Amenazado, un emporio de horticultura y pesca

Megadesarrollo del Fonatur provocaría la salinización de acuífero que sustenta la vida económica.

Escuinapa, Sinaloa

E l invierno es tiempo de cosechas en la isla del Palmito del Verde, cuando miles de migrantes de piel cobriza, indígenas provenientes del centro y del sur de México o mestizos de esta región, han llegado a sus pacíficos poblados para trabajar en la pizca de tomates, chiles y otras hortalizas, bajo un sol de furias aplacadas por las sucesivas olas de frío, que en esta temporada, mantendrán jornadas completas entre nieblas difusas y un mar picado.


La actividad es el eje de la economía local: casi 18 mil trabajadores obtienen su sustento de este frágil entorno irrigado por un acuífero cuyo nivel depende críticamente de las lluvias variables del verano.


La inseguridad de la precipitación ha obligado a hacer multimillonarias inversiones en tecnología para aprovechar

mejor las aguas erráticas: temporal, riego rodado, aspersión y goteo sintetizan medio siglo de desarrollo. La otra área económica sustantiva se da en las ricas aguas interiores: unos 3,500 pescadores capturan a partir de septiembre camarón (70 por ciento del volumen) y otras especies entre las calzadas acuosas cuyos camellones son morada de los últimos manglares de las vastas Marismas Nacionales; aquí es el límite norte de ese reino natural.


Este emporio está en riesgo por la posible ejecución del proyecto de centro integralmente planteado (CIP) Playa Espíritu, del Fondo Nacional de Turismo (Fonatur), cuyo uso del agua dulce, cambio de uso de suelo y modificación de la geografía insular podría tener efectos devastadores.


“Son entre 8,500 y diez mil hectáreas anuales para la siembra de hortalizas; el año pasado [2012] fueron como 280 mil toneladas de tomate rojo, y esos son millones de pesos en derrama económica; nosotros generamos empleos, desde septiembre hasta junio llegan jornaleros de Guerrero, de Oaxaca, de Michoacán, porque no, aquí no hay suficiente mano de obra, […] dice el Fonatur que va a generar 35 mil empleos en 50 años; nosotros los generamos en dos a tres años; en la temporada anterior, nada más en Teacapán hubo como 15 mil habitantes que llegaron del sur, y hay que sumar la gente que viene de Escuinapa, de Rosario, de otros pueblos y de Nayarit; a mí se me hace ilógico que si lo que más se va a demandar en el futuro son alimentos, no se le esté dando la importancia que merece este asunto”, señala el agricultor Antonio Vargas.


El islote, unido por un puente vehicular a tierra firme del municipio de Escuinapa, fue abierto al menos desde los años 50 del siglo XX, en que se dotaron los primeros ejidos, ha vivido entre los cambios de modelo de desarrollo nacional y de los mercados locales y mundiales.


“Ahorita estamos en suspenso, y no sabemos qué va a pasar, pero seguimos con la preocupación como agricultores, por el riesgo que representa abrir la marina, contemplada en la primera etapa del proyecto, que es a diez años y ya está aprobada, […] son predios que se van a salinizar, hay una franja cerca del estero, como de kilómetro y medio, donde el agua dulce escasea por noviembre y diciembre, empieza a bajar el nivel freático, lo que significa que se está sobreexplotando; conforme el agua del estero se viene, se va recorriendo el lugar de donde sacamos agua dulce, y si a eso le agregamos el canal de seis metros de profundidad y 40 metros de ancho que se quiere hacer para la marina, la franja va a aumentar como 12 kilómetros, es un hoyo para que se vacíe el acuífero…”.


El pescador Juventino Ramos secunda a su vecino: “Los temores de nosotros no son infundados, tenemos bastante experiencia en las obras del gobierno mal hechas, las hemos sufrido, como prueba está el canal de Cuautla, como 30

kilómetros al sur; se abrió de 40 metros, y ahora ya tiene varios kilómetros de ancho, y se sigue erosionando, y aumentando la salinidad”. Primero desapareció el ostión. El agua, que debe ser salobre, una mezcla de agua dulce continental e intrusión marina, se hizo totalmente salada. “Ahora, con este desarrollo, la recomendación de las autoridades que dieron el permiso es que hay que monitorearla, pero eso me suena a que nos piden que hay que estar viendo morir a alguien”, añade irónico.


Lo cierto es “que no han valorado la magnitud del daño que pudiera ocasionarse si se hace; esta isla del Palmito está sobre un banco de arena que viene desde Chametla, es esponja en época de lluvias para el acuífero, se recarga y luego empieza a hacer escurrimientos hacia las marismas, la descarga se manifiesta con la aparición del mangle blanco, es un indicador de baja salinidad […] esto permite el desarrollo de muchas especies que desovan en las orillas, y que entran para protegerse; el camarón y otras especies de talla pequeña que duran un mes adentro y luego salen a alta mar; al salinizar el acuífero le van a dar en la madre a toda la cuestión ecológica, a la biodiversidad, y sería una afectación de proporciones gigantescas para los pescadores y para los agricultores, que sólo tendrán agua salada para regar sus siembras”.


Hacer la marina también significa poner espigones (muros de piedra) que se meten al mar y provocan desvío de las corrientes y sus arrastres.


“La base de la desconfianza son las obras que han hecho en el pasado; una cosa que se les dijo a estos tipos del Fonatur es que al meterse al mar donde hay arena, hay un riesgo tremendo de erosión, […] deberían ir a Chametla a ver el espigón; tiene dos funciones, de un lado azolva y del otro lado socava, y por lo regular del lado sur socavan, porque las mareas van de sur a norte; recuerdo que hace ocho o diez años yo llevaba a unos pescadores a Mazatlán, y los llevé allí a pescar con cañas; teníamos a 200 metros el espigón, pegado a la playa; ahora está dentro del mar, se hizo una isla, y lo mismo que pasó en Cuautla, los espigones se quedaron en el mar, son pura arena, y por si fuera poco, aquí el mar se está comiendo la playa, son siete a ocho metros por año […] lo mismo pasaría con la nueva marina, no van a poder contener al mar, la barra de arena es milenaria, pero muy delicada, y si la rompen así nos va a ir…”.


En Teacapán, el extremo de la isla, penetra un brazo de mar que comunica con la laguna Agua Grande. El malecón está embellecido, pero los embates oceánicos dejan huella: trozos de muelles bajo el agua, lozas de concreto quebradas, lanchas hendidas en el reino submarino.


Claves


Un mar de riesgos


Dependencias oficiales alertaron sobre los riesgos para el ecosistema de Marismas Nacionales por el CIP de Fonatur en el marco de la consulta de impacto ambiental del proyecto. Aquí, un resumen de sus observaciones, fechadas en 2010, hecho por la asociación Voces por el Agua:

 

Conabio

Bajo el principio precautorio no se debe realizar el proyecto, dado que es prioridad la restauración, rehabilitación, mitigación y protección de ecosistemas

Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA)

Inconsistencias y omisiones relacionadas con la calidad del agua, la construcción del acueducto, la insuficiencia del agua, los tanques de regulación superficiales, la red de alcantarillado, los coeficientes de ocupación del suelo, la falta de vinculación con la convención Ramsar, el impacto en la zona federal marítimo terrestre, y la infraestructura requerida para conducir el agua. La metodología de evaluación está sobresimplificada, incompleta, pobre y sesgada

Dirección General de Zona Federal Marítimo Terrestre

El Fonatur requiere permisos de obras para terrenos ganados al mar, pero se deben proteger playas y dunas, se tienen que establecer y respetar los accesos públicos a las playas, y que se considere como mejor la propuesta de que la marina se ubique en Teacapán para no alterar el entorno

Comisión Nacional del Agua

El canal de la marina alterará el equilibrio y sería un dren del acuífero; se debe monitorear de forma previa y modelar los efectos

Dirección General de Política Ambiental e Integración Regional y Sectorial

La marina alterará el sistema de dunas y modificará la línea de costa 2 km a cada lado de la escollera; los canales de navegación provocan la intromisión de la cuña salina. El proyecto no es congruente con el ordenamiento ecológico del Golfo de California

Conanp

Daños irreversibles al sistema ambiental regional, incluidos lagunas, manglares y seres vivos

Dirección General de Gestión Forestal y de Suelos

13 omisiones graves en el documento, desde la ausencia de calendario hasta del análisis de los impactos acumulativos y sinérgicos

Dirección General de Vida Silvestre

Los sistemas de iluminación pueden alterar arribazones de tortuga marina; las especies marinas

serán afectadas por los cambios en la línea del litoral