Pemex perforará 2 pozos en DF para extraer agua

Los trabajos se realizarán a una profundidad de 2 kilómetros: Ramón Aguirre, titular del SACM.

México

Petróleos Mexicanos perforará dos pozos en la Ciudad de México a una profundidad de dos kilómetros para confirmar la existencia de un acuífero con agua de calidad potable, que sería una nueva fuente de abastecimiento para la ciudad, alterna a la externa que dará conocer la Comisión Nacional del Agua (Conagua), para hacer frente a la crisis que hay la capital.

Los estudios del acuífero profundo del Distrito Federal son realizados por el Sistema de Aguas de la Ciudad de México, la Conagua, los institutos de Geología e Ingeniería  de la Universidad Nacional Autónoma de México, así como por Petróleos Mexicanos, que aportará la tecnología para la perforación de los pozos, inusuales en la exploración y captación de agua potable.

En entrevista con MILENIO, Ramón Aguirre Díaz, director general del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM), informó que a finales de septiembre próximo Pemex iniciará la perforación de los dos pozos que se ubicarán en la colonia Magdalena Mixhuca, a 20 metros de distancia entre ellos y a un costado del Autódromo Hermanos Rodríguez, entre las delegaciones Iztacalco y Venustiano Carranza. El proyecto cuenta con una inversión de 400 millones de pesos y solo la perforación de cada pozo asciende a los 100 millones.

“Son pozos que atacan dos zonas diferentes y, por lo tanto, los resultados que se tengan nos permitirán avanzar mucho en la confiabilidad y la certeza, de la posibilidad de aprovechar un acuífero profundo que no tenga que ver con el actual, que por lo mismo sea una nueva fuente de abastecimiento, pero todavía falta mucho para poderlo confirmar”, señaló Aguirre Díaz.

De acuerdo con los estudios geológicos realizados a partir del sismo de 1985, el funcionario capitalino explicó que el acuífero profundo es el antiguo lago de Texcoco, existente desde hace al menos 600 mil años, cubierto por las erupciones volcánicas que generaron en la sierra del Chichinautzin.

El titular del SACM espera que en 2016 sean dados a conocer los resultados de los estudios para confirmar la teoría de que existe una capa impermeable de arcilla, que separa el acuífero principal del profundo, y que, de acuerdo con los estudios geológicos, se extiende por debajo del Chichinautzin, es decir, por debajo del volcán Popocatépetl y la sierra Las Cruces.

“Primero necesitamos confirmar que esa capa es lo suficientemente extensa para garantizar que hay un sistema impermeable que separa los dos sistemas de producción de agua, los dos acuíferos, de tal manera que si saco agua de abajo no va a afectar al acuífero de arriba, que ya le estamos sacando agua de más; y por otro lado estamos verificando la calidad del líquido que hay desde las capas que están debajo del antiguo lago de Texcoco, que son vulcanitas y el agua que se tiene en las calizas”, indicó.

Ramón Aguirre aseguró que para evitar hundimientos en la Ciudad de México es más conveniente explotar los acuíferos profundos, pero es 20 veces más caro.

Los pozos convencionales de agua se perforan a 300 o 500 metros de profundidad, con un costo de 5 millones de pesos. En comparación, los que se encuentran a 2 mil metros cuestan 100 millones de pesos, indicó.

MENOS LÍQUIDO POR PERSONA

El Plan Nacional Hídrico de la Conagua advierte que ante el crecimiento de la población, el Valle de México enfrentará en 2030 una escasez grave de agua, reduciendo la disponibilidad del líquido por habitante, de 4 mil 230 metros cúbicos en promedio al año a niveles inferiores a los mil metros cúbicos.

Ramón Aguirre aseguró que la crisis de agua no llegará dentro de 15 años, pues la ciudad ya la enfrenta, con una sobreexplotación del acuífero que genera hundimientos y déficits de entrega de líquido a la población.

“La crisis ya está ahorita. Aun teniendo las fuentes de abastecimiento en el subsuelo, que tengamos efectivamente un acuífero profundo que también tiene una capacidad limitada, eso no nos resuelve la problemática, sino que contribuye a la solución, igualito con la fuente que va a anunciar la Conagua en las siguientes semanas o meses, que va a ser una contribución a la solución, pero hay mucho que hacer todavía para que consideremos que el problema está completamente resuelto y sobre todo de manera sustentable”.

El funcionario capitalino indicó que la nueva fuente externa de agua potable que dará a conocer la Conagua podrá generar entre 5 mil y 7 mil litros por segundo de agua potable, mientras que la proyección de abasto de agua del acuífero profundo es de 5 mil litros por segundo.

“Pero cuando hablamos de que tenemos un déficit actual en el Valle de México, para que todo mundo tenga agua en su casa, del orden de los 7 mil litros por segundo, cualquiera de estas fuentes apenas alcanzará para compensar un poco el tema, y todavía nos queda el reto de cómo evitamos la sobreexplotación del acuífero, que es el mayor reto que hay en este tema a escala mundial”, subrayó.

El titular del SACM indicó que la extracción de agua del acuífero es cercana a 17 mil litros por segundo, mientras que la capacidad de recarga es apenas de entre 8 mil y 9 mil litros por segundo. “Es estarle sacando prácticamente el doble de lo que el acuífero podría darnos de manera sustentable”.

El funcionario destacó que el abastecimiento del Valle de México es el mayor reto del mundo en la materia, porque no existe una solución sustentable y no hay certidumbre sobre el abastecimiento del agua a futuro, como sí lo hay en otras ciudades importantes del mundo, como Bogotá, Colombia, que tiene asegurado su abastecimiento para los siguientes 50 años.

“Con un consumo promedio por vivienda de 21 metros cúbicos al bimestre, nosotros andamos sobre los 32 metros cúbicos al bimestre, es decir, a pesar de que estamos en condiciones deficitarias en materia de disponibilidad del líquido, nuestro consumo domiciliario no corresponde a la realidad; al contrario, es demasiado alto”.

Dijo que para revertir esa situación es urgente iniciar un esquema de renovación de la infraestructura, tanto del sistema de agua potable, como de la red de drenaje, que con más de 50 años de antigüedad, cumplida su vida útil, provocan que 42 por ciento del líquido se pierda en fugas.

Indicó el funcionario que este año se cambiarán 80 kilómetros de tubería de líquido potable, pero es necesario renovar tramos de entre 500 y mil kilómetros para tener resultados, “ya que meter  agua de una nueva fuente de abastecimiento a una red que está llena de agujeros no es buena idea”.

Además de mejorar la eficiencia del agua en las redes, el SACM también buscará encaminar a los consumidores hacia un aprovechamiento del líquido más sustentable, pues los consumos tan altos no corresponden con la baja disponibilidad.

Estas son estrategias que se tienen previstas en el plan “Agua para el futuro”, que anunció el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, en marzo pasado.

“Aún cuando se traiga más agua de una nueva fuente, este volumen de líquido nos va a permitir resolver déficits actuales, pero no nos va compensar una problemática que necesariamente transita por un control de la demanda”, insistió el titular del Sistema de Aguas de la Ciudad de México.

NO HABRÁ “FRACKING”: CONAGUA

El director general de la Comisión Nacional del Agua, David Korenfeld, aseguró el pasado 19 de agosto que en el DF no se llevará a cabo ningún proceso de fracturación hidráulica para la extracción de gas.

“El fracking no es en aguas someras, no va menor al kilómetro y hasta dos kilómetros. En el único lugar donde estamos haciendo perforaciones más profundas es en la Ciudad de México, pero aquí no va a haber perforaciones de fracking”, sostuvo en la conferencia titulada “La reforma energética y el medio ambiente”.

El titular de la Conagua insistió en que la fracturación hidráulica no pone en riesgo el abasto del líquido para las ciudades, pues para ello se contempla la utilización de aguas tratadas o de mar y no de los mantos acuíferos.

“El fracking no compite y no compromete ningún otro uso de agua, quiero decir, no hay un litro del líquido que se quitará para dotar a una ciudad, no habrá un litro que se quitará para producir un alimento, y el fracking es un uso que va a ser considerado industrial y será regulado bajo la normatividad del uso industrial del agua”, aseveró Korenfeld.


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