El Panteón Dolores, entre tumbas olvidadas y basura

Dentro de las 240 hectáreas que ocupa el camposanto está la Rotonda de las Personas Ilustres; sin embargo, abundan los mausoleos y los sepulcros descuidados por décadas.

México

Además de la muy cuidada y “fiestera” Rotonda de las Personas Ilustres, el Panteón Dolores esconde entre sus calles tumbas olvidadas, basura apilada, flores podridas y hasta ataúdes oxidados y deshechos.

En sus 240 hectáreas, hay alrededor de 700 mil tumbas individuales adornadas desde la más austera cruz de fierro oxidada hasta el mausoleo con cortinas, comida, flores, peluches, globos, rehiletes y estatuas religiosas.

Creado en el siglo XIX, el cementerio tiene otro contraste: las tumbas de personas muertas en siglos pasados conviven con quienes han partido hace poco.

Un ejemplo es la convivencia entre Zeferino Hernández, fallecido en 1893 y cuya tumba de piedra refleja el paso de los años, y Néstor Jair Flores, muerto en 2013, que destaca por los brillantes colores amarillo y azul.

Americanista de corazón, sus familiares hicieron notar su pasión por el equipo. Adornada con azulejo amarillo y azul, la tumba destaca entre los grises y blancos del resto de los sepulcros.

Muchas de las fosas, sobre todo las que tienen más de 100 años, están prácticamente olvidadas. El gobierno capitalino no las puede tocar porque están a perpetuidad, aunque es poco probable que un familiar puede llegar a reclamar.

En ellas la yerba apenas deja ver el nombre de quien está enterrado, algunas tumbas tienen la lápida rota, otras, las menos, están incluso abiertas.

MANTENIMIENTO

Por 100 o 150 pesos al mes, dependiendo la lápida, voluntarios dan mantenimiento a los sepulcros, ya que el gobierno local solo poda la maleza cada dos meses, aunque si llega el Día de la Madre, del padre o de muertos, el cuidado es especial.

En uno de los rincones del panteón están apilados puestos de aguas, tortas o tienditas.

Caminar por sus calles y encontrarse un féretro no es tan extraño. Los trabajadores cuentan que cuando sepultan a una persona, sacan los restos de quien estaba ahí para colocarlos en una urna más chica y que entre el nuevo ataúd.

Sin embargo, la basura no pasa frecuentemente para evitar que se vuelva un foco de infección.

En 2009, gran parte de la barda del panteón, ubicado en avenida Constituyentes, se derrumbó; dos años después terminó de construirse, pero en el tiempo que duró la obra los ladrones se llevaron el metal que había en las tumbas.

Los trabajadores cuentan que los robos han disminuido, ya que entre voluntarios, aproximadamente 300, personal de seguridad, policía auxiliar y sepultureros, la vigilancia se reforzó y cualquier movimiento extraño es reportado.

Algunas atribuciones de la delegación han sido absorbidas por el Gobierno del Distrito Federal, pero tras la fiesta organizada en la Rotonda de los Personajes Ilustres en julio de 2014, todo lo relacionado con ese espacio es visto por la Secretaría de Gobernación.  

Además de los lotes individuales, el panteón tiene 23 exclusivos, entre ellos el de los Constituyentes de 1917, el de los integrantes del Escuadrón 201, los de la comunidad italiana donde está Tina Modotti, además de la alemana, todos enrejados y en su mayoría conservados en buen estado.