Pasó de ser zona habitacional a predio baldío

Basura, caminos peligrosos y ductos de Pemex mantienen a los vecinos en alerta constante.
Dos de las casas que sobrevivieron al demolición hoy están abandonadas
Dos de las casas que sobrevivieron al demolimiento hoy están abandonadas (Víctor Hugo Ornelas)

Tlajomulco

La etapa ocho del fraccionamiento Colinas del Roble en el municipio de Tlajomulco pasó de ser una zona habitacional como cualquier otra, a un espacio en el que predomina la maleza, basura e inseguridad para sus habitantes, al menos para los que aún quedan en este lugar.

En 2010, cerca de 40 viviendas comenzaron a presentar problemas de hundimiento, situación que vecinos reclamaron a la constructora Homex, - fraccionadora de este conjunto habitacional – que por su parte realizó algunas intervenciones que o terminaron de resolver el problema y por consiguiente no convencieron a los habitantes.

Luego de un año de constantes quejas ante la autoridad municipal los vecinos lograron ser reubicados pues las condiciones de las viviendas a causa del predio donde fueron construidas, las hacían inhabitables, así lo señaló Protección Civil.

Más de 40 casas fueron demolidas, aunque por razones no explicadas se decidió dejar dos fincas en pie, las cuales ahora lucen en completo abandono y a juzgar por los muebles viejos y ropa que hay dentro de la misma, así como declaraciones de vecinos, esporádicamente son utilizadas por personas desconocidas para pasar la noche.

Las acciones antes mencionadas sirvieron para resolver un problema de vivienda para más de 40 familias, sin embargo trajo una serie de consecuencias que todavía padecen los vecinos que habitan las casi 15 casas de esta misma etapa y que no fueron intervenidas debido a que no presentaron problema de construcción alguno.

Uno de los principales problemas radica en que la etapa vio reducido considerablemente la cantidad de viviendas que la conformaban, “Cuando vinieron del ayuntamiento hasta nos dijeron, hay oiga yo pensé que ni había nada acá, nos tienen abandonados”, mencionó una de las vecinas del lugar.

Esto ha generado falta de mantenimiento en las áreas verdes que han sido utilizadas por los mismos habitantes de este fraccionamiento para depositar basura y otros desechos, además la maleza no es retirada y ello conlleva a posibles problemas de salud e inseguridad ya que este tipo de condiciones favorece a la generación de incendios en época de estiaje y la proliferación de plagas como moscos, alacranes y culebras, aseguran habitantes.

Esta etapa habitacional carece también de alumbrado público adecuado “hay lámparas que no sirven, y también ya nos pasó que se roben las que sí”, mencionó una de nuestras entrevistadas.

Sobre uno de los predios que quedaron vacios tras la demolición de viviendas se pueden apreciar algunos postes de advertencia sobre la presencia de “ductos de Pemex”, según se puede leer en ellos junto a la frase “No excavar”, lo que representa otro motivo para que los colonos del lugar permanezcan en alerta.

El recorrido de las unidades de Seguridad Pública parece no incluir esta parte del fraccionamiento ya que sus habitantes dicen no recordar haber visto una patrulla por la zona en los últimos meses a pesar de que lo consideran necesario.

Esta etapa ubicada al fondo del fraccionamiento ya mencionado, colinda con un predio particular que los habitantes han utilizado durante ya varios años como conexión con Lomas del Sur, su escuela y sus tiendas comerciales.

Los vecinos se conducen a través de un camino maltrecho y disparejo que ha sido aprovechado por vándalos y delincuentes, “ya van varios asaltos ahí, un día íbamos caminando y nos topamos con un señor todo golpeado, también una vez vinieron a tirar un cuerpo, de eso ya como dos años”, agregó otra de las vecinas del lugar.

Esta vereda es utilizada en mayor medida por los estudiantes de la primaria y secundaría de Lomas del Sur pero que viven en Colinas del Roble “si no pasan por ahí tienen que rodearle y tomar dos camiones, no tenemos de otra”, mencionó una madre de familia que se mostró consciente del riesgo que representa mandar a su hija a la escuela por este camino, por ello procura acompañarla.

Las 15 familias que aún habitan en la etapa ocho de Colinas del Roble se sienten abandonadas y un tanto aisladas del municipio, tienen diversas necesidades que al paso del tiempo no han sido resueltas y piden al gobierno municipal que los consideren dentro de los programas y proyectos que ejecutan en otros puntos del municipio, lo anterior con la intensión de mejorar su calidad de vida, la cual se ha visto afectada desde que llegaron a este lugar.