Seguidores comienzan movimiento pacifista

La renuncia del Padre Humberto generó especulaciones. El presbítero informó en 2014 que había pedido su cambio de parroquia, señalando que había concluido su ciclo en el Ojo de Agua.
El Padre Humberto impuso nuevas formas de oficiar la misa.
El Padre Humberto impuso nuevas formas de oficiar la misa. (Ana Ponce)

Saltillo, Coahuila

Justo cuando la feligresía vivía el mejor momento con su pastor, cuando ya se habían acoplado a sus formas de trabajo, con muchos proyectos por continuar y nuevos por emprender, el sacerdote les dio la noticia de que sería cambiado a otra parroquia.

Pese a su solicitud, el padre no fue removido de la parroquia y continuó realizando su trabajo pastoral con la comunidad, que cada vez se apegaba más a él.

Fue en septiembre de 2014 cuando el presbítero informó que había solicitado al obispo Raúl Vera López su cambio de parroquia, señalando que de forma personal buscaba cada cinco años una renovación y que había concluido su ciclo en el Ojo de Agua.

De manera repentina e inesperada para sus seguidores, el Padre Humberto renunció al sacerdocio generando especulaciones en torno a su decisión, pues en todo momento se mantuvo hermético, tanto para dar aviso a la gente de su retiro, como los motivos que tuvo para dejar los hábitos.

Finalmente el domingo 19 de abril mientras oficiaba misa en la Parroquia del Santísimo Cristo del Ojo de Agua, Álvarez Saucedo dio un breve mensaje de despedida a los asistentes miembros de la comunidad católica del barrio.

Ese día expresó su dolor por la decisión que había tomado, la comparó con la ocasión en la que enfrentó a la muerte, cuando su padre perdió la vida en un accidente, se dijo con el derecho de emprender otro proyecto de vida.

"La verdad es infinitamente más compleja, pero a todos nos toca construirla, no importa que no te escuchen, sigue haciendo, porque ya hay camino que construye verdad para darnos vida. Aunque algunos sólo quieran verdad por poder para ser jueces, no te rindas, aún hay fuego en ti", expuso.

Aunque en ese momento no había presentado su renuncia ya había tomado la decisión, prefirió separarse de su sacerdocio y esperar en la apacibilidad de su casa la respuesta del Vaticano, siempre sostuvo que se retiraba por razones personales.

Desde ese momento sus seguidores comenzaron un movimiento pacifista de apoyo al padre Humberto, empezaron por solicitar cadenas de oración en la que el principal ruego era el regreso del presbítero a la parroquia del Ojo de Agua.

Ese fervor que provocó en las personas, se intensificó con su ausencia al paso de los días y los llevó a tomar acciones de mayores alcances.

Vestían de blanco a manera de manifestar su deseo de volver a ver a su pastor oficiando las misas con la peculiaridad que los distinguía, vistiendo con su sotana estampada de súper héroes y bendiciendo con una pistola de juguete, tanto a niños como adultos.

Pese a todas las muestras de afecto, de apoyo y de deseos por que Álvarez Saucedo regresara a la parroquia, no se había conseguido nada.