Parque Morelos, entre innovación y abandono

La sede de lo que será la Ciudad Creativa Digital se estanca.
El parque es “víctima de una gangrena urbana”, señaló Juan José Doñan.
El parque es “víctima de una gangrena urbana”, señaló Juan José Doñan. (Víctor Hugo Ornelas)

Guadalajara

Situado en el centro de Guadalajara, el Parque Morelos es lo más parecido a un tugurio al aire libre, donde la prostitución y drogadicción conviven con el medio ambiente, proyectos fallidos,  intentos de homenajear a personajes ilustres de la historia mexicana y hasta asentamientos irregulares.

Ubicado en el corazón de Guadalajara, el parque que anteriormente era una alameda, es famoso entre los tapatíos por las tradicionales nieves raspadas con almíbar de sabores que se venden a los alrededores; los tianguis de temporada para festejos como el día de muertos y la navidad, pero de manera contrastante, lo es también por el surtido carnal que ahí se oferta.

Los pasillos del parque igual pueden ver pasar una pareja de novios que un grupo de jóvenes consumiendo algún tipo de inhalante, aunque estos tienen mayor presencia en la parte que colinda con la calle Baeza Alzaga; en esta zona, se habilitó un huerto urbano que ha sufrido las consecuencias del abandono, y lejos de que en el lugar se produzcan vegetales o cultiven flores, el mejor uso se lo ha dado un indigente, que habilito el pequeño huerto de no más de 20 metros cuadrados como vivienda, es por ello que se pueden apreciar montones de ropa sucia, zapatos y artículos personales en vez de surcos que le den vida a manojos de cilantro, zanahoria o jitomate.

Del otro lado del parque, en la cara que saluda a la Calzada Independencia, José María Morelos monta un majestuoso caballo que se levanta sobre sus dos patas traseras y bajo el mismo una placa que informa sobre el “Homenaje del pueblo de Guadalajara al Generalísimo José María Morelos y Pavón”, hombre por el cual el parque lleva ese nombre.

Detrás de Morelos hay un pasillo llamado la Calzada de los Insurgentes que contiene alrededor de 20 pedestales de cantera en forma de triángulos isósceles que sostienen los bustos de la misma cantidad de personajes de la historia nacional.

Justo bajo la independentista mirada de Ignacio Allende se lleva a cabo una negociación, “150 pesos y tu pagas el cuarto”, le dice una mujer a un hombre sentado a un costado del pedestal de Allende; intercambian unas palabras y luego se percatan de que son fotografiados, ahí concluye entonces la conversación, el hombre se para y camina en sentido opuesto en que lo hizo la mujer. Son las 12:30 horas del viernes.

El Parque Morelos actualmente es víctima de una “gangrena urbana que ha ido creciendo y ahora llegó a una zona que tenía vida que es la zona de los alrededores del Parque”, explica el cronista de Guadalajara, Juan José Doñán, que lamenta la “suerte” que le ha tocado enfrentar a este lugar que en algún momento de la historia taparía fue “más importante que el Parque Agua Azul”, señala.

Los intentos por revivir la zona han tenido resultados opuestos a lo pretendido, como el plan de hacer ahí la Villa Panamericana para convertirse un proyecto de repoblación de la ciudad, en dónde como se llegó a documentar, se compraron viviendas a sobre precio, “Las fincas se demolieron y los terrenos no se fincaron y aquella cosa quedó ahí deshabitadisima tanto así que reubicaron a los profesores del centro escolar que está en la esquina del Parque Morelos, el Basilio Badillo, porque ya no hay quien inscriba ahí a sus niños”, explicó el cronista.

En 2012, Guadalajara fue designada sede de la Ciudad Creativa Digital, un proyecto de reconversión urbana en el Centro Histórico que abarcará el Parque Morelos y una zona contigua de más de 250 hectáreas, proyecto que a tres años parece están detenido, estancado y en el mismo abandono que el propio parque.