Década de esperanza y dolor en Pasta de Conchos

Como cada año los familiares de los trabajadores que sufrieron la tragedia en la Mina 8, realizarán diversas actividades con la exigencia de que los cuerpos de los mineros sean rescatados.
Familiares de los trabajadores instalaron un campamento al exterior de las instalaciones mineras de Grupo México.
Familiares de los trabajadores realizaron un campamento al exterior de las instalaciones mineras de Grupo México. (Aldo Cháirez)

San Juan de Sabinas, Coahuila

Los años han pasado rápido, pero el dolor y la esperanza de las viudas y familiares de los mineros caídos hace diez años en la Mina 8 de Pasta de Conchos, en San Juan de Sabinas, Coahuila, al norte de México, permanece.

En el campamento instalado al exterior de las instalaciones mineras de Grupo México, Tomasita Martínez, una de las viudas, señala que la exigencia por la extracción de los cuerpos de los mineros se mantendrá.

En tanto, este viernes las actividades frente a los diez años de la tragedia que marcó la historia de la región Carbonífera en la entidad, comenzarán durante la madrugada, con minuto de silencio y diálogos con distintas agrupaciones.

En punto de las diez de la mañana, dos actos en paralelo: la misa en la explanada de la mina oficiada por el señor obispo de Piedras Negras, Alonso Garza Treviño, así como una marcha del Sindicato Minero hacia las oficinas administrativas de Grupo México, esto a la par con otras actividades en la ciudad de México.

Diez años han pasado, tiempo en el que quizás, las lágrimas de padres y madres, esposas, hijos, abuelos, al enterarse de la trágica noticia, hoy tengan un significado distinto.

En el 2006, las lágrimas eran de desesperación, angustia e incredulidad, hoy, a diez años de la tragedia, son de impotencia, de la espera de tener un cuerpo para llevar flores y de dolor por una tumba que no existe y de una respuesta que no ha llegado.

La petición sigue siendo la misma, "sacar los cuerpos de los mineros", respuesta que ya tardó diez años en obtener y que se ha mezclado con explicaciones que no los dejan satisfechos.

Estar presente año con año en el campamento al exterior de la mina, no es para Tomasita un sacrificio, sentada al interior del sitio construido de madera desde entonces, se mantiene con la idea firme de que la empresa Grupo México se disponga a realizar la extracción de cuerpos y de una autoridad gubernamental que exija esa acción.

"Al principio nos daban esperanzas, luego vienen cada vez que habrá elecciones a revivir la posibilidad de que abrirán la mina, pero finalmente no pasa nada", expresa.

Otro sentimiento ha sobrevivido al paso de los años, el coraje, quizás no con el mismo ímpetu que el demostrado al momento de la tragedia, luego que el entonces secretario del Trabajo, Francisco Javier Salazar, en la administración de Vicente Fox, fuera jaloneado y puesto en custodia.

Lo anterior después de decidirse cerrar la mina y dar por terminadas las labores de rescate de los 65 mineros, al dar a conocer esta noticia por parte del funcionario brotó entre los familiares el coraje y el miedo a no volver a ver a su ser querido:

"Nooooo, por favor, sáquenlos de ahí, No los dejen morir", eran los gritos que se escuchaban mientras se abrazaban unos a otros, brotando lágrimas, otros guardando un silencio de incredulidad.

Hace diez años, la tragedia llamó la atención del mundo entero. En cuestión de días, los pocos hoteles disponibles en San Juan de Sabinas, Palaú, Sabinas, Nueva Rosita, quedaron saturados, de autoridades, empresarios y políticos, medios de comunicación que llegaron al lugar procedentes de todo el mundo, hicieron presencia para dar cobertura al doloroso acontecimiento.

Unidades de Control Remoto de televisoras internacionales y nacionales así como medios impresos fueron testigos de cómo se desarrollaban las acciones para tratar en su momento de dar rescate a los mineros.

El paso de los días, las semanas, los meses, hicieron desistir a muchos representantes de los medios.

A diez años de la tragedia, pocos son aquellos que recuerdan el suceso trágico, parece que la llama del interés del momento se fue extinguiendo.

No hay medios asiáticos, ni sudamericanos, nacionales pocos. Pero la esperanza de las familias sigue de pie.