Peritos lo viven en piso 7 de edificio dañado

Afirman que la estructura del Centauro es “sana”; el GDF lo declaró inhabitable.

México

Con segundos de anticipación se activaron las alarmas; en muchos casos hubo tiempo para salir a las calles, en otros la gente descendió por escaleras y se apretujó en los pasillos de los edificios.

Primero anunciaron que el sismo había sido de 6.7 grados, luego que de 6.6, después que de 6.4. El efecto fue de miedo. De histeria. Mareos. Prisas. Gritos reprimidos. Sacudidas de cuerpo. Llamadas telefónicas a familiares y amigos.

Era mediodía.

Y comenzó el bramido de sirenas. En zonas más sensibles, como las colonias Doctores, Roma, Condesa y Juárez, las más afectadas en los sismos del 19 de septiembre de 1985, la gente salió y aguardó en camellones.

En Paseo de la Reforma, hileras de personas se apeñuscaban. En el Eje 2, cerca del mercado, colonia Obrera, un taxista sintió que los cables de electricidad le caían encima, de modo que enfiló por ruta del Metrobús.

No muy lejos de ahí, entre las calles de Lucio y Navarro, colonia Doctores, el edificio Centauro, que había sido lastimado en anteriores sismos, resistía por segunda ocasión, no obstante algunos desgajes superficiales.

Y lo asombroso, en esta ocasión, es que miembros del Colegio Nacional de Ingenieros Arquitectos  de México AC, encabezados por José Manuel Díaz Espino, estaban en el nivel 7 del inmueble, de 15 pisos, lo que sirvió para confirmar que “tiene una estructura sana”.

Los profesionales del IPN habían sostenido que la estructura del edificio, construido hace 45 años, estaba en buenas condiciones; esta vez servía de laboratorio y atestiguarían roturas de materiales duros. “La estructura es perfecta”, dictaminó el ingeniero arquitecto Mauricio Clemente Buitrón Monroy.

“Fue algo increíble”, comentó Buitrón, quien aceptó que sintieron miedo, como cualquier persona, pero fue una experiencia “única, formidable”, y corroboraron que es “una estructura sana, perfecta”.

En la planta baja está la La arruga rebelde, cuyo dueño, Genaro Erice, comentó ser propietario de la tintorería “más movida de México, por lo que decidió colocar una pancarta en el barandal: “Tintorería. Abierto. Pusimos a temblar los precios”.