Pachuca es "hipnotizado" con flauta de cristal

El público escuchó música singular que pareciera provenir de un sitio etéreo.
Se presenta en el San Francisco el trío de música barroca Macchina Tempo.
Se presenta en el San Francisco el trío de música barroca Macchina Tempo. (Arturo González)

Pachuca

Notas agudas y dulces, música que interpretada con un instrumento tan singular suena distinta, como interpretada desde otro sitio, uno más etéreo. Macchina Tempo es el trío de música barroca que desde 2012 se dieron a la tarea de presentar al público la única flauta de cristal que hay en el mundo, una historia digna de contar.

El Teatro de la Ciudad “San Francisco” fue escenario del primer concierto que impulsa el Museo El Rehilete en su nueva etapa, una en la que además de ofrecer recorridos didácticos a menores de edad, será el centro de Ciencia, Artes y Tecnología de la Ciudad del Conocimiento y la Cultura.

Y un primer concierto de un proyecto tan ambicioso no podría ser menos trascendente, por eso la presentación del trío que se ha dado a la tarea de entonar después de casi doscientos años un instrumento peculiar, tan valioso como la historia misma.

En 1835, un relojero francés de nombre Claude Laurent encontró la manera de elaborar estos instrumentos de cristal, por su inventó fue merecedor de una medalla de plata en la Exposición Industrial de París

Dos fueron las innovaciones que le valieron el reconocimiento: la primera, obviamente, el material en que elaboró la flauta, y la segunda un novedoso sistema de sujeción de llaves, el mismo que posteriormente se incorporó a todas las flautas transversales e instrumentos de aliento hechos con madera.

Uno de estos instrumentos fue adquirido por Napoleón Bonaparte III, quien lo obsequió a Maximiliano de Habsburgo, que a su vez pagó con él un retrato elaborado por el artista catalán Pelegrín Clavé, que fuera director de la Academia de San Carlos en la Ciudad de México, y que su familia conservó bajo llave por 175 años.

“Maximiliano quería que su lienzo lo hiciera un pintor mexicano y no parecer así tan extranjero; y recurrió a Santiago Rebull, uno de los discípulos de Clavé. Para congratularse con Pelegrín y no ofenderlo le regaló la flauta. El retrato, por cierto, se encuentra en el Castillo de Chapultepec”, recuerda Martín Clavé, heredero de la flauta.

La familia emprendió desde 2012 una misión peculiar, revivir las notas agudas de este instrumento en una gira por todo el país, así como la producción del disco Del atelier del relojero al estudio del pintor, y la promoción de un libro sobre el décimo segundo aniversario del natalicio de Clavé.

Por eso el concierto con Macchina Tempo, donde Cuauhtémoc Trejo interpreta música barroca con destacada técnica usando la transversal, y donde es acompañado por José Suárez Molina en el clavecín, y por la soprano Nadia Ortega Petterson.

Un grupo con músicos destacados, al nivel de la historia que deben sostener sobre sus hombros. Trejo fundó en 1988 el Collegium Musicum, ensamble de música barroca, y desde 1982 es flautista principal de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato.

Desde 1992 es miembro de la Capella Guanajuatensis, ensamble de instrumentos históricos, con la que ha tenido ininterrumpidas participaciones en el Festival Internacional Cervantino y con la que realizó una grabación de Música Francesa del siglo XVIII.

Historia de cristal

Muy pocos flautistas pudieron adquirir uno de los instrumentos que el relojero francés fabricó, en tanto que la flauta de cristal se convirtió en un símbolo aristocrático asociado al Bonapartismo, pues Napoleón I de Francia, el rey Luis Bonaparte de Holanda, José Bonaparte de España y el Emperador Francisco I de Austria tuvieron flautas de cristal de Claude Laurent.

En 1808 el flautista parisino Dubois dio un concierto en Ámsterdam con una flauta de cristal. Más tarde, el joven Louis Drouët, al ingresar como flautista en la corte de Luis Bonaparte, recibió de manos del rey uno de los prestigiados instrumentos.

Uno de los conciertos públicos que ofreció fue el legendario programa en Convent Garden que incluía obras de la época. En aquella ocasión, John Quincy Adams, presidente de Estados Unidos, lo escuchó tocar una flauta que, según refirió el propio Adams, superó todo lo que había oído acerca de este instrumento. Por su parte, James Madison, cuarto presidente de los Estados Unidos, obtuvo una flauta de cristal como regalo del propio Laurent.

Es posible encontrar que más de un par de publicaciones contemporáneas se preguntan si en realidad existió semejante instrumento.