CRÓNICA | POR ALEJANDRO ALVAREZ

Una recarga de nuevos bríos

Es el resultado de cada peregrinación en Torreón

El único grupo de danza que hay en la colonia La Durangueña cuenta con 28 años de tradición y los danzantes dicen que los lleva a seguir no está en sus pies, sino en el corazón.

Lo que se lleva en el corazón sale con los pies.
Lo que se lleva en el corazón sale con los pies. (Alejandro Alvarez)

Torreón, Coahuila

Los tambores retumban y su corazón late al mismo ritmo. Sus pies se mueven de un lado a otro y sin importar lo frío o caluroso del clima, la danza sigue.

La tradición permanece en las familias durante generaciones, algunas ya superan las tres o cuatro.

Los más pequeños son los más emocionados de danzar en su primera peregrinación, los mayores dicen que la sensación es indescriptible y cuando llegan a la iglesia al término del recorrido, es como si por todo lo que atravesaron en el año hubiera quedado atrás y están listos para comenzar el siguiente con nuevos bríos, es un "borrón y cuenta nueva".

El cansancio también queda atrás, se sienten renovados, con la energía a tope y una sonrisa que no parece borrarse de sus rostros, en algo que consideran demasiado espiritual como para dejarlo ir, por eso cada año regresan y participan en la peregrinación.

Hay cerca de tres peregrinaciones al día durante el novenario de la Santísima Virgen de Guadalupe y éste es el único grupo de danza que hay en la colonia La Durangueña, cuenta con 28 años de tradición y los danzantes dicen que los lleva a seguir no está en sus pies, sino en el corazón.

La cita se hace con dos horas de anticipación para salir a tiempo y comenzar con la peregrinación. La primera parte a las 8 de la mañana y la última a las 9 de la noche.

Todas llegan al Santuario a dar gracias y de aquí siguen con su tradición, con la fe que les caracteriza.