Contacto con la población es con ingenio que con recursos

La iglesia Cristo Rey en la población de El Durazno en el municipio de Tamazula, es atendida por el padre Pablo Salazar. Desde El Salto en el municipio de Pueblo Nuevo, se hacen 12 horas para llegar.
Padre Pablo Salazar hace frente a la marginación.
Padre Pablo Salazar hace frente a la marginación. (Gilberto Lastra Guerrero)

Durango

La iglesia Cristo Rey en la población de El Durazno en el municipio de Tamazula, es atendida por el padre Pablo Salazar. Desde la ciudad de El Salto en el municipio de Pueblo Nuevo, se hacen 12 horas para llegar.

Salazar fue asignado para la ciudad, pero al ver la necesidad de la gente en la Sierra Madre Occidental, decidió tomar el encargo en el norte duranguense.

A diferencia de los templos católicos que se encuentran cerca de la capital del Estado, donde los feligreses mencionan que algunos párrocos viven en lugares no ostentosos, aunque en algunos casos cuentan con dos autos, aunque no nuevos.

Aseguró que la pobreza y la inseguridad son dos de los motivos principales por los que la gente busca a Dios en El Durazno, la cuña geográfica entre los estados de Durango, Chihuahua y Sinaloa, el Triángulo Dorado.

El padre Salazar reconoce lo complicado de su labor, pues Tamazula es un municipio marginado por las condiciones geográficas de la zona y la forma en la que se mantiene la iglesia en contacto con la población, es con más ingenio que con recursos.

"Mucha de la labor que queda condicionante por la limitante económica, sino más bien, el que se busca la manera para poder financiar la labor del sacerdote en las comunidades donde se va realizando el servicio a las personas.

Y hay que ver que esta región, muchas veces tiene lo complicado de la marginación y no es una situación tan fácil de llevar, sin embargo hay que hacer para acompañar a las personas”.

Salazar relata con una voz apacible, sin prisas, con el conocimiento de una labor complicada pero que sale adelante.

Habla que la prelatura a la que pertenece la iglesia Cristo Rey, es la de El Salto y en el momento que una parroquia se encuentra en problemas, las demás apoyan a la que se encuentra en condiciones complicadas.

“La sierra, en la parte de Durango, pertenece a la prelatura de El Salto. Y en cada región tiene una limitante económica. La ventaja es que hay, la solidaridad de las parroquias de las comunidades que conforman la prelatura y en la que me toca dar el servicio y es precisamente que con el apoyo de otras comunidades, el apoyo directo de las personas que hay aquí.

Y ciertamente no es mucha la entrada a veces, pero que con la colaboración de las otras parroquias, es como se puede sostener la labor de la iglesia católica en la región”.

Juan María Huerta Muro, el Obispo de El Salto, es el soporte financiero o quien busca los recursos necesarios para la vida eclesiástica de las iglesias que se encuentran en esta zona de la Sierra Madre Occidental.

“Es indudable el apoyo del Obispo de El Salto, porque en muchas de la ocasiones, él ve la manera de cómo ir ayudando con el sustento económico y no solamente depende de aquí, sino de otras partes de México. Porque es lo que realiza nuestro Obispo, Juan María”.

Durante el proceso del reportaje se visitó a los agustinos, en la parroquia a San Agustín para platicar sobre la forma de vida de los padres de esa iglesia, en la cochera se alcanza a ver un auto Jetta, de modelo no reciente, pero no tan antiguo.

El lugar es espacioso, pero sobrio. Al hacer contacto con la secretaria de los padres, se le pidió una entrevista para tratar el tema, pero hasta el cierre de la edición, no se tuvo respuesta.

"Mucha de la labor que queda condicionante por la limitante económica, sino más bien, el que se busca la manera para poder financiar la labor del sacerdote en las comunidades".

Hace algún tiempo, al padre Salazar le robaron las llantas de su camioneta Custom, de modelo clásico. Para llegar a la iglesia en la que da servicio, desde la cabecera de la prelatura, se hacen 12 horas de camino.

“Mi medio de transporte es una camioneta. Y saliendo desde El Salto son 12 horas de camino porque hay que pasar por Durango y luego subir a Parral, más o menos en una (rúa) paralela entre la frontera de Durango y Chihuahua. Es un trayecto muy largo y muy cansado, pero con las ganas de estar aquí, entre la gente y la comunidad”.

Finalmente aseguró que la pobreza y la inseguridad son dos de los motivos principales por los que la gente busca a Dios en El Durazno, la cuña geográfica entre los estados de Durango, Chihuahua y Sinaloa, el Triángulo Dorado.

“La experiencia que me ha tocado vivir, de ese elemento espiritual que la gente busca en su oportunidad, en la situación que les toca vivir, esa presencia del sacerdote es para llevar la voz de Dios.

Se ve que la cuestión de la fe en Dios tiene una manifestación, hay una diversidad de credos cristianos diferentes al católico y hay la búsqueda en el sentido de la fe de querer las respuestas por sus condiciones de vida, ya sea por su pobreza o por los momentos complicados que se viven por la inseguridad, que se registra en todas partes”.