Familiares viven a medias el Día de Muertos

Desde hace dos años, los parientes de las personas que están sepultadas en el Panteón Jardines de Carmen tienen que brincarse la barda que fue colocada para separar un área de riesgo.

Torreón, Coahuila

De nueva cuenta, los familiares de las personas que están sepultadas en el Panteón Jardines de Carmen tuvieron que brincarse la barda que fue colocada para separar un área de riesgo e indicaron que a dos años sigue "el fraude espiritual".

Según los visitantes, desde hace dos años -cuando el cementerio quedó inundado- les han prometido una solución y nada ha pasado. Sin embargo, aseveraron que eso no impide que vayan a colocar flores y limpiar las tumbas de sus familiares difuntos.

"No tiene caso que pusieran la barda, los que podemos nos brincamos. La verdad cuando uno quiere por más obstáculos que le pongan de todos modos viene a ponerle sus flores a los familiares", dijo Argelia Díaz, quien acude cada dos de noviembre a visitar a su padre que falleció hace cinco años.

"Uno lo toma como un fraude espiritural porque lo que nos hicieron no se vale"

Díaz acude en compañía de sus hermanos y mientras ella lava la tumba, los demás brincaron la barda para ir a comprar las flores.

"Son puras promesas lo que nos han dicho, pues comentaron que iban a exhumarse los cuerpos pero no hemos visto", dijo tras asegurar que estaría dispuesta a reubicar los restos de su padre con tal de que pudieran verlo de una forma más cómoda.

Por su parte, Amalia Amador de Carillo, mujer de 77 años y quien desde hace varios años acude a visitar a su madre, esperó a su hija del otro lado de la barda y desde ahí la guiaba para instruírle la manera de limpiar la tumba.

Manifestó que es injusto que colocaran el muro y afirmó que "si trajera un pico lo tumbaría".

"Si no encontramos a alguien que se brinque ya nos amolamos, ahorita vengo con mi hija y sí pudo pasar al otro lado", dijo mientras señalaba sobre un orificio de la barda el sitio donde descansan los restos de su madre.

De igual forma Matilde Mota González, quien acude anualmente a visitar a sus padres y su cuñada, mostró su inconformidad al decir que fueron víctimas de un "fraude espiritual".

"La primera vez que viene (cuando colocaron la barda) mucha gente y nosotros llegamos con caras decaídas y hasta hoy nos sentimos tristes. Uno lo toma como un fraude espiritural porque lo que nos hicieron no se vale", resaltó.

Comentó que por el servicio que contrató hace años en Gayosso todavía tiene derecho a enterrar a una persona más en ese tramo, sin embargo le dijeron que tendrá que hacerlo en otro cementerio.

Cabe destacar que las personas que brincaron la barda, por lo regular son jóvenes o niños y aunque algunas tumbas lucieron decoradas con flores y coronas, no fue lo mismo que en otras zonas donde incluso fueron contratados músicos para recordar a los difuntos y hubo un ambiente más familiar.

A pesar de eso, otras zonas del cementerio también presentaron hundimientos en algunas tumbas y fueron delimitadas con cinta amarilla.