprendido a querer a su madre trabajadora, que piensa en los demás, me han acompañado, me han cargado la cámara, mi libreta, es mi forma de comunicarme con el mundo".

Señaló que en este momento ejercer el periodismo es complicado: "Yo tengo medidas cautelares, no tengo escolta permanente, las amenazas están de a peso, hay días en que es agotador".

"Ya soy experta en las imágenes de penes que me mandan como acoso y hostigamiento vía twitter".

¿Qué tipo de persecución considera daña más la labor de un periodista?

"Hay quienes están vendidos aunque por alguna razón de envidias o de rencillas que incluso uno desconoce, te atacan, esa es muy dolorosa".

"Pero en general yo recibo el apoyo de mis compañeros, tengo mucha solidaridad y me siento muy afortunada por eso".

"La que más hace daño es la de los colegas propios".

Dijo que siempre "hay el negrito en el arroz" lo que es doloroso. Dijo que la incomodidad está presente en todas las persecuciones.

"El miedo no me paraliza, es un motor que me ayuda a medir el terreno para saber dentro de los códigos de seguridad que uno crea personalmente, saber donde pisar y donde no, pero todas las persecuciones son molestas, incómodas, generan estrés postraumático que obliga a estar en terapia".

"Pasa que a lo largo de los años te vas habituando, te vas acostumbrando y lo ves como gajes del oficio situación que no debe ser; pero al final del día sabes que tu convicción y vocación sigue firme", finalizó.