“Tráigase al perro como pueda, ya estamos aquí”

Las colonias populares de Tampico y Madero reciben la unidad móvil de Proani para atender a sus mascotas.
Lo que más se practica es la esterilización y vacunas.
Lo que más se practica es la esterilización y vacunas. (Yazmín Sánchez)

Madero

Es fin de semana, el Patronato de Protección Animal (Proani), se instala en el parque de la colonia Ampliación Candelario Garza de Ciudad Madero, para ofrecer atención quirúrgica gratuita de esterilización a perros y gatos.

Los rayos del sol son tan incandescentes que parece ningún ciudadano acudirá con sus mascotas. La sombra de las gradas ubicadas en esta área, son el lugar perfecto para cubrirse del intenso calor.

El personal de este patronato comienza a bajar el material que se ocupará para desparasitar con inyecciones a los animales, además del baño antigarrapatas.

Los niños que se encuentran jugando entre la tierra, comienzan a preguntar sobre la presencia de esta peculiar unidad. Al enterarse, corrieron descalzos por los caminos de terracería para informar a sus padres.

Al poco tiempo, por lo menos una veintena de personas se acercan al mismo tiempo. Usando mecates de tendedero, cadenas, trapos sucios, cajas de despensa y bolsas de mandado, llevan a sus mascotas de todos tamaños a ser atendidos.

Una de las vecinas refiere: “yo no traje a mi perro porque está lleno de sarna”, a lo que responde el veterinario: “pues tráigaselo como pueda, para eso estamos aquí”.

Desde perros de raza, como animales mestizos, fueron congregados en un solo punto para ser desparasitados. Mientras los niños y adolecentes llegan sin ningún contratiempo, personas de la tercera edad tienen dificultad para controlar a los caninos.

La mayor parte de los perros son mansos, excepto uno, que al valorar por su apariencia parece inofensivo. Su conducta es amigable en los brazos de su pequeña dueña de aproximadamente 8 años de edad.

Confiado el veterinario, se acerca con la inyección para desparasitar a la mascota. De manera sorpresiva lanza una mordida, pero al no alcanzar al desconocido, opta por intentar morder a la niña, quien espantada soltó de inmediato al animal.

A pesar de que se mandó a llamar a los papás de la menor, para que fueran ellos quienes tranquilizarán al perro, ellos nunca se presentaron.

Al tratarse de un sector popular, la gente no deja de llegar para solicitar el servicio hacia mascotas. El lugar se torna un sitio de convivencia entre vecinos y animales.

Uno a uno son desparasitados y bañados. Finalmente llega la hora de efectuar una atención quirúrgica. La unidad móvil abre sus puertas y se prepara para realizar la esterilización.

Los dueños de la hembra canina, esperan preocupados el resultado de la cirugía afuera del vehículo. En menos de 10 minutos, termina el proceso y permiten el acceso a la familia. En la camilla de reposo yace la recién operada, dormida completamente. Dos horas después despierta y es llevada de regreso a su hogar.