Los "milagritos" de la Virgen de Colón

Se encuentran al interior del mausoleo de quien en vida llevaba el nombre de Genoveva, considerada santa por sus visitantes en el panteón Tres Norias en Francisco I. Madero.
Miles de "milagritos".
Miles de "milagritos". (Cecilia Aguilar)

Francisco I. Madero

El panteón Tres Norias de Lequeitio es otro de los cementerios más singulares de Francisco I. Madero, en el se encuentra un mausoleo famoso en la región, donde se encuentran los restos de la Virgen de Colón, cuyo nombre en vida era Genoveva, a quien consideraban santa en su pueblo, cuya tumba es muy visitada

Según Gumaro Tonche Flores, cronista de la ciudad, Genoveva Bautista Gerardo nació en el ejido Colón, donde dio comienzo la historia en torno a este personaje.

A ese ejido y procedente de la vecina población de Lequeitio llegó doña Julianita Gerardo acompañada de su hija de 14 años, Genoveva. Al parecer la señora decidió separarse de su esposo, por lo que regresó a vivir a ese lugar, donde después tuvo otra pareja.

En la primavera de 1945, Genoveva tuvo un desmayo e inconsciente comenzó a hablar, como si estuviera platicando con alguien, comentó la señora Andrea González, quien toda su vida ha radicado en ese poblado.

El nacimiento de una leyenda
Los desmayos de Genoveva fueron cada vez más continuos, hasta que comenzó a correr la versión de que no se desmayaba, sino que "caía en trance" y al estar así, se decía que con quien platicaba era con el espíritu de San Cipriano y con el de Santa Teresita del Niño Jesús.

Se tiene la creencia que cuando entraba en ese estado de inconsciencia, comenzó a curar enfermos y a tener fama en los ranchos de los alrededores por lo que las personas empezaron a visitar Colón, incluso de otras ciudades, estados y hay quien asegura que también del extranjero.

Diariamente había peregrinos y para el tres de enero en que se celebraba "su día", prácticamente no cabía un alfiler frente a su casa. Sin embargo, debido a un fuerte agotamiento, murió el 24 de noviembre de 1950 a la edad de 20 años, ante el desconcierto de los cientos de creyentes que la visitaban.

Se hicieron los preparativos para darle cristiana sepultura en su misma habitación, pero el plan no prosperó, pues las autoridades sanitarias no lo permitieron.

Fue sepultaron en el Pateón Lequeitio, pero ante el rumor de que algunos fanáticos la querían "exhumar" por que consideraban que no estaba muerta, se evaluó la necesidad de dejar a un guardia permanente por algunos meses para que no robaran su cuerpo, situación que continuo cinco años después de su muerte.

Hoy en día los cientos de "milagritos" que se conservan al interior del mausoleo, quedan como prueba de la religiosidad de la región, muestra de un rasgo de la cultura popular de Francisco I. Madero.