Obras de la Morelos sin señalamientos y molestan a vecinos

Habitantes y comerciantes de la avenida y su intersección con la calzada Colón piden hacer bien y rápido los trabajos al municipio que no se ha acercado a resolver sus dudas.
Segunda etapa del Paseo Morelos de Torreón.
Segunda etapa del Paseo Morelos de Torreón. (Haide Ambriz Padilla)

Torreón, Coahuila

Los torreonenses viven una odisea al intentar transitar por la Calzada Colón y la avenida Morelos, la cual sufre de nueva cuenta intervenciones por parte de Obras Públicas.

Las peripecias al pasar por este lugar son similares tanto para los automovilistas y para los peatones, pues tienen que estar muy alerta de no sufrir un accidente.

Los automovilistas deben tener especial cuidado, ya que tradicionalmente la Calzada Colón es una vía considerada rápida y de desaforo vehícular, razón por la que cuenta con seis carriles, tres de ida y tres de vuelta.

"Ojalá que cuando terminen no dejen su cochinero y a medias, ya que las banquetas destrozadas no las repararon, dejaban escombro y piedras".

Sin embargo, con la reparación por segunda ocasión de esta calle, las autoridades municipales determinaron cerrar esta vía, mientras la maquinaria pesada destroza la carretera y preparan el lugar para volver a pavimentar.

Se colocaron unos botes naranjas a manera de señal de aviso de estas obras, todo está perfecto, pero los botes a manera de señalamiento invaden un carril, con la velocidad y sin anuncio previo, los frenones y carros que derrapan son frecuentes en este crucero.

Los vecinos del comentan que además de escucharse el rechinar de llantas a cada rato y estar con la incetidumbre de quién será la primera persona accidentada por esta mala señalización, el ruido constante de la maquinaria se ha convertido en un ingrediente cotidiano más.

Los peatones también corren peligro al querer transitar, ya que desapareció un pedazo de banqueta, además del asfalto.

Por si esto fuera poco el terreno es muy disparejo, ocasionando que las personas se tropiecen y caigan, los vecinos por lo menos tienen conocimiento de dos personas de la tercera edad que ya se han caído, por culpa del mal estado de los trabajos en las obras.

Claudia Castañeda, es encargada de una tienda de ropa en el sector, manifiesta que además del peligro constante que representan esos botes invadiendo un carril a manera de señalamiento de la obra, la falta de estacionamiento ha provocado la baja en sus ventas por lo menos de un 10 por ciento.

"Los clientes se quejan de la tierra que las máquinas pesadas levantan y entra a los comercios aledaños, además de que no pueden transitar por ahí, no hay espacio para los peatones, se tiene que rodear varias calles para pasar".

La encargada espera que las molestias que están ocasionando las autoridades sean menos que la primera vez que cerraron el paso de la Morelos, pues aparte de tardarse en terminar la obra, resultó que estaba mal hecha.

Se colocaron unos botes naranjas a manera de señal de aviso de estas obras, todo está perfecto, pero los botes a manera de señalamiento invaden un carril.

"Ojalá que cuando terminen no dejen su cochinero y a medias, ya que las banquetas destrozadas no las repararon, dejaban escombro, piedras, entre otros asuntos olvidados".

Federico Juárez, dueño de una cafetería cercana a este cruce, reconoce que sus clientes han disminuído, por la falta de estacionamiento y por la tierra que generan las máquinas.

"El gran problema que tenemos es que no sabemos qué harán, ninguna autoridad del Ayuntamiento nos ha explicado el motivo de cerrar de nuevo la calle y meter maquinarias".

Un restaurante que está ubicado a unos cuantos metros de la obra de la Morelos, reconoció que el cerrar la calle sí ha repercutido en la asistencia a este lugar.

Los comensales han disminuído por el factor de la tierra que se genera por las obras, además de la falta de estacionamiento señaló Daniel Ledezma, encargado del restaurante.