REPORTAJE | POR ALICIA RIVERA

“Peligroso” transitar México rumbo al “sueño americano”

Javier Urbano Reyes

"El Instituto Nacional de Migración se maneja con el mismo perfil, a pesar del cambio de gobierno federal, tienen los mismos defectos de funcionamiento, por mucho que digan que se ha depurado"

En las vías del tren esperan su salida.
En las vías del tren esperan su salida. (Antonio López)

Tultitlán

Cada año, más de 140 mil migrantes centroamericanos –hombres en su mayoría, pero también mujeres y niños- emprenden la peligrosa travesía en México con el sueño de llegar a Estados Unidos, pero menos de 70 mil, logra atravesar la frontera.

Los demás no lo logran porque quedan mutilados en el camino, son asesinados por el crimen organizado o son víctimas del delito de trata de personas en el caso de las mujeres y niños. Pocos son los que se regresan a su país u optan por quedarse a vivir en México. Ellos son los desaparecidos.

Esta tragedia ocurre porque no hay una política migratoria humanista en nuestro país, "es constante el hostigamiento, las golpizas, la violencia verbal, la extorsión y hemos tenido gente fallecida, ese es el síntoma que si podemos decir con toda claridad", comentó Javier Urbano Reyes, coordinador del Programa de Asuntos Migratorios de la Universidad Iberoamericana (Prami).

"Más de 140 mil centroamericanos, hombres en su mayoría, emprenden la peligrosa travesía".


La Ley de Migración tiene muchas deficiencias y no ha aterrizado en la realidad "y una de las cosas que no se han aterrizado es que no se asumen las responsabilidades de parte de los gobiernos ni estatales ni locales por aplicar la propia Ley y no se ha capacitado a funcionarios locales ni federales en la materia".

Observó que el Instituto Nacional de Migración se maneja con el mismo perfil, a pesar del cambio de gobierno federal, "tienen los mismos defectos de funcionamiento, por mucho que digan que se ha depurado, que se ha capacitado, siguen siendo la misma estructura para la misma misión, contener la migración".


Lechería-Huehuetoca, zona libre de migrantes.

Bajo esta visión de rechazo a la migración se han conducido las acciones en el Estado de México, puntualmente en la zona de tránsito, Lechería-Huehuetoca, donde los ataques a centroamericanos y miembros de organizaciones de apoyo han sido una constante.

Uno de estos síntomas fue el cierre del albergue San José, "porque el nivel de inseguridad era tan, tan grave y el nivel de peligro tan inminente y no teníamos la solidaridad, ni el apoyo ni la colaboración, ni cooperación con el gobierno local y federal, que tuvimos que cerrar contra nuestros deseos".

"Pocos son los que se regresan a su país u optan por quedarse a vivir en México. Ellos son los desaparecidos"


Pero la preocupación del activista es mayor porque ha escuchado que hay una pretensión de convertir este corredor en una Zona Libre de Migrantes.

"Ha habido gentes en la zona que han tenido la ocasión, la idea de zona libre de migrantes como política, como acción y esa política la lamentamos mucho. Yo no sé si sea premeditado del gobierno o sea iniciativa de algún grupo. No lo sé, lo ignoro lo que si tenemos muy claro nosotros es que en la ruta de Tultitlan es constante el hostigamiento, las golpizas, la violencia verbal, la extorsión y hemos tenido gente fallecida".

Respecto de la Casa del Migrante que se abrió en Huehuetoca, después de que se cerró la que estaba en Lechería, comentó que más que refugio, parece un bunker "el Programa de Asuntos Migratorios de la Iberoamericana hemos pedido en algún momento estar ahí para apoyar y solidarizarnos, pero se cierran, no dejan pasar, hay policías ahí como si fuera una cárcel, como un campo de concentración".

Javier Urbano dijo que les han cerrado las puertas a sabiendas que el Prami tiene una trayectoria que los avala como defensores de los derechos humanos de los migrantes "nosotros no podemos acercarnos a apoyar al gobierno en cualquier nivel, si inmediatamente que vamos al lugar nos cierran las puertas".

Cerrada la casa de migrante San Juan Diego de Lechería y el albergue San José en Huehuetoca, no hay opción para los centroamericanos, muchos prefieren seguir el viaje sin descender en Lechería a pesar del hambre y el cansancio.

Los que paran en Lechería tienen que caminar cerca de 30 kilómetros para llegar al refugio de Huehuetoca, que se encuentra en una zona aislada, donde no se puede abordar el ferrocarril, por lo que tienen que regresar nuevamente sobre sus pasos a la estación Lechería.

El coordinador de Prami, comentó que de los 140 mil migrantes anuales que cruzan México, 85 por ciento son hombres, en tanto que 15 por ciento está conformado por mujeres, niños y hasta personas de la tercera edad que a pesar de sus pocas fuerzas, se aventuran en la travesía al país del norte.

El Prami también ha atendido migrantes homosexuales y transexuales quienes sufren violencia adicional por su condición sexual "hay un racismo absoluto, una desinformación e ignorancia brutal, y ausencia de una política pública a favor de la migración".

Lechería necesita con desesperación un albergue, pero si no hay cambios en la política migratoria, no se podrá instalar albergue alguno "sabemos lo que va a pasar, nos van hostigar, nos van a balacear y vamos a tener que cerrarlo. Entonces estamos luchando porque cambien las circunstancias para poder hacer algo", afirmó Martha Sánchez Soler, coordinadora del Movimiento Migrante Centroamericano.

La activista, informó que de acuerdo a estimaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) hay más de 20 mil migrantes centroamericanos desparecidos, pero existe la presunción que son muchos más.

Las organizaciones de apoyo, tienen un registro de 7 mil desaparecidos con expediente, fotos, actas de nacimiento y ficha técnica.